Lunes 23 de mayo, 2022

SOCIEDAD | 20-08-2020 14:22

De Rusia con amor: el imponente boom de Natalia Oreiro

Un documental narra cómo conquistó ese país. “No me considero una marca”, dice ella a NOTICIAS. La palabra del director Martín Serantes y de su productor, Axel Kuschevatzky.

Una mujer sufrida y pobre se hace de abajo a fuerza de voluntad. Con su carisma y belleza conquista al príncipe rico y azul. Seguramente puedan contarse de a miles las novelas con este tipo de línea argumental universal y efectiva, una fórmula asegurada a la hora de captar la atención de la audiencia. Sin embargo, hay productos que dan un paso más: se hacen masivos, trascienden fronteras e idiomas, atraviesan culturas y tocan el nervio emocional del público. Ahí es cuando se produce el boom. 

A comienzos del año 2000, con su personaje de “Muñeca brava”, Natalia Oreiro provocó un verdadero estallido en Rusia, uno de los países donde la novela argentina se exportó y se convirtió en un éxito inimaginable que hoy ya lleva veinte años. “NashaNatasha”, el documental que se estrenó en agosto en Netflix, da cuenta de este éxito a través del registro de la maratónica gira por Rusia que Oreiro realizó en 2014.

La película del director uruguayo Martín Sastre se proyectó en una primera versión en junio de 2016, en el marco del Festival Internacional de Moscú. Ahora, con la producción de Axel Kuschevatzky, el gigante del streaming presenta la historia acabada, en una suerte de biopic devocional dispuesta a alcanzar un radar global de 180 países en todo el mundo. “La cantidad de gente que sigue a Natalia es de lugares tan diversos como Israel, Polonia, Bielorrusia, Ucrania, Grecia… Nos gustaba la idea de que la vea la gente que aparece precisamente en el documental”, dice a NOTICIAS Axel Kuschevatzky.

El día que Natalia Oreiro fue Evita

En medio de campos cubiertos de nieve, Oreiro atraviesa el territorio inhóspito en el legendario Expreso Transiberiano. Que esta mujer haga 45 mil kilómetros para visitar 16 ciudades descifra el fenómeno de la popularidad que la artista tiene en Rusia, un lugar donde hoy ya es un ícono para las mujeres de una generación. Ha sido tan fuerte la pisada de la cantante que en su momento se aprendía castellano al “estilo argentino”.

Consultada por NOTICIAS, Oreiro dice estar sorprendida y agradecida por el recibimiento del documental. “Siento que la gente lo toma con amor. Recibo una cantidad de mensajes impresionante, no estoy acostumbrada y me emociona”, dice aún sorprendida con el alcance que tiene la cuenta de Instagram que se abrió hace un mes.

Noticias: ¿Se puede explicar este fenómeno?

Oreiro: Es que no tengo una explicación sobre algo que quizá ven los demás, yo no lo tomo como un fenómeno, sino como un vínculo amoroso sentimental. Son veinte años del vínculo. Yo recibía cartas cuando todavía se usaba mandar cartas, con sellos imposibles de descifrar con códigos postales de Rusia, Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Turquía, Israel… Abría y mi sorpresa era enorme porque estaban escritas en español. Que ellos aprendieran el español para comunicarse conmigo me pareció hermoso.

Noticias: ¿Piensa que de alguna manera Natalia Oreiro es una marca con la que miles de mujeres se sintieron identificadas?

Oreiro: No siento que sea una marca, es algo mucho más personal. Una marca es algo que uno puede consumir. Yo no siento que sea algo que el público consuma lo que hago, siento que ellos lo viven. Como un amigo. Lo que sí se ve reflejado en el documental por testimonios que están ahí, es que ellas se sienten muy identificadas con el personaje y mi personalidad. Cuando eran chicas, quizás estaban más acostumbradas a ver otro tipo heroína de TV, quizás alguien más sufrido.

Noticias: La Cholito.

Oreiro: Sí, una chica muy femenina pero al mismo tiempo alguien que se podía vestir de varón, jugar a la pelota y enfrentaba quizás un mundo muy machista hace veinte años, y no se dejaba maltratar, era muy valiente y contestaba. Eso las marcó mucho. Con el paso del tiempo conocieron a Natalia por fuera del personaje, se relacionaron conmigo de forma directa y eso fortaleció el vínculo de tal manera que ellas no me consideran una extranjera, sino una rusa más. Sienten que soy parte de su cultura. Y yo tengo verdadera admiración por su cultura, visto sus trajes, uso sus instrumentos, viajo en el Transiberiano, voy a la Rusia profunda y me conecto de igual a igual. A mí me importa más lo que pasa abajo del escenario que arriba.

