NOTICIAS URUGUAY | 06-04-2019 18:51

Un genio en el Parque Rodó

Pablo Picasso como nunca se vio en Montevideo. El artista malagueño en el Museo de Artes Visuales. Una muestra histórica que llegó bajo estrictas medidas de seguridad.

Pablo Picasso (1881-1973) jamás cruzó el Atlántico. Nunca viajó a América Latina ni a Estados Unidos. Durante su vida se movió en una zona muy reducida de Europa. Se fue de Barcelona por 1910, se radicó en París y no volvió a España. Sin embargo su influencia como uno de los grandes artistas, de trascendencia universal, cruzó el océano y permanece. Desde el 29 de marzo se expone en el Museo Nacional de Artes Visuales, en el Parque Rodó, una muestra que, desde su anuncio a mitad del año pasado, es considerada como histórica. Se trata de una oportunidad única para acercarse a diferentes etapas de la vida artística del maestro.

Hace dos números, en NOTICIAS, consultado sobre esta muestra, el artista plástico Ignacio Iturria dijo que “todo lo que sea llevar gente a pararse frente a un cuadro, viene bárbaro a los pintores. El encuentro con Picasso siempre va a estar bien. Para mí es la Biblia. (...) Es una incitación a la pintura. Es el tipo que más incita a pintar. Aunque sea cualquier cosa, que sea original de él, que sean óleos de determinada época, si está eso, con un solo cuadro, ya basta la exposición. Es acalambrante el tipo”.

Hace algún tiempo, desde el Musée National Picasso de París, su director, Laurent Le Bon, decidió realizar exposiciones en todo el mundo. La primera etapa se llamó “Picasso mediterráneo”, 54 muestras en diferentes ciudades en Europa. La segunda parte de esa estrategia se compone de una gira por ocho ciudades en el mundo para que la obra sea vista por miles de espectadores que no tienen acceso a partes de un inmenso acervo que supera las 45 mil obras contabilizadas, aunque se supone que hay más. La primera de esas ciudades elegidas es Montevideo. Esta historia comenzó en 2017.

Uno de los motivos de la elección de la ciudad como una de las ocho elegidas, tiene que ver con el vínculo artístico entre Picasso y Joaquín Torres García (1874-1949). Hay poca información sobre los encuentros personales entre los dos artistas en España, pero sí una relación artística, breve pero intensa. Torres asistió a la escuela de artes y oficios donde el padre de Picasso daba clases. La Barcelona de entre siglos tuvo una intensa actividad cultural y, seguramente, Picasso y Torres frecuentaban las mismas tertulias y círculos de intelectuales, además de ilustrar varias revistas culturales. En su autobiografía, publicada en 1939, Torres García menciona a un joven Picasso que ya sonaba en el ambiente de la época. En su tesis de graduación, la profesora de la Universitat de Barcelona, Michela Rosso, comprobó que el pintor uruguayo “fue construyendo un ‘retrato desdoblado’ de Picasso, estableciendo una clara diferenciación entre su valor como ‘hombre’ y su valor como ‘pintor’”. En la muestra inaugurada en Montevideo, se pueden apreciar algunos apuntes originales del propio Torres García en el cual destacaba la proyección artística del joven Picasso en documentos únicos. Está hasta la tapa de un libro proyectado, que jamás se publicó, titulado “Picasso un grande visto por otro artista”, cuyo contenido aparentemente se quemó, porque el malagueño -ya soberbio- no estuvo de acuerdo. El vínculo entre ellos terminó en forma poco amigable, por 1934.

Secretario. Además, hay un dato más interesante aún sobre Montevideo y Picasso. Jaume Sabartés (1881-1968) fue un poeta, escritor y periodista catalán, uno de los más cercanos amigos del artista y su secretario privado entre 1935 y 1968. Picasso lo retrató en infinidad de oportunidades. Todas las obras que tenía, las donó al Ayuntamiento de Barcelona para crear lo que hoy es el Museo Picasso con un importante acervo que se conoce como Colección Sabartés.

