Lunes 15 de agosto, 2022

SOCIEDAD | 02-08-2022 17:45

Wanda Nara: contradicciones y obsesión estética

La criticaron duramente por su figura. El ideal de belleza irreal que ella misma ayudó a crear.

Mientras disfruta de unas lujosas vacaciones en Ibiza junto a su madre y su hermana Zaira, Wanda Nara volvió a ser el blanco de críticas por su figura. La mediática reconvertida en empresaria publicó varias fotos veraneando en la isla mediterránea y mostrando su cuerpo en sugerentes poses. Sin embargo, lejos de las imágenes que ella publica, otras fotos tomadas por papparazzis en las playas españolas plantearon un debate acerca de la estética femenina. Las imágenes dispararon comentarios contra su figura real y contra el inverosímil ideal de belleza que ella misma fomenta.

Es cierto en esas imágenes no se ve más que un cuerpo femenino normal, pero el contraste con la ficción retocada de sus redes es lo que alimenta la polémica. La Wanda real no se condice con el perfil público que ella exhibe.

Y si bien no es la primera vez que imágenes “al natural” de Wanda se vuelven virales por cómo se ve sin photoshop, en esta oportunidad la situación escaló por dos motivos: en primer lugar, porque la propia Nara decidió salir al cruce de las críticas que recibió, y por el otro, porque muchas mujeres le achacaron el hecho de victimizarse cuando es ella misma la que fomenta esos estándares de belleza hegemónicos e inalcanzables.

Ideales de belleza 

Wanda había dado a conocer su presencia en Ibiza con una serie de posteos en la que se la veía luciendo su figura en una de las playas más exclusivas de la isla. Pero todo cambió cuando se dieron a conocer fotos que no contaban con el aval de ella. Un papparazzi la encontró vacacionando y difundió las fotos sin ningún tipo de retoque digital.

Tras la viralización de las imágenes, las redes sociales convirtieron a Nara en tema principal de conversación. Así, mientras algunos se burlaban, muchos otros salían a apoyar a Wanda ante lo que tildaban de bullying virtual. Incluso Moria Casán la respaldó y dijo que si las imágenes fueran de un hombre, nada se hubiera dicho: “Que juzguen a los varones con su buzarda y sus 'balls' lánguidas”, comentó con su desparpajo habitual.

“Las reacciones que predominan son las de crítica, burla, descalificación y avergonzamiento de las mujeres por su imagen y su cuerpo, porque los estereotipos y mandatos de belleza siguen tan vigentes como antes, porque la expectativa de belleza sigue centrada en la reproducción de feminidad, la delgadez, la juventud y la blanquitud”, explica a NOTICIAS Esther Pineda, doctora en Ciencias Sociales y autora de “Bellas para morir”.

Las imágenes de Wanda sin ningún retoque reavivaron una dicotomía hipócrita que sucede en el país. Es que mientras los debates feministas instalan en la agenda pública nuevos parámetros y la deconstrucción pasó a ser parte de la discusión diaria, el aspiracional de belleza continúa respondiendo a los viejos estándares hegemónicos, y las redes sociales, con sus filtros cada vez más desarrollados, alimentan la creación de imágenes absolutamente irreales sobre cómo debe verse una persona “linda”.

Los argentinos, según dice Esther Pineda, "seguimos cánones de belleza no sólo irreales, sino también excesivos".

Las contradicciones de Wabda

Tras la multitud de comentarios, la propia Nara salió al cruce y se defendió. “Chicas, si yo estando así tengo tanto éxito, les recomiendo que empiecen a darle a las pizzas sin culpa”, publicó en su Instagram junto con una foto de las que le había tomado el papparazzi. Más aún, explicó que elige qué mostrar y qué no y por eso publica fotos retocadas o con filtros. “Obviamente nadie sube una foto donde se ve mal; cuando me enfermé de Covid, no subía fotos arruinada en la cama”, dijo y cerró con un tajante “amo cada centímetro de mi cuerpo”.

Sin embargo, este descargo de Wanda deja al desnudo la contradicción expuesta. ¿Cómo compatibilizar a la influencer que se muestra a favor de aceptar cada cuerpo como es, con la adicta a los retoques digitales que sólo hacen que los estándares de belleza sean cada vez más irreales? Malena Pichot fue la primera en dejar en evidencia esta doble moral: “Viven de ser hegemónicas y perpetuar imágenes mentirosas e inalcanzables sobre el cuerpo femenino. Viven de eso exclusivamente y cada tanto se hacen las ofendidas con el mismo sistema que promueven y fomentan”, afirmó. Es que, en efecto, las críticas hacia Wanda la hicieron víctima de un sistema que ella misma ayudó, y ayuda, a construir y consolidar.

“Wanda suele mostrarse con filtros o con edición en sus fotografías. Esto puede entenderse como una forma de evitar críticas como las que ha recibido ahora, pero al mismo tiempo, dado su alcance mediático, crea una imagen distorsionada de la realidad en quienes consumen su contenido, principalmente en niñas y adolescentes, que internalizan la idea de los cuerpos perfectos”, explica Pineda.

Así, el ataque a Wanda por su figura puede leerse también como un bumerán que se volvió en su contra. “Hacen un descargo en sus redes sociales sobre lo difícil que es para las mujeres vivir en este mundo donde los estándares de belleza son tan altos, estándares sostenidos por ellas mismas hasta ayer y que sostendrán en la foto de mañana”, sintetizó el dilema Pichot.

Presa de sus propias acciones, Wanda ahora sufre en carne propia los ataques por no responder a un ideal de belleza irreal, pero que ella misma contribuyó a crear.

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Marcos Teijeiro

Marcos Teijeiro

Periodista de Información General.

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