Viernes 1 de julio, 2022

MúSICA | 02-06-2022 15:25

Orquesta de bandera

En un concierto ligado a lo folklórico, la “Filiberto” estrenó una composición de temática mapuche y homenajeó a Chacho Müller.

Nació hace 90 años como la Orquesta Porteña de la mano del compositor y director Juan de Dios Filiberto. Por entonces, era una pequeña agrupación tanguera de solo 14 músicos y más cercana a la formación de una “típica”. Mucho pasó después. El organismo fue creciendo en número y en timbres, recibió el nombre de su creador a su fallecimiento y se transformó en la Orquesta Nacional de Música Argentina, con un orgánico que puede a la vez cumplir el papel de una orquesta beethoveniana o encarar repertorios populares diversos, como que incluye importantes familias de cuerdas, maderas a dos y percusión académica pero también batería, guitarra, charango, percusión popular y, por supuesto, bandoneones.

La Filiberto, por tanto, es un desafío para cualquier arreglador/orquestador, por una instrumentación no está en los manuales de los conservatorios y por ese desafío de conservar su tradición original y, al mismo tiempo, aprovechar las sonoridades que permiten un elenco de este estilo.

Para este organismo fue que el compositor cordobés Sebastián Mazza –presente en la sala- escribió sus “Cantos ancestrales mapuches”, que se conoció en estreno mundial. Se trata de una creación sinfónicocoral en tres movimientos, en el que suenan referencias a músicas de los aborígenes y recursos rítmicos del folklore hispanoamericano releídos para la sala de concierto y con los sonidos, los instrumentos y los modos vocales propios de “la academia”. Para el caso, la joven directora Valeria Martinelli, también debutante con la orquesta, encontró el pulso necesario y sostuvo en el clima emocional durante toda la obra. Y permitió el lucimiento de los músicos y del Coro Nacional de Jóvenes.

La segunda parte fue bien distinta. Subieron la cantante Nadia Lacher y el compositor, cantante y guitarrista –y esta vez también orquestador- tucumano Juan Quintero para compartir junto a la orquesta –siempre con Martinelli en la batuta- un homenaje a Chacho Müller. Sonaron piezas litoraleñas, chamamés, chacareras, aires de zamba, huellas, triunfos. Se escucharon títulos como “Ay Soledad” –en una gran apertura-, “Luna de los guitarreras”, la bellísima “Creciente de nueve lunas”, “Coplas de la distancia”, “Pampa gringa”, “Monedas de sol”, “Mariano el abanderado”, etc. Hubo altos momentos orquestales, siempre con la voz principal de Nadia con un fraseo que a ratos se hace tanguero. Hubo pequeñas perlas con Quintero cantando y tocando solo o a dúo con Larcher. Hubo paisaje y evocación política. Hubo entusiasmo de un público que se sumó en el final para acompañar la emotiva “Las dos Juanas”. Y, en definitiva, se hizo un justo reconocimiento a este autor nacido en Buenos Aires, hecho en Rosario y fallecido en el año 2000 que dejó un cuerpo muy valioso de canciones que aún no tienen el reconocimiento popular que se merecen.

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Ricardo Salton

Ricardo Salton

Periodista crítico de música.

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