Entre otros lugares, Sabartés vivió en Guatemala, París y Montevideo. Llegó a Uruguay en forma fortuita, junto a su primer amor de juventud, con muchos problemas económicos, tras dejar a la que era su esposa guatemalteca con un hijo discapacitado, aparentemente por consejo del propio Picasso. Aún se estudian las gestiones que hizo Picasso que permitieron que su amigo escribiera en el diario El Día. Varios de sus artículos, entre 1928 y comienzos de la década de 1930 están en la muestra del MNAV. También se puede observar, una muy curiosa carta, enviada desde Montevideo donde Sabartés le dice a Picasso que lo extraña, que siente que no le da mucho corte, y lo invita a exponer en la ciudad, ya que había hecho contactos con el entonces Ministerio de Instrucción Pública de la época. El pintor ignoró la invitación y le pidió que regresara a Europa y en 1935 se convirtió en su secretario privado, el más importante que tuvo en su vida. En la valiosa biografía “Picasso. Retratos y recuerdos” que Sabartés escribió, salta de 1904 cuando se despidieron siendo muy jóvenes, al capítulo siguiente en 1935 cuando se reencontraron. Se nota que aquellos años no fueron los más estrechos de una amistad que duró hasta la muerte de Sabartés que fue “el cancerbero, el colador, el que ponía todos los filtros para acceder a Picasso; también el que le informaba de lo que pasaba en la calle y el encargado de que la vida cotidiana transcurriera sin perturbar la labor creadora del genio, además del custodio de sus obras en varios de los talleres que el pintor tuvo en París, y hasta su modelo ocasional”, explicó a la agencia Efe el investigador Rafael Inglada. En 1973, cuando el MNAV era dirigido por Ángel Kalenberg, hubo una muestra de grabados del artista malagueño, que si bien fue muy promocionada e importante, como se sabe, el grabado no califica como obra única, original.

Muestra. Jorge Helft (1934), francés, coleccionista y curador de arte que, tras vivir un tiempo en Buenos Aires, divide hoy su tiempo entre Montevideo y París. Su tío, Paul Rosenberg, fue marchand del artista entre 1920 y 1940. Conoció a Picasso, estudió su obra y fue el nexo entre Le Bon y Uruguay, con la intermediación del embajador uruguayo en Francia, Guillermo Dighiero. La contraparte uruguaya es la del director del Museo Nacional de Artes Visuales, Enrique Aguerre y todo su equipo. Formalmente es una exposición de país a país, dos museos nacionales que coorganizan el evento, con el auspicio de la Embajada de Francia en Montevideo.

¿Qué mostrar? Enrique Aguerre, director del Museo Nacional de Artes Visuales dijo a NOTICIAS que “cuando alguien dice que conoce la obra de Picasso, ¿qué Picasso? Porque hay muchos artistas en uno solo. No alcanza con haber ido a Málaga, a su casa natal, al Louvre, al D’Orsay, al de Barcelona, o al que fuere. Ni siguiera en el Google view se puede ver todo. Fue un artista que no dejó de explorar ningún soporte ni ninguna disciplina. La muestra ‘Picasso en Uruguay’ fue pensada exclusivamente para Montevideo. Viene la obra, se expone y no va a otro lugar. Vuelve al museo en París. Será la primera muestra de pintura del maestro en el país y seguramente se convierta en un hito para nuestras artes visuales”.

Para la crítica de arte Emma Sanguinetti “es una exposición muy importante por varias razones. En primer lugar, porque aunque no es la primera vez que la obra de Picasso se exhibe aquí, es la primera vez que se trata de un grupo importante de pintura y además con intención retrospectiva, están prácticamente todos los períodos y eso es muy importante. En segundo lugar, porque no se trata de una muestra itinerante, o sea no es que llegue a nosotros en una gira y luego continúe viaje. Sino que fue creada para el Uruguay, llega directo desde París y regresa a Francia. Esto hace que sea una exposición que pueda atraer entonces, al público de la región. Y en tercer lugar, diría que es muy importante, porque nos regresa a los tiempos en los que Uruguay tuvo grandes exposiciones, solo espero que continúe, que sea una política definida, que marque una línea de trabajo y no sea una brisa de verano”. Sobre todo el marketing previo a una muestra de estas características, Sanguinetti dijo a NOTICIAS que “lo importante es que lo que se exhibe sea de calidad, si lo es bienvenido todo el marketing del mundo. El problema es cuando el marketing te “inventa” algo que no existe, te hace creer que algo está espectacular cuando en realidad no lo es, en fin, cuando te venden humo. Si el hábito no hace al monje, el marketing no hace a la exposición”.

