domingo, diciembre 8, 2019

SALUD | 16-11-2019 22:23

Alerta Diabetes: un riesgo en alza

Desde el año 2013 aumentó el 30 por ciento. Sobrepeso, sedentarismo y cambio de vida.

En la Argentina, el 73,4% de las muertes y el 52% de los años de vida perdidos por muerte prematura ocurren por enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). Es decir, por trastornos prevenibles en gran medida. “Las ECNT comparten los mismos factores de riesgo, de los cuales los cuatro más importantes son el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno, la alimentación inadecuada, la inactividad física y el uso nocivo de alcohol”, se explica en la 4a Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, dada a conocer recientemente. Una de esas ECNT es la diabetes, cuya prevalencia en el país pasó del 9,8% en el 2013 al 12,7% en el 2018. Un aumento muy significativo, sobre todo si se lo correlaciona con otros dos, que van de la mano: sedentarismo y sobrepeso u obesidad. 

A nivel mundial, más del 25% de los adultos no alcanza un nivel de actividad física suficiente, es decir que aproximadamente 1,4 mil millones de adultos están en riesgo de desarrollar ENT y de morir de manera prematura por tener una vida sedentaria. La prevalencia de una baja actividad física en la Argentina es, de acuerdo con la 4a Encuesta de Factores de Riesgo, del 44,2%, lo cual indica una reducción significativa respecto al valor en 2013 (54,7%): a mayor edad y menores posibilidades socioeconómicas, menor actividad física. Por otro lado, la prevalencia de exceso de peso es del 61,6%, superior a la registrada en el año 2013, cuando era del 57,9%. “Los datos son alarmantes si se tiene en cuenta que la obesidad entre adultos creció de un 20,8% a un 25,3% en tan solo cinco años”. 

Tal como lo describe la Secretaría de Salud de la Nación: “La diabetes mellitus se presenta como una epidemia mundial relacionada con el rápido aumento del sobrepeso y la obesidad, favorecidos por la alimentación inadecuada, el sedentarismo y la actividad física insuficiente, sumado al crecimiento y envejecimiento de la población a nivel global. Se estima que, el número total de personas que la padecen se elevará de 425 millones en el 2017 a 629 millones en el año 2045 en todo el mundo, siendo una de las principales causas de enfermedad y muerte prematura. En América Central y del Sur, un 44,9% de las muertes debidas a esta enfermedad se producen antes de los 60 años. La principal causa de muerte son las complicaciones cardiovasculares”.

Diabetes

“Esta es la primera encuesta que se hace con controles de glucosa (azúcar) en sangre y mediciones de presión arterial explica -Gabriel Lijteroff, director del Comité Científico y ex presidente de la Federación Argentina de Diabetes, FAD-. Los datos obtenidos son alarmantes”.

Para resumir, hay tres tipos de diabetes. La diabetes tipo 1 (alguna vez insulinodependiente o infanto-juvenil), la diabetes tipo 2 (o mellitus) y la diabetes gestacional. “En la diabetes tipo 1 hay una ausencia casi total de insulina, por lo cual es necesario aplicársela diariamente. Mayormente aparece en la infancia y adolescencia y constituye el 10 % de los casos - explica Lijteroff Jefe de diabetología del Hospital Santamarina, de Monte Grande-.  El otro 90%, suele desencadenarse entre la tercera y cuarta década de la vida, aunque es cada vez más frecuente en niños y adolescentes debido a los malos hábitos, que acompañan a una predisposición genética. Quienes tienen este tipo de diabetes precisan  medicarse con comprimidos y, eventualmente, con insulina”. El tratamiento, común a todos los tipos de diabetes, incluye un cambio de hábitos en el que la alimentación saludable y la actividad física regular y constante son básicas.

El diagnóstico de diabetes se hace a partir del examen de glucosa en sangre. La glucemia normal es la que está dentro del rango que va de los 70 miligramos por decilitro (mg/dl) a los 110 mg/dl: “Salvo algunas situaciones en la que están presentes ciertos factores de riesgo y entonces se aceptan hasta 100 mg/dl”, advierte Lijteroff. 

La inmensa mayoría de las complicaciones crónicas de la diabetes se relacionan con el compromiso vascular, es decir, con la obstrucción de vasos sanguíneos que, según donde ocurran, podrán afectar al corazón, la visión, la función de los riñones o  dificultarán la llegada de sangre a los miembros inferiores del cuerpo.