 

Su Natalia. “En Rusia, Argentina no es sinónimo ni de Perón, ni de Eva ni de Maradona, es sinónimo de Natalia Oreiro”, dice en el documental una periodista de Moscú sobre el impacto que la artista genera en ese país al que visitó por primera vez en 2001. En 2003, Oreiro ya estaba brindando treinta conciertos y desatando la locura de sus fans. Hoy, cada vez que viaja a Rusia, tiene una agenda que incluye programas de TV y hasta publicidades. “‘Muñeca brava’ llega a Rusia diez años después de la caída del comunismo, con una generación de chicas que tenían una cantidad limitada de cosas para ver en TV. A partir de ahí Natalia elaboró la relación con Rusia. Rusia se apropió de Natalia y Natalia de Rusia”, dice Kuschevatzky.

"Natalia tiene un compromiso muy profundo y no está motivado por un plan de conquista del universo", dice Axel Kuschevatzky.

Ella hace traspasar la pantalla y genera algo internamente”, dice el director Martín Sastre a la hora de explicar este fenómeno particular de consumo. “En Rusia no existe la cultura de la celebridad como la conocemos nosotros, un poco más relacionada quizás con la cultura del consumo de la celebridad estadounidense. En Rusia la figura de Natalia despierta un fenómeno devocional, son millones de personas que realmente la aman y es una relación estable, no depende de modas que van y vienen, sino que es algo que está totalmente establecido y que es recíproco porque Natalia también ama a Rusia, quiere conocer su cultura, aprender su idioma”, dice Sastre.

Oreiro no siente que sea un fenómeno, mucho menos una marca registrada. Pero para su director es mucho más que eso. “Es una institución”, grafica Sastre. “Para los rusos Natalia es rusa, por algo le dicen NashaNatasha, nuestra Natalia. La incorporaron como un ícono nacional y eso no se va a borrar nunca más”, subraya.

Kuschevatzky sostiene que el éxito que cosecha Oreiro está basado en esa relación que menciona el director y en la dedicación que la artista le pone a sus trabajos. “Es una persona profundamente honesta, hace la cosas con mucha convicción personal. Así lo hace con todos sus proyectos, cuando hizo ‘Walkolda’ estuvo un año aprendiendo alemán o cuando hizo ‘El deseo’ estuvo aprendiendo acrobacias por más que en la novela se vean solo dos escenas”, ejemplifica el productor. “Tiene un compromiso muy profundo y no está motivado por un plan de conquista del universo, sino por un deseo personal y por convicción pura. No hay un motor de ‘capitalicemos en un perfil alto que tengo’, es mucho más, es una cuestión de amor, literal lo digo”, finaliza Kuschevatzky.

 “Todas aprendimos español por ella”

“¡Cambio doloooor, por libertaaaaad!”, tararea Masha desde Rusia. “Ese personaje fue muy asumido por las rusas, entró en nuestros corazones. Muchas mujeres se vieron identificadas con esa mujer fuerte que quería salir adelante”, dice esta mujer rusa en relación a la canción y el personaje con el que Natalia Oreiro irrumpió en la TV a comienzos de 2000 en ese país. “Ella es como la primera representante de la cultura y de lo que es vivir en libertad”, agrega.

Nadia Sarsania tiene 32 años y reconoce estar marcada generacionalmente por Oreiro. “Nosotros éramos en los 90 unas niñas en una Rusia pobre. Muchas andábamos así, como ella en la serie. Nuestras abuelas y madres vieron cosas muy fuertes y vieron en ella una representación fresca, esa cosa de princesa que se va a enamorar a un príncipe rico que la va a tratar bien”, dice a NOTICIAS Nadia, con un castellano casi perfecto. “¡Yo y todo mi grupo de amigas aprendimos español gracias a Natalia!”, exclama.

Tanto para ella como mara miles de mujeres aquella canción pegó muy fuerte. “Muchas niñas la cantaban a la perfección y de memoria sin entender una palabra en español. Si hoy le preguntas a una chica de 30 años, te la va a cantar. Ella representa a las niñas que en los 90 ansiánamos concretar nuestros sueños”, finaliza Nadia.

 

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Agustín Gallardo

Agustín Gallardo

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