Se trata de 26 pinturas de mediano y gran formato, siete esculturas, cuatro cerámicas, tres dibujos, una acuarela, un grabado y varias fotografías y documentos, dividido en seis secciones: Barcelona, el cubismo, período entre guerras, el erotismo, cerámicas y el último Picasso. Todo llegó a Montevideo bajo un fuerte dispositivo de seguridad, en varios viajes de avión, obras custodiadas por agentes especializados, y como es habitual en estos casos, debido a la alta cotización, con un seguro de 280 millones de euros. Previamente el museo recibió a técnicos en seguridad, bomberos, policías y militares representantes del gobierno francés para evaluar las condiciones edilicias donde sería la muestra. Hubo que hacer algunas modificaciones en infraestructura que permitieron conseguir el visto bueno. Las reformas realizadas convierten al MNAV en mucho más seguro.

Costos e inversión. Parte de la inversión realizada y de los gastos generados, adelantados por la Dirección de Cultura, serán solventados por la venta de entradas. Si bien el director del MNAV asegura el acceso democrático a todos los que quieran ver la muestra, “el costo de la entrada no será impedimento porque hay días de visita gratuitos” (ver recuadro) Emma Sanguinetti está de acuerdo con que se cobre entrada porque “se trata de una muestra internacional de primer nivel, porque los costos son enormes y los uruguayos tenemos que acostumbrarnos que en la cultura no todo es gratis, que las actividades que son profesionales tienen que ser pagas. Además, que se pague una entrada no quiere decir que se pierda esa cosa tan republicana que siempre hemos cultivado -y que está bien- sobre la accesibilidad. El museo continúa siendo libre y se paga cuando la exposición es excepcional, además, la entrada es muy módica, los jubilados y estudiantes tienen bonificación, en fin, creo que está todo dado para que esta muestra sea la primera experiencia de Uruguay con este tema y es fundamental que se sigue debatiendo”.

Entradas: hojas de ruta. 

La exposición es una iniciativa del Musée National Picasso-Paris, de su presidente Laurent Le Bon, con la intermediación de Jorge Helft y curaduría de Emmanuel Guigon, director del Museu Picasso Barcelona.

La muestra estará abierta en el Museo Nacional de Artes Visuales, Tomas Giribaldi 2283, en el Parque Rodó, hasta el 30 de junio. El museo tendrá un horario especial de martes a domingo de 10 a 20 hs. Las entradas cuestan $250 pesos y se consiguen en los locales de Tickantel y RedPagos. Hay bonificación ($150) para jubilados, mayores de 60 años, jóvenes entre 12 y 18 años, docentes de Primaria, Secundaria y UTU. Menores de 12 años y personas con discapacidad ingresan gratis. Los martes, la entrada a la exposición será gratuita para público general, aunque igualmente hay que hacer la reserva de día y hora a través de los locales de venta de entradas.

También se podrán coordinar visitas guiadas. Las visitas grupales para alumnos de Primaria y de Secundaria, el ingreso será gratuito y se deberán coordinar con el equipo de Área Educativa del MNAV, al correo electrónico eduactiva@mnav.gub.uy. En el caso de visitas guiadas para grupos de adultos picassoenuruguay@mnav.gub.uy.

Visitantes: las más vistas

El director del MNAV, Enrique Aguerre, comentó a NOTICIAS que habrá un software electrónico por vectores que permite calcular en forma exacta la cantidad de público que asiste a la exposición. Antes era todo manual, a ojo. Se estima que podrán visitar la muestra de Picasso unas 300 mil personas. Las más recordadas fueron en los años 70: Paul Klee, Bauhaus, los grabados de Torres García, la del Vaticano (1998). Emma Sanguinetti recuerda varias, porque “tuvimos momentos absolutamente excepcionales en nuestra historia. Recuerdo la gran exposición de esculturas y dibujos de Henry Moore en la década de los 90, también por esas fechas, una imponente muestra de Paul Klee, también una del pop español, del “Equipo Crónica”, una verdadera joya. Recuerdo también la gran exposición de grabados de Rembrandt, esa muestra fue todo un hito y bueno, si nos remontamos en el tiempo, no puedo dejar de mencionar la de Alexander Calder que habrá sido allá por los 70. En realidad, recuerdo al museo repleto y colas y colas de gente para entrar; no es un sueño, ocurrió, esperemos que vuelva a ocurrir”.

por Jaime Clara

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