Lunes 23 de mayo, 2022

SALUD | 01-02-2022 13:54

La otra pandemia: la de los microbios resistentes a los medicamentos

Las infecciones por bacterias multirresistentes provocan más muertes que el sida o la malaria. Un total de 1,27 millón de personas fallecieron en 2019 por esta causa.

Mientras la Covid-19 hace estragos, la pandemia de la resistencia a los antimicrobianos (AMR, por sus siglas en inglés) continúa en la sombra. Sus consecuencias para los pacientes y sus familias son en gran medida invisibles, pero se reflejan en infecciones bacterianas prolongadas que alargan las estancias en los hospitales y sanatorios y causan muertes innecesarias.

Cerca de 1,27 millones de personas murieron en todo el mundo durante el año 2019 debido a infecciones bacterianas comunes que se han convertido en resistentes a los antibióticos, de acuerdo con un estudio publicado muy recientemente por The Lancet

La investigación, realizada con datos de 204 países, revela que la AMR se ha convertido en una de las principales causas de muerte en el planeta, ubicándose incluso por encima de enfermedades como el sida y la malaria. El análisis de los expertos indica que esta resistencia causó 1,27 millones de fallecimientos en 2019, pero además que las infecciones resistentes a los antimicrobianos estuvieron vinculadas a 4,95 millones de muertes.

La resistencia a los antimicrobianos se produce cuando los microorganismos (bacterias, hongos, virus y parásitos) sufren cambios al verse expuestos a los fármacos (antibióticos, antifúngicos, antivíricos, antipalúdicos o antihelmínticos, por ejemplo). La resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural, pero el uso indebido de los medicamentos en el ser humano y los animales está acelerando el proceso

Resistencia microbiana

De tanto utilizarlos, sobre todo cuando no son necesarios (de algún modo se extendió la creencia de que los antibióticos en particular lo curan todo, cuando no es así), los microorganismos se vuelven resistentes. Y cuando esa resistencia se extiende a la mayoría de los antimicrobianos, ya pasan a ser ultrarresistentes. Como resultado, los medicamentos se tornan ineficaces y las infecciones persisten en el organismo de la persona enferma.

Chris Murray, del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (Estados Unidos) y coautor del trabajo publicado en The Lancet, señala que “los nuevos datos que obtuvimos revelan la verdadera magnitud de la resistencia a los antimicrobianos en todo el mundo, y son una clara señal de que debemos actuar ya para combatir la amenaza”.

Y agrega: “Las estimaciones anteriores preveían 10 millones de muertes anuales por resistencia a los antimicrobianos para el año 2050, pero ahora sabemos con certeza que ya estamos mucho más cerca de esa cifra de lo que pensábamos”.

El mayor estudio

La nueva investigación global sobre la resistencia antimicrobiana, el mayor estudio de este tipo llevado acabo hasta ahora, estima las muertes relacionadas con 23 bacterias diferentes y 88 combinaciones patógeno-fármaco en 204 países.

Para ello, los autores utilizaron 471 millones de historiales individuales obtenidas a partir de diferentes fuentes de datos. Además, dividieron los fallecimientos en dos tipos: muertes causadas directamente por la resistencia microbiana, es decir, aquellas que no se habrían producido si las infecciones fueran susceptibles a los medicamentos; y las vinculadas a AMR, que son las que se produjeron por una infección farmacorresistente, pero sobre las cuales no se tiene la certeza de si esa resistencia fue la causa directa de la muerte. 

Según los resultados del análisis, en 2019 la AMR provocó de forma directa 1,27 millones de muertes en todo el mundo, y se asoció con aproximadamente 4,95 millones de fallecimientos. Se estima que el sida y la malaria causaron 860.000 y 640.000 muertes, respectivamente, ese mismo año. La resistencia de las bacterias a los antibióticos es, ahora, la tercera causa de muerte en todo el mundo

Las infecciones farmacorresistentes que más muertes causaron fueron las respiratorias (como la neumonía), con más de 400.000 directas y vinculada a más de 1,5 millones; las del torrente sanguíneo, que provocaron alrededor de 370.000 muertes y se asociaron a casi 1,5 millones de fallecimientos; y las intraabdominales (caso de la apendicitis), que produjeron directamente unas 210.000 defunciones y se relacionaron con otras 800.000.

