NOTICIAS URUGUAY | 12-07-2019 11:28

Las formas del dolor

“El Laberinto”, de David Lindsay-Abaire. Con: Alicia Garateguy, Sebastián Serantes, Cecilia Baranda, Mariela Maggioli, Franco Balestrino. Teatro Alianza, Paraguay 1217.

El dolor por la pérdida de un hijo no es original en la composición dramática a pesar de ser delicado al momento de ponerlo en escena y un gran desafío para los directores y los actores. En “El laberinto” (“Rabbit Hole”, en su título original), obra escrita por el dramaturgo estadounidense David Lindsay-Abaire (1969) -ganadora en 2007 del Premio Pulitzer al Mejor Drama-, este es el tema sobre el que se construye la obra. Ya conocíamos de este autor la pieza “Buena gente” (“Good People”), obra que fuera dirigida por Álvaro Aunchain en 2018 y aunque no parezca, ambas comparten una de las características de las producción de este autor y es la de permitirnos ingresar en la cotidianeidad y en los pequeños/grandes dramas de una clase media casi olvidada por la ficción.

En este caso participamos de un dolor que está en carne viva, ya que somos testigos de las huellas que deja la pérdida de un niño pequeño en un accidente fatal, apenas ocho meses después de ocurrido el drama. Como sucede en el teatro de Anton Chejov las palabras y los sentimientos son elementos que se combinan sutilmente para dar el efecto preciso en escena, sin exagerar el dramatismo, usando los silencios y los gestos. En la propuesta del director Daniel Romano el mayor desafío en la interpretación está puesto en el papel de Becca, la madre (Alicia Galateguy), que debe manejar una variada paleta de recursos para poder transitar del dolor al sarcasmo, de las preguntas sin respuesta a la contención sin excesos, que la ayuden a seguir con su vida. Y cada uno hace lo que puede: mientras ella trata de deshacerse de todo lo que recuerde al niño, su esposo (Sebastián Serantes), insiste en todo lo contrario: conservar los recuerdos como una forma de tener presente el pasado.

En otro plano se encuentra la hermana de Becca (Mariela Maggioli), quien con un pasado más turbulento se entera que ha quedado felizmente embarazada y la madre de Becca (Cecilia Baranda), conocedora de esta forma del dolor, trata de seguir viviendo recordando las tragedias que han sufrido renombradas familias como una forma de acercar el drama a todos por igual. Completa el elenco Franco Balestrino, en el rol de Jason, el joven que conducía el automóvil que dio muerte al niño, en una aparición muy sentimental al final de la obra. Sin dudas que este ha sido un gran reto para los actores pero quienes se destacan son Alicia Galateguy y Cecilia Baranda, convincentes en el contenido dramatismo y fugaces arrebatos de ira en una; y en el aparente despiste de Baranda que logra meternos en una circunstancia que supera cualquier forma de respuesta.

Vivir en pareja

“Escenas de la vida conyugal” de Ingmar Bergman. Con: Ricardo Darín y Andrea Pietra. Dirección Norma Aleandro. Auditorio Nacional del Sodre.

El 10, 11, 12 y 13 de julio vuelve al Auditorio Nacional del Sodre -en versión de Federico González Del Pino y Fernando Masllorens-, una de las obras más conocidas del sueco Ingmar Bergman. Dirigida por Norma Aleandro, “Confesiones...” llega por segunda vez ya que estuvo en nuestro país en 2016 (el rol femenino estaba a cargo de Érica Rivas), y luego fue el centro de una polémica mediática ya que Valeria Bertuccelli, la primera actriz que interpretó el papel femenino, acusó a Darín de maltrato.

La obra, que fuera un éxito cinematográfico y aún sigue vigente en su versión teatral reúne en una serie de siete escenas la relación de 25 años de un matrimonio, mostrando las diferentes etapas de la convivencia aparentemente feliz de un profesor y una exitosa abogada hasta los años que siguen a la separación. Gran conocedor de la psicología femenina y hurgador de las relaciones humanas, Bergman construye un relato que nos obliga a vernos y reírnos de nuestros propios fracasos.

por Gabriela Gómez Téliz

Galería de imágenes

Comentarios

Espacio Publicitario

Espacio Publicitario