En los peores momentos de la emergencia sanitaria, en 2020, la población buscó respuestas en laboratorios, epidemiólogos y virólogos, y la confianza en la comunidad científica creció como nunca antes. Cinco años después, los datos indican que ese aumento fue pasajero.
Es la principal conclusión del Wellcome Global Monitor 2026, la tercera edición del estudio más grande sobre la relación entre la población y la ciencia. Lo elaboró Wellcome, una fundación británica que financia investigación biomédica, y acaba de publicarse en la revista Nature. La encuesta se realizó en 2025 a más de 140.000 personas de 140 países. Para medir los cambios en el tiempo, los investigadores compararon los 108 países que también habían participado en las ediciones de 2018 y 2020. El cuestionario incluyó preguntas sobre salud pública, preparación ante pandemias, vacunas, energías limpias y, por primera vez, inteligencia artificial.
Según los datos que publicó Nature, en 2018, antes de la pandemia, el 32% de las personas de esos 108 países decía confiar “mucho” en la ciencia. En 2020, con la llegada del SARS-CoV-2, la cifra subió al 41%. En 2025 bajó al 27%, cinco puntos menos que antes de la crisis. Si se toman los 140 países relevados en 2025, el informe de Wellcome da un 26%. Sumando a quienes confían “algo”, la confianza general pasó del 77% en 2018 al 80% en 2020 y al 72% en 2025.
La desconfianza, en cambio, aumentó. Las personas con “poca” o “ninguna” confianza eran el 13% en 2018 (10% y 3%, respectivamente) y llegaron al 19% en 2025 (14% y 5%). En el extremo, el 22% de los encuestados en la República Democrática del Congo dijo no tener ninguna confianza en la ciencia.
“Deberíamos prestar atención y pensar qué hay que hacer para ganarnos esa confianza”, dijo a Nature Philippa Michael, responsable de iniciativas públicas de Wellcome y directora del estudio. Mark Henderson, también de Wellcome, opina que “no hay una crisis ni un colapso generalizado, sino una base sustancial de confianza; aunque también existe movimiento y fragilidad bajo la superficie”.
Diferencias por región
Los resultados varían mucho de un lugar a otro. Kathleen Hall Jamieson, especialista en comunicación científica de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), dijo a Nature que el panorama es “mixto”. Europa Occidental es la única región donde la confianza es mayor que en 2018: el porcentaje de personas que confían “mucho” en la ciencia pasó del 50% en 2018 al 60% en 2020 y quedó en 55% en 2025, cinco puntos por encima.
En América Latina y el Caribe, la confianza trepó del 26% en 2018 a un 40% en 2020, y en 2025 volvió al 26%. En Asia Occidental bajó del 39% en 2018 al 35% en 2020 y al 23% en 2025, una pérdida de 16 puntos. En Asia Oriental se dio la mayor variación del informe: subió del 31% al 47% durante la pandemia y cayó al 15% en 2025, 32 puntos menos. La confianza también quedó por debajo de los valores de 2018 en el África subsahariana, Asia Central, Australia y Nueva Zelanda.
Dentro de América Latina hay diferencias. Una investigación de la publicación especializada SciDev.Net muestra que, en Brasil, quienes tienen al menos “algo” de confianza en la ciencia pasaron del 64% en 2018 al 76% en 2020 y eran el 74% en 2025. En Chile llegaron al 81% en 2020 y bajaron al 63% en 2025. En Argentina, el 37,9% dice confiar “mucho” en la ciencia, según un ranking de Visual Capitalist elaborado con los datos de Wellcome. El país ocupa el puesto 34 entre 140 y el segundo en la región, después de Uruguay (38,5%) y antes de Brasil (30,8%), Chile (25,8%) y México (23,8%). Los extremos de la lista son España (67,9%) y Togo (5,8%).
Carmelo Polino, investigador de la Universidad de Oviedo (España) que trabajó en encuestas de percepción de la ciencia en América Latina, dijo a SciDev.Net que la caída “no significa una crisis generalizada de confianza”. “No debemos confundir esas reservas con un rechazo a la ciencia”, agregó.
Ingresos y confianza
El estudio también muestra que la situación económica de cada persona influye en lo que piensa de la ciencia. “Si las personas se sienten económicamente inseguras, van a sentir una mayor distancia entre ellas y la ciencia y los científicos”, dijo a Nature el sociólogo Gordon Gauchat, de la Harvard Kennedy School (Estados Unidos). Esa distancia, aclaró, “no tiene que ver con la eficacia de la ciencia ni con su capacidad para resolver problemas”.
