domingo, diciembre 8, 2019

MUNDO | 11-11-2019 18:02

Quién es “el macho” Camacho, el Bolsonaro de Bolivia

El empresario es considerado un líder cívico en el vecino país. “Cumplimos en llevar la Biblia de vuelta al Palacio Quemado”, dijo. Su rol en el pedido de renuncia a Evo Morales.

“Salvando las diferencias, tenemos que sacar la agenda como lo hacía Pablo Escobar, pero sólo para anotar los nombres de los traicioneros de este pueblo, porque queremos que el día de mañana vayan presos, pero no por rencor y odio, sino por justicia", arengó a sus seguidores Luis Fernando Camacho Vaca, “el Macho” como lo conoce su gente. Estaba en su Santa Cruz natal, habían pasado pocos días de las elecciones que sabían fraudulentas y su idea era que el pueblo boliviano explotara en protestas públicas contra Evo Morales. Lo logró.

Varios días después, este domingo, con la renuncia del presidente consumada, Camacho ingresó al Palacio de Gobierno de La Paz: “Hemos cumplido con lo que habíamos dicho, la Biblia está volviendo al Palacio Quemado”, dijo en medio del amontonamiento que conformaban los manifestantes y la policía. “Nunca más volverá la Pachamama. Bolivia es para Cristo”, sentenció.

Camacho es un empresario de 40 años, y desde hace 17 milita en organizaciones civiles de derecha en Santa Cruz. Nunca se presentó a elecciones, no fue necesario para erigirse como una de las voces políticas más escuchadas de su país.

Hijo de una familia acomodada, se unió de chico a la Unión Juvenil Cruceñista, según reveló Télam, una organización civil calificada como "una especie de grupo paramilitar" por la Federación Internacional por los Derechos Humanos. De allí fue creciendo en su formación política.

Por su mirada, empezó a generar lazos con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Y a pesar de que por su rol en el golpe de Estado a Evo Morales, algunos lo emparentaron con el venezolano opositor Juan Guadió, en Bolivia se ganó el mote del “Bolsonaro” local. 

De hecho, en mayo pasado, la revista brasileña Forum publicó una foto de una reunión que mantuvo con Ernesto Araujo, el canciller de Bolsonaro, para pedir su apoyo en el rechazo a la candidatura presidencial de Morales. Evo, quien quería buscar su cuarto mandato consecutivo, consiguió que la Justicia Electoral lo autorizara a pesar de que había perdido un referéndum en 2016.

El ahora ex presidente, lo señaló como uno de los dos responsables de su renuncia, el lunes: “(Carlos) Mesa y (Luis) Camacho, discriminadores y conspiradores, pasarán a la historia como racistas y golpistas. Que asuman su responsabilidad de pacificar al país y garanticen la estabilidad política y convivencia pacífica de nuestro pueblo. El mundo y bolivianos patriotas repudian el golpe”, expresó en Twitter.

El mismo día, en medio del vacío de poder, Camacho publicó un video en sus redes sociales para contestarle a Evo con el hashtag #CristoVolvióAPalacio: “No tumbamos gobiernos, liberamos un pueblo en fe. Solo se llevó una biblia a Palacio. Una biblia y una carta de renuncia en función de lo antes mencionado y a los 15 minutos renunció el Presidente”, dijo vanagloriándose de su poder.

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