Martes 21 de septiembre, 2021

SOCIEDAD | 19-01-2021 14:27

Migración playera: cómo viven los que decidieron huir de Buenos Aires e irse a la Costa

El fenómeno "Ciudades de los 15 minutos" seduce a los que buscan escapar de las grandes urbes. Homeoffice, precios y calidad de vida. Pinamar y Cariló, casos testigo.

Cristian señala las dos bicicletas apiladas una sobre la otra en la entrada de su casa, como un detective que expone las evidencias para probar su caso. “Algunos amigos todavía me dicen que no da dejarlas afuera, y al principio me costaba, pero la verdad es que acá no pasa nada”, dice, repasando algunos miedos y costumbres importados desde el AMBA que ya superó. Los dos hijos que tiene con su compañera, Tamara, de seis y tres, pasan correteando por una puerta que ya no suele cerrarse. Simona, una perra labradora, los imita y hasta se anima a posar junto a la familia para la cámara de NOTICIAS junto a la camioneta en la que venden la cerveza artesanal que ellos mismos hacen.

Están instalados hace menos de un año en una zona de pequeñas casas en Valeria del Mar y son parte de un fenómeno que creció en el 2020 pandémico: el éxodo de personas desde las grandes ciudades a pequeñas pueblos o poblaciones alejadas. Pinamar lo sabe bien, ya que solo el año pasado se radicaron acá 5000 personas. Encima ese número, acá y en el resto de la costa atlántica, podría crecer en este año que todavía no está libre del virus.

Travesía

El concepto lo acuñó el académico Carlos Moreno, de la Universidad de Sorbona, en París. Y el fenómeno se conoce como “Ciudad 15 minutos”, y hace referencia a lugares para vivir, como Pinamar, donde todo –el trabajo, el hogar, la escuela, el club- esté a ese tiempo uno de otro. Todo cerca, a contramano de las concentraciones y el tráfico de las grandes ciudades, algo que, según lo que cuenta Martín Bonilla, literalmente le cambió la vida. “Yo vivía en Zona Borte y tenía mi estudio en el centro de la Ciudad. Todos los días hacía, solo de viaje, tres horas. Eso lo multiplicás por todo el año y te da sesenta días. ¡Gané sesenta días de mi vida!”, cuenta este contador que decidió irse a vivir a Cariló junto a su esposa y sus cuatro hijos menores.

Aunque él llegó en los últimos días de diciembre del 2019, fue la pandemia lo que lo terminó de definir para quedarse. “Tenía algunas dudas lógicas, sobre la adaptación, la escuela para los chicos, el trabajo. Pero con lo del Covid todos terminamos trabajando por Zoom, y desde acá era exactamente lo mismo que trabajar desde la Ciudad. No tengo ninguna duda: me quedo a vivir en Cariló”, cuenta Martín, feliz.

Florencia Viloch, personal trainer.

Es una situación similar a la de Florencia Viloch, una profesora de educación física y personal trainer que terminó de convencerse de la mudanza en septiembre del año pasado. Ella desde hace varios años venía a Pinamar para trabajar durante las temporadas de invierno y de verano, y con la pandemia, y la posibilidad de dar clases por videoconferencia, se decidió. “Y me encanta, doy clases a la mañana y a la tarde y me quedan los mediodías libres como para ir a la playa. Me cambió la vida”, cuenta Florencia, que ofrece sus clases desde su página de Instagram.

Vamos a la playa

Martín Yeza es el intendente de la ciudad y vivió siempre acá. Según lo que cuenta, en los últimos 12 años Pinamar fue el municipio de la provincia de Buenos Aires que más creció: tuvo un aumento demográfico del 84%, y los 5000 que llegaron el año pasado se suman a los 45 mil que ya vivían aca. Es decir: en el 2020 la ciudad creció más del 10%. “La mayoría de los que se vienen busca un cambio en el estilo de vida, estar más tranquilos y reencontrarse con su propia familia. Los invitamos a todos a venir porque esta es una ciudad que tiene vida todo el año”, dice.

Juan Ibarguren, su secretario de Turismo, agrega otro dato: el año pasado la cantidad de construcciones en la ciudad costera creció un 50% comparado al anterior, y dice que en los últimos meses recibieron, luego de estrenar la campaña “Respirá Pinamar”, 500 mails de familias que quieren venir, preguntando por hogares y escuelas.

La idea de escapar de las grandes ciudades, que con la pandemia se convirtieron hasta en focos de contagio epidemiológico, es una realidad que no solo se nota en Pinamar sino también en el resto de la costa. En Mar de las Pampas, pasando Villa Gesell, las construcciones están creciendo ya que, con la devaluación, el costo del metro cuadrado bajó de US$ 1.100 a 650. En San Bernardo, Costa del Este, Mar del Tuyú y La Lucila del Mar sucedieron fenómenos parecidos. En el Partido de la Costa las construcciones crecieron 25% en el 2020 comparado al año anterior.

Éxodo

“Me enamoré de vivir acá”, sintetiza Cristian sobre su nuevo hogar. Parafraseando al ministro de Economía de Alfonsín, Juan Carlos Pugliese, se podría decir que Cristian no habla solo con el corazón sino también con el bolsillo: mientras que en Capital Federal alquilar un departamento de dos ambientes promedia los 30 mil pesos por mes, en Valeria del Mar o en Ostende se pueden alquilar casas de hasta cuatro habitaciones, patio espacioso y parrilla por menos de ese precio. “Y la plata rinde más, porque por ejemplo de transporte gastás mucho menos”, se suma Florencia.

“Ya somos un destino turístico desde hace mucho tiempo, el objetivo ahora es convertirnos en un destino habitable”, dice Ibarguren. Lo que cuenta el secretario es parte de una tendencia mundial, que algunos catalogan como el “neorruralismo”, un fenómeno de migración de las áreas urbanas a las rurales que comenzó luego de 1960. En julio, durante la etapa más dura de la cuarentena en Capital Federal, el Observatorio “Gente en Movimiento” le puso un número a este acontecimiento: según una encuesta que hicieron, el 50% de los porteños analiza la posibilidad de dejar de vivir en la Ciudad para mudarse a las afueras. En Pinamar, y en toda la costa atlántica, los esperan con los brazos abiertos.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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