“Cada vez es mayor el número de infecciones, por ejemplo, neumonía, tuberculosis, gonorrea y salmonelosis, cuyo tratamiento se vuelve más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos”, advierten los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La resistencia a los antibióticos está llegando a niveles tan peligrosos que la OMS calcula que en el 2050 las muertes por infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos superarán a las causadas por el cáncer. Si la tendencia continúa, en treinta años alrededor de 10 millones de personas podrían morir cada año debido a resistencia bacteriana frente a los fármacos. Esto ha llevado a considerar la resistencia de las bacterias a los antibióticos como una de las tres mayores amenazas para la salud humana en las próximas décadas.

Antibiograma

Niños y países pobres

Aunque la resistencia bacteriana a los medicamentos supone una amenaza para personas de todas las edades, la población infantil corre un riesgo especialmente elevado: una de cada cinco muertes atribuibles a la AMR se produce en niños o niñas menores de cinco años. 

Se estima que las muertes causadas directamente por la AMR son más altas en el África subsahariana y en el sur de Asia, con 24 y 22 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, respectivamente. Además, se asoció a 99 muertes por cada 100.000 habitantes en el África subsahariana y a 77 por cada 100.000 habitantes en el sur de Asia.

En los países de ingresos altos, la resistencia a los antibióticos provocó directamente 13 muertes por cada 100.000 habitantes y se asoció a 56 muertes por cada 100.000 habitantes.

De los 23 patógenos estudiados, la farmacorresistencia de seis de ellos (E. coli, S. aureus, K. pneumoniae, S. pneumoniae, A. baumannii y P. aeruginosa) provocó directamente 929.000 muertes y se asoció a 3,57 millones.
Sin embargo, el impacto de estos patógenos varía según el lugar. Las defunciones en África subsahariana fueron causadas con mayor frecuencia por S. pneumonia (16 %) o K. pneumonia (20 %), mientras que alrededor de la mitad de las muertes atribuibles a la ARM en los países de ingresos altos fueron causadas por S. aureus (26 %) o E. coli (23 %).

“Dado que la resistencia varía tan sustancialmente según el país y la región, es esencial mejorar la recopilación de datos en todo el mundo para ayudarnos a hacer un mejor seguimiento de los niveles de resistencia y dotar a los médicos y a los responsables políticos de la información que necesitan para abordar los retos más acuciantes que plantea la resistencia a los antimicrobianos”, afirma la coautora del estudio, Christiane Dolecek, del Centro de Medicina Tropical y Salud Global de la Universidad de Oxford y la Unidad de Investigación de Medicina Tropical de Mahidol Oxford (Gran Bretaña).

“Incluso la cifra más baja de 911.000 muertes estimada por Murray y sus colegas es superior a la del VIH, que provoca un gasta de alrededor de 50.000 millones de dólares al año. Sin embargo, el gasto mundial para hacer frente a la AMR es probablemente mucho más bajo que eso”, señala Ramanan Laxminarayan, del Center for Disease Dynamics, Economics & Policy (en los Estados Unidos).

"Hace tiempo que venimos señalando la amenaza que representa la resistencia a los antimicrobianos. Y también lo que es necesario hacer para abordarla: aumentar la conciencia pública, mejorar la vigilancia y los diagnósticos, hacer un uso más racional de los antibióticos, brindar acceso a agua limpia y saneamiento, e invertir más en antimicrobianos y vacunas. Pero la acción ha sido episódica y desigual, lo que resulta en desigualdades globales”, resume un editorial de The Lancet que acompaña a la investigación publicada. 

Y concluyen: "La innovación ha sido extremadamente lenta. Las vacunas están disponibles solo para uno de los seis patógenos principales descritos en el estudio. La cartera clínica de antibióticos es demasiado pequeña para abordar la creciente aparición y propagación de la resistencia a los antimicrobianos".

Gentileza Agencia SINC

por Agencia SINC

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