Domingo 22 de mayo, 2022

MUNDO | 25-12-2020 00:28

En Brasil temen las represalias de Joe Biden para con Jair Bolsonaro

Con la derrota del republicano confirmada, el presidente brasilero queda en off side su nuevo par estadounidense. Los demócratas los desprecian.

Cuando el presidente brasileño Jair Bolsonaro fue a Nueva York en 2019 para dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas, se cruzó en la previa con su máximo referente internacional: Donald Trump. Visiblemente ansioso, el líder brasileño le lanzó un “¡te amo!” en inglés. Trump le estrechó la mano y le murmuró: “me alegra verte de nuevo”.

Retrato de la profunda admiración personal que Bolsonaro le profesó a Trump: la política exterior de Brasil hacia Estados Unidos durante los últimos dos años se ha basado en los esfuerzos del líder brasileño en construir una relación personal el presidente saliente.

Espejo. Al forjar estrechos lazos personales con Trump, Bolsonaro esperaba apelar a su propia base conservadora, y encontrar formas de forjar acuerdos políticos y económicos con Estados Unidos que impulsarían la recuperación de Brasil de una recesión económica.

Varios meses después de asumir el cargo, viajó a Estados Unidos para su primer encuentro bilateral, donde mostró su admiración por Estados Unidos y acordó con Trump mejorar los lazos de seguridad entre los dos países.

Pero con Trump listo para dejar el cargo el próximo mes, y un nuevo escenario político en Washington, es probable que el impetuoso líder brasileño enfrente la hostilidad -o al menos algunos desplantes- del gobierno de Joe Biden, al que demoró en reconocer por obsecuencia con el magnate neoyorquino.

La mayoría de los expertos en política exterior de la administración demócrata entrante, parecen considerar a Bolsonaro como una figura peligrosa, un “mini-Trump” que no respeta las normas democráticas, los derechos humanos o la protección ambiental.

El instinto de Biden pararse en la vereda de enfrente con Bolsonaro, quien con sus estilo y creencias ofende además a sus votantes liberales estadounidenses. Y uno de los temas centrales es la agenda ecológica: Bolsonaro es un negacionista del cambio climático, y su actitud nacionalista frena cualquier discusión sobre la Amazonía, tema al que Biden le dedicó un párrafo en los debates presidenciales, argumentando que trabajaría con otros países para recaudar us$20 mil millones para ayudar a Brasil a frenar los crecientes incendios forestales, y marcando que Bolsonaro debería sufrir sanciones "económicas significativas si no protege el selva”.

Bolsonaro calificó entonces los comentarios de Biden como "desastrosos" y sugirió que las críticas a sus políticas, que han abierto nuevas extensiones del Amazonas a la tala, la ganadería y la minería, son equivalentes a infracciones de la soberanía de Brasil.

Grieta. Con un Estados Unidos dividido tras las protestas del 2020, Biden apuesta a cerrar la grieta buscando consensos a nivel local e internacional: ha señalado que quiere acoger a líderes de ideas afines en una “Cumbre por la Democracia Global” para hacer frente al creciente autoritarismo en todo el mundo. Y es muy probable que Bolsonaro quede fuera de la lista de invitados, dada su retórica racista, misógina y anti-LGBT, sus opiniones a favor de la dictadura militar brasileña, y las diversas denuncias de corrupción que salpican a su propia familia.

Ya hay preocupación en Brasil por que el país quede aislado diplomáticamente, pero algunos analistas apuestan a una rápida reacción de Bolsonaro para cambiar de rumbo: que el presidente despida a su ministro de Medio Ambiente; atenúe su retórica antidemocrática; y encuentre formas de trabajar con la administración entrante de Biden. “Estoy dispuesto a trabajar con el nuevo gobierno y seguir construyendo la alianza Brasil-Estados Unidos, en defensa de la soberanía, la democracia y la libertad en todo el mundo, así como en la integración económico-comercial en beneficio de nuestros pueblos”, escribió Bolsonaro en Twitter hace algunos días.

Sin embargo, es poco probable que Bolsonaro cambie su línea tan radicalmente. Y en Itamaraty, la cancillería brasilera, están convencidos que de existir ataques por parte de la administración Biden, Bolsonaro los podría usarla para refrendar el apoyo interno: la gran mayoría de los partidarios de Bolsonaro reaccionan mal a las críticas del exterior. Eso pasó en 2019, cuando, después de dos décadas de negociaciones, el Mercosur y la Unión Europea llegaron a un acuerdo de libre comercio. Entonces, las críticas del presidente francés Emmanuel Macron, que exigió políticas de conservación más sólidas de Brasil -mientras los incendios se desataban en la Amazonía-, como condición para ratificar el acuerdo, enardecieron a los nacionalistas bolsonaristas .

Si la administración Biden se contenta con avergonzar a Bolsonaro por el retroceso democrático y su falta de conciencia ecológica, podría beneficiarlo. La oposición brasilera apuesta por el contrario a una alianza constructiva con los demócratas para allanar su salida en dos años.

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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