Entre quienes dicen vivir cómodamente, la confianza alta en la ciencia era del 42% en 2018, subió al 50% en 2020 y bajó al 40% en 2025. La diferencia ya empieza a notarse en las respuestas de aquellos que dicen que les “alcanza para vivir hasta fin de mes”, pasó del 31% al 41% y después al 26%. Finalmente, la caída más grande se dio entre quienes tienen dificultades económicas: del 29% en 2018 al 37% en 2020 y al 21% en 2025. Según Wellcome, la diferencia entre el grupo que vive cómodamente y el que tiene dificultades pasó de 13 a 19 puntos desde 2018, sobre todo porque bajó la confianza en este último.
El informe encontró otras asociaciones. Las personas con menos confianza en las instituciones de su país y en el gobierno, o que perciben más corrupción, confían menos en la ciencia. En los países con más desigualdad económica, la confianza también es menor. Además, de acuerdo con Wellcome, el 81% de los encuestados cree que la ciencia beneficia a personas como ellos, pero solo el 36% piensa que beneficia a la mayoría de la población de su país, y uno de cada cinco cree que beneficia a muy pocos.
La confianza en el sistema de salud también pesa. En los países donde la gente confía en sus hospitales y centros de salud hay “más probabilidades” de que confíe en la ciencia, explicó Michael, y lo mismo pasa con quienes sienten que pueden acceder a atención médica cuando la necesitan. En todo el mundo, el 26% confía “mucho” en la ciencia; entre quienes confían mucho en los hospitales de su país, la cifra sube al 43%.
Aun con la caída, los científicos siguen entre los grupos que generan más confianza. Están por encima de los gobiernos y de los periodistas, y solo son superados por médicos y enfermeros. La confianza alta en médicos y enfermeros fue del 42% en 2018, del 45% en 2020 y del 39% en 2025. En los científicos subió del 34% en 2018 al 43% en 2020 y bajó al 32% en 2025, la mayor caída de todos los grupos medidos. La confianza en los vecinos pasó del 34% en 2018 al 29% en 2020 y al 28% en 2025.
Vacunas y atención médica
El Wellcome Global Monitor también preguntó por las vacunas. Cuando un médico o una enfermera les recomienda una, el 34% de los encuestados dice que se la aplica enseguida, el 48% prefiere pensarlo y el 15% no se vacuna. Entre los primeros, el 36% confía mucho en la ciencia; entre los que no se vacunan, el 18%. Wellcome aclara que en esas decisiones también influyen otros factores.
La relación entre confianza y salud pública ya se había estudiado durante la pandemia. Un trabajo publicado en 2021 en PNAS siguió a muestras representativas de 12 países entre marzo y diciembre de 2020. Encontró que la confianza en los científicos fue el factor que más influyó en el apoyo a las medidas no farmacológicas, como el distanciamiento, en su cumplimiento y en la disposición a vacunarse, por encima de la confianza en el gobierno.
En 2023, el informe Estado Mundial de la Infancia de UNICEF registró que la percepción de la importancia de las vacunas infantiles había bajado durante la pandemia en 52 de los 55 países estudiados. En Corea del Sur, Papúa Nueva Guinea, Ghana, Senegal y Japón, el descenso fue de más de un tercio. Solo en China, India y México se mantuvo o mejoró. En la mayoría de los países, los menores de 35 años y las mujeres mostraban menos confianza. “Estos datos son una señal de alerta preocupante”, dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell. “No podemos permitir que la confianza en la inmunización sistemática se convierta en otra víctima de la pandemia”.
Otro estudio grande posterior a la pandemia es el proyecto Trust in Science and Science-Related Populism (TISP), que encuestó a 71.922 personas de 68 países, entre ellos Argentina. Los resultados se publicaron en enero de 2025 en Nature Human Behaviour. El trabajo, dirigido por Viktoria Cologna y Niels Mede junto con 241 investigadores, encontró una confianza “moderadamente alta”: 3,62 puntos en una escala de 1 a 5. El 78% considera que los científicos están calificados, el 57% que son honestos y el 56% que se preocupan por el bienestar de la gente. El 83% cree que deben comunicar su trabajo al público y solo el 23% opina que no deberían promover políticas concretas. Sin embargo, apenas el 42% piensa que los científicos tienen en cuenta las opiniones de los demás.
En ese ránking, la Argentina quedó en el décimo lugar, con 3,87 puntos, igual que México y por encima de Chile (3,78). El estudio también encontró que en muchos países las personas de orientación política conservadora confían menos en los científicos, aunque esa relación cambia de una nación a otra. Los investigadores lo atribuyen a la postura de los líderes políticos de cada lugar.
Los datos locales van en la misma línea. La 5ª Encuesta Nacional de Percepción Pública de la Ciencia, que el ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación hizo en julio de 2021, encontró que para el 55% de la población la imagen de los científicos argentinos había mejorado desde el comienzo de la pandemia. El 72% estaba muy o bastante conforme con lo que hizo la comunidad científica durante la emergencia, y el 76% opinaba que había que aumentar el presupuesto de ciencia y tecnología aunque otras áreas recibieran menos.














Comentarios