Friday 31 de July, 2026

SOCIEDAD | Ayer 23:09

Reposteo polémico: la cancelación de Rosalía

Cien personas devolvieron las entradas para sus shows en el Movistar Arena, redes alteradas y el miedo al escrache.

Nadie imaginó que uno de los grandes escándalos del Mundial 2026 no tendría como protagonistas a un futbolista o a un árbitro. Bastó un reposteo de apenas unos segundos para que Rosalía, una de las artistas más influyentes del pop mundial, pasara de ser la figura más esperada de la temporada musical a convertirse en el blanco de un inédito vendaval político, cultural y emocional. La derrota de la Selección argentina frente a España en la final desató una catarata de festejos, provocaciones y burlas en las redes sociales. Pero fue la decisión de la cantante española de compartir una publicación de Mia Khalifa la que terminó de incendiar un clima que ya era extremadamente sensible debido a lo que se entendió como  una supuesta "campaña antiargentina". En un país donde el fútbol forma parte de la identidad nacional, el gesto fue leído como una agresión deliberada y abrió una grieta que condiciona su desembarco en Buenos Aires.

La secuencia fue tan breve como explosiva. Apenas consumada la victoria española, la ex actriz porno Mia Khalifa publicó un video celebrando la derrota argentina. En el mensaje utilizó el término "perlas" para referirse de manera despectiva a los argentinos, una expresión utilizada para describir a "personas poco fiables, problemáticas, caraduras y deshonestas". Minutos más tarde, Rosalía compartió esa publicación desde su cuenta oficial de TikTok. El detalle no pasó inadvertido. En cuestión de minutos comenzaron las capturas de pantalla, las publicaciones cruzadas y una avalancha de comentarios que rápidamente trascendió el ámbito deportivo para instalarse en el centro de la agenda del espectáculo.

Ni olvido, ni perdón. La cantante intentó apagar el incendio cuando el fuego ya había consumido buena parte de su reputación en la Argentina. Eliminó el reposteo, publicó un pedido de disculpas y aseguró que había compartido el video porque sonaba una de sus canciones y que nunca advirtió el contenido del mensaje que acompañaba la publicación. También expresó su afecto por el público argentino y sostuvo que jamás quiso faltar el respeto a un país que siempre la recibió con cariño. 

Sin embargo las redes sociales actuaron como un tribunal sin tiempos procesales. En apenas cuarenta y ocho horas, Rosalía perdió alrededor de 120.000 seguidores, según distintos monitoreos especializados. El hashtag que pedía cancelar sus recitales comenzó a escalar posiciones entre las principales tendencias, mientras miles de usuarios recuperaban antiguas entrevistas, declaraciones y publicaciones de la cantante intentando demostrar un supuesto patrón de actitudes despectivas hacia países alejados de su eje cultural europeo y norteamericano. 

El contexto multiplicó el impacto. Faltaban apenas dos semanas para el comienzo de sus cuatro conciertos en el Movistar Arena, todos completamente agotados desde hacía meses. Cerca de 50.000 personas habían comprado entradas para verla en vivo y la gira representaba una de las producciones internacionales más importantes del año. 

Pero la polémica dividió inmediatamente al mundo del espectáculo. Lali Espósito eligió un camino conciliador. Dijo que prefería creer en las disculpas de Rosalía y recordó el cariño que siempre manifestó por la Argentina durante sus visitas anteriores. Para la cantante argentina, un error en redes sociales no necesariamente define el vínculo de una artista con un país entero. Sus declaraciones, lejos de cerrar el debate, alimentaron otra discusión paralela: hasta dónde debía llegar el perdón cuando el orgullo nacional aparecía herido.

Revuelo. Del otro lado se ubicó Oscar Martínez. El actor argentino, radicado desde hace años en España, fue contundente al señalar que Rosalía “se mandó un moco tremendo, y ahora está retrocediendo en chancletas, en ojotas”. Sus palabras reflejaron el pensamiento de quienes consideran insuficiente el pedido de disculpas y entienden que una figura de semejante proyección internacional tiene la responsabilidad de medir el impacto de cada una de sus acciones digitales.

Jimena Barón también intervino en la discusión defendiendo a la Selección argentina con un mensaje ambiguo que ataca a Rosalía: “Jamás nos vamos a olvidar”. La controversia ya no enfrentaba solamente a fanáticos de la cantante y críticos circunstanciales. Sumó otra voz de peso cuando Alejandro Fantino reclamó públicamente la cancelación de todos sus shows en el país. El conductor pidió al productor que trae a Rosalía, Diego Finkelstein, CEO de DF Entertainment, que suspendiera los recitales al considerar "insuficientes" las disculpas de la artista.

Fuera del universo de las celebridades, las consecuencias comenzaron a materializarse. En Córdoba fue suspendido un homenaje dedicado a la artista catalana como consecuencia de la polémica. Paralelamente, algunos proveedores y empresas vinculadas a la organización de sus presentaciones comunicaron que desistían de prestar determinados servicios como forma de expresar su rechazo. Aunque la estructura principal de la gira nunca estuvo comprometida, el episodio reveló hasta qué punto una controversia digital podía trasladarse al mundo real.

Mercado paralelo. El enojo también llegó al bolsillo. Apenas estalló el escándalo, cientos de personas intentaron devolver las entradas adquiridas para los recitales. Sin embargo, las condiciones de venta establecían un límite de diez días desde la compra para solicitar el reintegro. Como la mayoría de los tickets habían sido adquiridos mucho tiempo antes, solamente 100 compradores consiguieron recuperar el dinero. Así, las redes sociales se transformaron en una gran subasta donde se ofrecían  localidades al mejor postor. Se generó un fenómeno de reventa que acompañaba el dilema de si ser nacionalista o fingir demencia y disfrutar de la música de la española.

Mientras tanto, desde la empresa organizadora insistieron públicamente en que Rosalía lamentaba lo ocurrido y remarcaron que siempre se mostró cercana a la cultura argentina. En paralelo, desde la misma DF Entertainment informaron que el esquema de seguridad previsto para la artista sería reforzado ante la posibilidad de manifestaciones hostiles durante su estadía en Buenos Aires y que limitaría al máximo sus apariciones públicas. Entre las preocupaciones mencionadas figuraba la posibilidad de escraches frente al Four Seasons.

El episodio terminó coincidiendo con un contexto político sensible. En medio de estas discusiones, el gobierno de Javier Milei oficializó el Decreto 681/2026, que modifica la Ley de Migraciones para impedir el ingreso o habilitar la expulsión de extranjeros que promuevan expresiones de odio, discriminación o violencia contra la Argentina o sus ciudadanos por razones de nacionalidad. Aunque el decreto no fue dictado  por el caso Rosalía ni la menciona, su publicación alimentó un intenso debate acerca de los límites entre la libertad de expresión, la responsabilidad pública de las figuras internacionales y la protección simbólica de la identidad nacional. 

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Mariano Casas Di Nardo

Mariano Casas Di Nardo

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