SALUD | 08-02-2024 11:16

Por qué los fármacos contra la impotencia pueden reducir el Alzhéimer

Según estudios médicos, el Viagra y otros fármacos similares se asocian con un menor riesgo de alzhéimer en hombres.

Los fármacos para tratar la disfunción eréctil, entre ellos Viagra, podrían estar asociados con un menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, según reveló una investigación de casi 270.000 varones que padecían de impotencia sexual. El estudio, publicado por Neurology, indicó una asociación observada entre el uso de los medicamentos y la enfermedad neurodegenerativa. 

“La posibilidad de que ya existan fármacos con potencial beneficio para la enfermedad de Alzheimer es un resultado alentador y justifica más investigaciones", afirmó la autora del trabajo, Ruth Brauer, del University College London, en Reino Unido.  La misma investigadora destacó: “Necesitamos desesperadamente tratamientos que puedan prevenir o retrasar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer".

“Si finalmente la asociación sugerida se demuestra, los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, fármacos que constituyen un pilar en el tratamiento de la disfunción eréctil, podrían utilizarse también en la enfermedad neurodegenerativa. Estos medicamentos funcionan dilatando los vasos sanguíneos para permitir que fluya más sangre”, explicó la responsable del estudio.

Viagra

Este caso, no sería el primer reposicionamiento terapéutico de este tipo de medicamentos: el sildenafilo, el principio activo de Viagra, se desarrolló originalmente para la hipertensión arterial pulmonar y la angina de pecho. El notable efecto secundario detectado en los pacientes que lo recibían marcó el nuevo rumbo de esta pastilla para tratar las disfunciones sexuales masculinas.

"Se necesita más investigación para confirmar esos hallazgos, aprender más sobre los posibles beneficios y mecanismos de estos medicamentos y analizar la dosis óptima", destacó Bauer y añadió: "Un ensayo controlado aleatorizado con participantes masculinos y femeninos para determinar si estos hallazgos se aplicarían también a las mujeres".

La asociación entre estos fármacos y el menor riesgo de alzhéimer se vio al revisar el historial clínico de 269.725 participantes masculinos con una edad media de 59 años a quienes se les había diagnosticado con disfunción eréctil recientemente. Estos varones no tenían ningún problema de memoria o cognición al inicio del estudio. Se les siguió durante un promedio de cinco años, en los que se comparó el 55 por ciento de los participantes a quienes se recetaron medicamentos para la disfunción eréctil con el 45 por ciento que no tenían recetas. Durante el estudio, 1.119 personas desarrollaron la enfermedad de Alzheimer.

Alzheimer

En la investigación se ajustaron otros factores que podrían afectar la tasa de la enfermedad de Alzheimer, como la edad, el tabaquismo y el consumo de alcohol. Así encontraron que las personas que tomaban medicamentos para la disfunción eréctil tenían un 18 por ciento menos de probabilidades de desarrollar alzhéimer que las personas que no.

La asociación fue más fuerte en aquellos a quienes se les emitieron más recetas durante el período del estudio. Una de las limitaciones del trabajo es que se basa en registros de prescripción, pero los investigadores no tienen certezas sobre el uso que hacen los participantes de esas recetas.

Viagra

 "El estudio está limitado por el reto que supone establecer relaciones causales en los estudios epidemiológicos. Además, este tipo de fármacos suele tomarse según las necesidades, por lo que es difícil saber qué cantidad se tomó realmente y con qué frecuencia", señaló Ivan Koychev, investigador clínico principal de la Plataforma de Demencia del Reino Unido, de la Universidad de Oxford.

Las valoraciones de otros expertos que recoge SMC de Reino Unido también inciden en que, aunque no hay una prueba concluyente que relaciona a los fármacos con el menor riesgo de alzhéimer, los resultados sí avalan más investigación. "Merece la pena seguir estudiando este tipo de fármacos en el futuro", aseguró Tara Spires-Jones, presidenta de la Asociación Británica de Neurociencias y catedrática del Instituto de Investigación de la Demencia del Reino Unido en la Universidad de Edimburgo.

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