Saturday 6 de June, 2026

MUNDO | Hoy 15:50

Algoritmos fraudulentos

Con una versión actual y a escala occidental de lo que fue el Fraude Patriótico en Argentina, los dueños de las redes y la tecnología digital intentan manipular las democracias a favor de la ola reaccionaria.

A nadie le extrañó en Turkmenistán que la imagen del presidente que estaba en funciones apareciera en los billetes de la moneda nacional. Saparmyrat Atayevich Niyyasov ya había convertido en lectura escolar obligatoria el Ruhnama (Libro del Alma). Si se había atrevido a proclamar que su libro está por encima del Corán y a cambiar el nombre de los días de la semana por los de miembros de su familia, estampar su cara en los billetes de Manat parecía algo menor.

El Won, la moneda norcoreana, lleva la cara de Kim Il Sung desde 1947, o sea desde antes de que cumpliera tres años en el poder. El coronel Jadafy tampoco se privó de estampar su cara en el Dinar, la moneda de Libia, igual que hizo Saddam Hussein cuando imperaba en Irak.

Hay muchos ejemplos más de gobernantes que pusieron su cara en los billetes estando vivitos y gobernando, pero todos son déspotas lunáticos y sanguinarios. Lo que nunca se vio estampado en un billete es la cara del mandatario de una democracia liberal. Donald Trump está tratando de convertirse en el primero de Occidente que, estando vivo, emite un billete con su cara. Siente que el 250 aniversario de la Independencia es la oportunidad de romper la regla que impera sobre el dólar: no debe tener la imagen de una persona viva y debe llevar la leyenda “In good we trust”.

En la construcción de su culto personalista ya sufrió derrotas. Por un fallo judicial tuvo que retirar su nombre del Kennedy Center, donde lo había colado de manera impúdica y absurda. Pero mientras los norteamericanos se distraen con el reality show de la Casa Blanca, a la sombra de su ocupante se sigue diseñando el “fraude patriótico” de este tiempo.

Hipólito Yrigoyen

En la Argentina de la “Década Infame”, el conservadurismo rancio que detentaba aquel poder que implicaba poseer las vacas y los sembradíos de la Pampa Húmeda, generó un sistema de manipulación electoral para que no vuelva a ganar una expresión de las mayorías, como había ocurrido con Hipólito Yirigoyen. Convencidos de que las mayorías no debían elegir el gobierno ni obstruir su accionar, tras el golpe que derrocó al presidente radical en 1930 los conservadores impidieron que las urnas reflejaran la voluntad popular durante diez años, llamando “Fraude Patriótico” a la trampa eficaz que manejaban.

Como aquellos conservadores argentinos, la actual ola ultraconservadora que gobierna en Estados Unidos y promueve su expansión por Occidente, está perfeccionando el sistema fraudulento que impida el retorno al poder de centroizquierdas y centroderechas. Y uno de los instrumentos para ganar las elecciones son los algoritmos.

Los dueños de los algoritmos son archimillonarios que desarrollan Inteligencia Artificial (IA), tecnología digital y redes sociales. Elon Musk, Peter Thiel, Sundar Pichai y Mark Zuckerberg entre otros, son la cresta de la “ola reaccionaria” que intenta barrer la democracia liberal de Occidente.

El “Fraude Patriótico” de los “tecno-libertarios” se perpetra principalmente a través de internet y de las redes. Vladimir Putin colaboró en el primer paso de la ofensiva ultraconservadora, al usar sus escuadrones de hackers y de trolls para destruir la campaña electoral de Hillary Clinton y promover el voto a Trump.

Fotogaleria El presidente ruso, Vladímir Putin, pasa junto a una guardia de honor antes de reunirse con su homólogo bielorruso en el Kremlin de Moscú

El control de los algoritmos, visibilizando y ocultando mensajes en las redes, fue una parte sustancial del dispositivo para que el magnate neoyorquino regresara a la Casa Blanca, a pesar de haber cargado en su historial nada menos que un intento de golpe de Estado efectuado contra el sistema electoral, con la toma del Capitolio que causó siete muertes.

Debilitado por su negligente guerra contra Irán y sus consecuencias económicas en Estados Unidos, los “tecno-libertarios” usarán los algoritmos para evitar una debacle ultraconservadora en las elecciones legislativas de noviembre. También intentarán que el sucesor de Trump sea el oscuro J.D. Vance.

Los algoritmos actuarán para que el apellido Bolsonaro recupere el Palacio del Planalto, sacando del poder a Lula. Y en Argentina, los comandos de Silicon Valley con Peter Thiel a la cabeza pondrán sus algoritmos y demás dispositivos de tecnología digital a manipular desde internet y las redes el proceso electoral a favor del presidente ultraconservador Javier Milei.

Como lo ha expresado en sus libros el dueño de Palantir Technologies, las mayorías no deben intervenir en la elección de los gobernantes ni deben obstruir el manejo del poder que controlen megamillonarios que producen tecnología de avanzada, como la Inteligencia Artificial y el análisis masivo de datos. Ellos hacen hoy lo que hacían los conservadores de la Pampa Húmeda en la Década Infame.

Javier Milei

Silicon Valley le disputa a Washington el poder real. Trump es el servidor de los plutócratas actuales. El arma contra los gobiernos occidentales que intentan aplicar regulaciones a la tecnología. Como explicó el experto en tecnologías emergentes y seguridad nacional Adam Segal en un lúcido ensayo sobre el retorno de Trump al Despacho Oval, el objetivo es evitar que en la Unión Europea “se regule la tecnología, en especial la ley de Mercados Digitales, la ley de Servicios Digitales y la ley de Inteligencia Artificial”.

El vicepresidente lo dijo con todas las letras en la Cumbre de Acción sobre IA que se realizó en París el año pasado. Vance negó que se trate de una amenaza para la humanidad, pero la defendió diciendo que es “una herramienta de poder económico y militar estadounidense”.

En rigor, esa herramienta no es para el poder de Estados Unidos, sino para la elite neo-reaccionaria que intenta retener el poder en Estados Unidos.

La primera encíclica del primer Papa norteamericano de la historia advierte sobre la IA, colocando a León XIV en la primera línea de resistencia contra quienes se están convirtiendo en nuevos dueños del poder en Occidente.

Lo que implicó Rerom Novarum a fines del siglo XIX implica hoy Magnifica Humanitas. León XIII enfrentó con la Doctrina Social de la Iglesia los efectos negativos de la producción masiva que dividió al mundo occidental entre elites de propietarios y masas de proletarios.

El equivalente actual a la producción en gran escala con las máquinas de vapor y las líneas de montaje, son la IA, el análisis masivo de datos, el control de las redes sociales y la manipulación electoral a través de los algoritmos.

La ultraderecha tecno-libertaria que avanza contra la democracia liberal es el equivalente actual y a escala occidental de lo que fue a escala nacional el conservadurismo fraudulento de la “Década Infame”.

Galería de imágenes

En esta Nota

Claudio Fantini

Claudio Fantini

Comentarios