Friday 21 de June, 2024

MUNDO | 18-05-2023 10:04

El creador de ChatGPT: “Mi temor es que causemos un daño significativo en el mundo”

El director ejecutivo y fundador de la empresa OpenAI pidió al Senado de EEUU que se regule el desarrollo y los usos de la inteligencia artificial.

“Es esencial regular la inteligencia artificial, y que esas normas garanticen que el público acceda a los muchos beneficios de esta tecnología”, sostuvo Sam Altman, CEO de OpenAI durante su comparecencia ante un comité de senadores estadunidenses. El empresario de 38 años, creador del famoso ChatGPT, ha pedido de manera sorpresiva que se regule el desarrollo y los empleos de la inteligencia artificial (IA).

En ese aspecto, Altman se ha convertido recientemente en el portavoz de la industria de la inteligencia artificial. Su declaración, sobre el uso de la IA, apuntó tanto en la utilización en suelo estadounidense como parte de una iniciativa global para garantizar que el público acceda a “los muchos beneficios de la tecnología”, pero también para evitar “un daño significativo para el mundo”.

Sam Altman

El director de la firma OpenAI ha comparecido este martes ante una comisión de privacidad y tecnología del Senado, en la que se abordaron los beneficios y los riesgos que supone el desarrollo desmedido de la IA.  El advenimiento de ChatGPT, en el último trimestre del año pasado, reavivó la carrera para desarrollar herramientas de tecnología que podrían cambiar al mundo tal cual lo conocemos, según han explicado los legisladores durante la audiencia. “Mi peor miedo es que esta tecnología salga mal. Y si sale mal, puede salir muy mal”, destacó el empresario a los congresistas.

Lo usual es que los interrogatorios contra los directores y ejecutivos de las firmas tecnológicas resulten en una conversación muy agresiva en el Capitolio, como en el caso de Facebook o TikTok, pero Altman ha asegurado que entiende los puntos de vista que están inquietos por el desarrollo de la IA, y que él mismo también tiene sus reservas como la divulgación masiva de la desinformación. Por ello, afirmó que está consciente del impacto que pueden tener estas herramientas en la industria creativa, así como los desafíos que trae para el futuro del trabajo.

El senador de Illinois y presidente de la comisión, Dick Durbin, declaró la audiencia como una comparecencia “histórica”, pues las industrias tecnológicas suelen ser muy reacias a la intervención estatal dentro de sus proyectos. Por el contrario, Altman se ha mostrado dispuesto a apoyar e incluso a proponer la creación de agencias gubernamentales que se encarguen de controlar el desarrollo, funcionamiento y salida al mercado de los nuevos modelos de IA que se realicen de ahora en adelante.

ChatGPT

“Estados Unidos debe ser el primer país en hacer algo. Pero creo que, por muy quimérico que suene, también opino que esto debería ser también un esfuerzo de alcance global”, se escuchó en el recinto. En ese sentido, Altman sugirió la creación de un organismo internacional que establezca estándares para la IA, tal y como se instaló una estructura alrededor de las armas nucleares.

En la audiencia de este martes también testificaron la directora de IBM, Christina Montgomery, Gary Marcus, profesor emérito de la Universidad de Nueva York, crítico de la IA. Marcus recomendó los puntos de vista más ácidos del encuentro, pero los tres han estado de acuerdo con los senadores en crear una suerte de agencia gubernamental que emule a la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) para examinar previamente una herramienta y otorgarle una licencia para operar, así como otra institución que les haga seguimiento y las monitoreé constantemente.

En ese aspecto, el líder de OpenAI coincidió en la necesidad de una regulación que otorgue y anule las licitaciones a empresas para que desarrollen una inteligencia artificial, para que “garantice el cumplimiento de las normas”. Procediendo a generar un paquete de normas de seguridad y “crear protocolos para descubrir cuándo un modelo es capaz de replicarse a sí mismo”.

Los tres interpelados también coincidieron en la importancia de que los legisladores no cometan “los mismos errores” que se tomaron con las redes sociales, que ahora son difíciles de restringir. El catedrático de la NYU sentenció: “Actuamos muy lentamente. Muchas decisiones desafortunadas tuvieron consecuencias duraderas. Las decisiones que tomemos ahora tendrán efectos durante décadas, tal vez incluso siglos”

por R.N.

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