SALUD | 06-07-2020 13:03

La cuarentena y su efecto en el incremento de la obesidad

Angustia y encierro potencian la compulsión de comer y agravan un flagelo social. Los peligros del sobrepeso y el sedentarismo.

La pandemia deja al desnudo otra agobiante epidemia de propagación en cuarentena: "La obesidad”, sin duda alguna, se manifiesta con exceso de peso dañino. Pero al no ser una patología infecciosa y por ende, tampoco contagiosa, se minimizan sus efectos. Sin embargo las causas de muerte por enfermedades relacionadas a la obesidad y sobrepeso aumentan. La obesidad, aunque no parezca, comparte con el Covid-19 algunas características similares, por ejemplo, ambas no discriminan ni por condición social ni por edad.

La obesidad es una enfermedad que causa estragos. Es uno de los mayores retos al que se va a enfrentar la salud pública pospandemia. El incremento de la prevalencia del sobrepeso  se ha acelerado por los cambios de hábitos en la alimentación y la disminución de la práctica del ejercicio físico en confinamiento y hoy nos encontramos ante un entorno que estimula  el comer con abundancia por muchas actividades on line de recetas magistrales y de nuevos chefs que se expanden por las redes, desafiando cualquier patrón genético, aun en los individuos no propensos al sobrepeso.

Sabemos que la obesidad se expande y se sustenta en diversos pilares fundamentales: la comida, el estrés, la quietud y, ahora, se agrega la depresión en cuarentena. Gimnasios cerrados y  actividades deportivas vedadas, nos alejan de los alimentos sanos y nutritivos. En las últimas décadas, la cocina argentina ha desarrollado sus menús estimulando el gusto del público a partir de tres alimentos fundamentales: los dulces, los grasos y los salados.

La vida sedentaria, el consumo intenso de series en streaming y el encierro propician además el agrandamiento de las porciones y el exceso de calorías que se acumulan como los días de aislamiento. Los desórdenes alimentarios, se intensifican en el encierro, y muchas de sus víctimas, caen en el error de desplazar la solución para después de la cuarentena.

Se habla de enfermedades preexistentes y de factores de riesgo, como posiciones más vulnerables para enfrentar la pandemia, pero poco se habla de la obesidad como factor de riesgo. Necesitamos dotar de estrategias concretas a nuestra sociedad para enfrentar la epidemia del sobrepeso.

La obesidad al igual que otros trastornos emocionales, tienen un impacto negativo sobre el sistema inmunitario, dejando a muchos argentinos en condiciones de vulnerabilidad frente al coronavirus. Es fundamental mantener la calma y llevar una dieta acorde para no seguir quemando defensas. Minimizar el problema y sus consecuencias no hace más que fortalecer el efecto negativo en la calidad y expectativa de vida de quienes padecen el sobrepeso.

Sin dudas estamos ante un gran desafío. Las medidas políticas y sanitarias apuntan a salvar todas las vidas posibles ante la agresión del virus y asegurar que el sistema medico se mantenga en pie. Cuidarla la salud mental e implementar una política de alimentación saludable también significa salvar vidas y en un mundo desigual nos morimos tanto por exceso de peso como por desnutrición. Tal vez la pandemia sea una muy buena oportunidad para repensar cambios en aspectos de nutrición.

 

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por Daniel Dauria (MN. 37695)

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