Domingo 25 de febrero, 2024

COSTUMBRES | 31-01-2024 11:08

La verdura que le gana a la naranja en vitaminas y a la leche en calcio

Como el brócoli, la coliflor y los repollitos de Bruselas, el kale está comenzando a verse en cocinas y verdulerías del país

“El kale toma su fama en un momento en el que hay una tendencia clara de la gente que asoció que la comida y la salud van de la mano. A eso se suma la movida fit y se convierte en un nicho de mercado, que cada vez es más grande”, aseguró el productor Agustín Benito, de Sueño Verde, empresa que cultiva esta crucífera en el país, a la agencia de noticias Telam.

Pariente del brócoli, la coliflor y los repollitos de Bruselas, el kale está comenzando a verse en cocinas y verdulerías del país en los últimos años, donde los consumidores buscan sus hojas rizadas principalmente por la gran concentración de vitaminas, minerales y antioxidantes. El nombre científico es brassica oleracea pero también es conocida como col rizada o repollo rizado.

Sus hojas son rizadas y firmes, y su color es verde fuerte y en algunas variedades, con un toque violáceo. En cuanto a su aporte de calcio y vitamina C, según estudios, apenas 100 gramos de kale tienen aproximadamente tanto calcio como 200 mililitros de leche y esa cantidad equivaldría a la cantidad diaria recomendada de vitamina C para un adulto.

Kale

En la historia, el kale es un vegetal que se ha usado tradicionalmente en Alemania e Italia. Pero que desde hace unos años ha ganado popularidad en países como en Estados Unidos e incluso en España. “El kale es quizás la verdura con más contenido nutricional. Comparada con otras, tiene más vitaminas, minerales y más proteínas... una verdadera joya”, afirmó Laura Arranz, nutricionista, al portal periodístico ABC.

“Si el kale se comparase con el brócoli, descubriríamos que tiene casi el doble de proteínas vegetales, más fibra, tres veces más calcio, el doble de hierro y magnesio, más fósforo, potasio, más vitamina C, más del doble de ácido fólico, más de diez veces más de vitamina A, el doble de vitamina E y siete veces más vitamina K. Y también sale bien parada en una comparación con las espinacas o con la lechuga”, detalló la experta española.

Kale

En la Argentina, el kale se produce en la provincia de Buenos Aires y se hacen dos siembras anuales, una a principio de año y otra a mediados. Se comienza a cosechar a los tres meses. Su cultivo no es muy complejo, la planta se adapta al clima y soporta bien el frío, pero hay que tener cuidado con algunas plagas como los pulgones. “Es un producto muy rico para comerlo salteado con oliva y ajo. Lo podés poner en ensaladas, mezclado con otras hojas, y se adapta perfectamente a empanadas y tartas”, enumeró el productor agropecuario bonaerense.

“Si hablamos de la cocción con la que vamos a aprovechar más los beneficios de este vegetal, cabe recordar que reduce mucho su tamaño por lo que la recomendación es prepararlo al wok y durante poco tiempo. Cuanto menos tiempo lo cocinemos mejor, aunque si no nos gustan las verduras al dente, podemos taparlo y dejarlo unos minutos a fuego lento, después de haberlo salteado a fuego vivo de manera que se quedará más cocinado”, recomienda Arranz.

Kale

En cuanto a su conservación, la experta ibérica aconseja o bien guardarlo fresco en la heladera y utilizarlo preferentemente en los tres días siguientes o bien escaldarlo durante 3 minutos y después freezarlo para usarlo más adelante. En Paises Bajos, es muy consumida hervida, junto con papas y salchichas, y constituye uno de los platos típicos del país europeo: el Boerenkool. Diversos chefs de restaurantes porteños de gran prestigio culinario han ofrecido a la verdura como parte de su menú. En su momento, Pablo Campoy, de BASA, había creado un delicioso plato que incluía a remolachas asadas con kale y queso de cabra. La creatividad gastronómica y la salud van de la mano.

por R.N.

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