Avisos y alarmas. El atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF, por sus siglas en inglés) muestra que la cantidad de personas adultas con diabetes aumentó en todo el mundo de 108 millones en 1980 a 422 millones en el año 2014, lo que implica un aumento del 28% y medio en la prevalencia (y sin contar los últimos cuatro años, no cuantificados aún). A esto se le deben sumar otros 352 millones de personas que tienen algún tipo de estadio previo a la enfermedad, popularmente conocido como prediabetes, intolerancia a la glucosa. El futuro sigue siendo preocupante: se calcula para el año 2045 habrá 531 millones de personas con este diagnóstico. 

Diabetes

En el último congreso de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD), que terminó el 2 de noviembre en Panamá, los especialistas le dieron énfasis especial al análisis de la situación de la prediabetes. 
“Se la define así cuando aparece una glucemia alterada en ayunas que se ubica entre los 100 y los 125 mg/dl entre quienes presentan factores de riesgo, como sobrepeso u obesidad, hipertensión, dislipidemia, entre otros”, detalla Lijteroff. Además, los diabetólogos tienen en cuenta cuando, en la prueba de tolerancia a la glucosa alterada, a las dos horas de ingerir un preparado con glucosa los análisis de la persona muestran valores de glucemia que se ubican entre los 140 y los 199 mg/dl. “Esto nos permite reconocer la predisposición de una persona a padecer diabetes diez años antes de que aparezca la enfermedad como tal, y podemos actuar para prevenirla, atrasar su llegada, o minimizar las complicaciones cuando aparezca”.

Investigación acelerada. Con una enfermedad que sigue en aumento y que a su vez conlleva una cantidad de trastornos asociados, de tipo cardiovascular, renal, circulatorio, ocular, articular, nervioso, las investigaciones en los laboratorios apuntan a los más diversos blancos. Desde la posibilidad de hallar cómo reducir el riesgo de padecer diabetes hasta métodos más amables para medir la glucosa en sangre, pasando por nuevos medicamentos. 

La enfermedad es causada por una combinación de estilo de vida y de factores genéticos que juntos resultan en altos niveles de azúcar en la sangre. Uno de esos factores genéticos es una variación en un gen llamado SLC30A8, que codifica una proteína transportadora de zinc. Este mineral es, a su vez, esencial para garantizar que la insulina (la única hormona que puede reducir los niveles de azúcar en la sangre) tenga la forma correcta en las células beta del páncreas.

Hace ya una década que grupos de investigadores lograron comprobar que cambios en ese gen pueden reducir el riesgo de contraer diabetes tipo 2. Pero no sabían cómo. Ahora, dos estudios arrojan algo de luz sobre el misterio. .

Mientras tanto, los especialistas siguen poniendo el acento en la prevención, por un lado, y en el cambio de estilo de vida, por el otro. Durante el congreso llevado a cabo en Panamá, una investigación mostró cómo los adolescentes con más acceso a la tecnología tienen peor control metabólico. Es decir que aún cuando tienen acceso a dispositivos para monitorear sus niveles de glucosa durante 14 días sin tener que pincharse a diario, no los utilizan. “Educar acerca de la enfermedad y sus riesgos”, resumen los especialistas. “Educar acerca de cómo alimentarse y de la importancia de hacer actividad física”, enfatizan. 

“En la práctica el gran desafío es no perder de vista que siempre hay una persona”, resume Lijteroff. Y concluye: “Tenemos tecnología, nuevas insulinas, flamantes medidores, hay una variada oferta de nuevas estrategias farmacológicas, pero lo que uno comprueba con los años es que hay que trabajar muchísimo con cada persona. Es imprescindible saber hacer un acompañamiento positivo”. 

Diabetes y obesidad

Por la insulina. El gen SLC30A8 codifica una proteína transportadora de zinc, mineral fundamental para la insulina. Un grupo de científicos del Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Helsinki, en Finlandia, reclutó a miembros de familias que tienen una mutación rara de dicho gen, y estudiaron cómo responden al azúcar contenida en las comidas.

Los resultados muestran que las personas con la mutación poseen niveles de insulina más altos, y más bajos de azúcar, lo que reduce su riesgo de sufrir diabetes. Por otro lado, una colaboración internacional de 50 investigadores de diferentes países europeos para estudiar células pancreáticas con y sin la mutación trata de comprender mejor el funcionamiento del gen SLC30A8. Y hallaron que la mutación del gen tiene consecuencias tanto en funciones clave de las células como en el desarrollo de las mismas, lo cual a su vez puede conferir riesgo o protección ante la diabetes tipo 2.

Una mejor comprensión de los mecanismos genéticos detrás de la enfermedad podría permitir hallar nuevas formas de prevenirla e, incluso, de tratarla.

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Docente.

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