NOTICIAS URUGUAY | 10-12-2019 10:20

Henry Cohen: "Enojarse con los pacientes, nunca"

La prensa lo presentó como el mejor gastroenterólogo del mundo. Recibió el premio en Turquía. Se retira orgulloso de su trabajo.

La familia del gastroenterólogo Henry Cohen (Montevideo, 1954) tiene sus orígenes en Turquía. Hace pocos meses obtuvo un importante premio internacional que para muchos lo transformó en el Messi de la especialidad, aunque, con pudor, admita que no es tan así. Tuvo que ir a la tierra de sus ancestros a retirar el premio, situación que lo movilizó bastante. La suya es la típica historia de descendencia de inmigrantes que llegan con un oficio a Uruguay, y logran forjarse una profesión. Recibió a NOTICIAS en su clínica en Tres Cruces, para relatar sus orígenes y su compromiso con la profesión.

Noticias: ¿Por qué la medicina?

Henry Cohen: Son esas cosas de joven, que parece que te van a gustar. Al principio tuve algunas dudas. Mis padres siempre me dijeron que lo que quisiera hacer estaría bien, que me iban a apoyar. De ellos aprendí ese concepto que se los transmití a mis hijos, que ambos son periodistas, ninguno estudió medicina. Empecé estudiando lo que creí que me gustaba. Pero no estuve cien por ciento seguro que era lo mío hasta que entré al hospital. Los primeros años fueron difíciles. Claro que nada se compara con lo que pasaron otros compañeros, pero para mí el comienzo, en 1973, fue el golpe de Estado, la intervención. Me fui a Buenos Aires, donde todavía no había dictadura. Estuve con mi queridísima tía Lolita, que es como otra madre para mí. Era la hermana de mamá, que vivió en casa hasta que tuve seis años. Además, tienen una historia muy interesante, porque quedaron huérfanas muy jóvenes y ella se casó dos días antes de cumplir 16 años y tenía a su hermana menor a cargo y quedó en casa hasta que se casó. Las tiendas Lolita, llevan el nombre en su homenaje. Ella era la que me protegía siempre y todavía ahora por suerte. Se puso difícil Buenos Aires, la época de Cámpora y la dictadura. Ahí dije, que para dictadura ajena, me quedo con la mía y volví a Uruguay. Empecé por tercera vez primer año de facultad. Nos juntaron con la generación siguiente, me integré bien, pero al principio me costó bastante. No era alumno brillante ni mucho menos, había perdido algunos exámenes. Cuando ingresé al hospital me di cuenta que eso era lo mío; atender pacientes era lo que yo iba a disfrutar en la vida. Muy precozmente supe qué especialidad quería hacer. Me recibí en 1981. El 15 de febrero de 1982 me presenté en la cátedra. El Dr. Juan Pedro Rubenstein me recibió y me preguntó qué hacía ahí porque las clases empezaban en abril. Le dije que no tenía qué hacer, que quería quedarme. Me dejaron y hasta ahora, que me jubilo, no he dejado de atender pacientes.

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Noticias: Aparte de la distinción del premio recibido, que se lo hayan dado en Turquía tuvo mucho de simbólico por su historia personal.

Cohen: Si, fueron varios símbolos. Mi abuela paterna nació en Estambul y su marido emigró de Alejandría a Estambul. Se conocieron, se casaron, y a mitad de la década de 1920 se vinieron a Uruguay. Mi papá nació aquí, en 1927, así que sí, hubo un link familiar muy fuerte. De hecho, cuando vino la intervención de la Universidad de la República, a la generación 73- ́74 nos juntaron, dos años en uno, estuve unos meses, viajé a Europa y llegué a Turquía para conocer a la familia de mi abuela. Volver ahora fue muy emotivo y muy importante. En 2011, cuando asumí la presidencia de la Asociación Mundial de Gastro, que era el primer latinoamericano que lo hacía y para Uruguay era muy importante, fue también en Turquía, fue en Antalya, un lugar de turismo, en las afueras de Estambul. Eso fue por casualidad, porque les tocó organizar un congreso mundial y ahora también. Así que no me puedo escapar de ese vínculo profesional y personal con Turquía.

Noticias: Hugo Batalla siempre decía que parte de la esencia del Uruguay era que los inmigrantes que llegaron pobres al país, lograron, con sacrificio, establecerse y vieron cómo sus hijos fueron profesionales, en un país de oportunidades. Como que tiene mucho de lo de Florencio Sánchez con “M ́hijo el dotor”.

Cohen: Es un orgullo que llevamos como un estandarte: lo que pelearon mis padres para hacernos estudiar a los tres hermanos. Mi abuela, por ejemplo, hablaba siete idiomas, como por ejemplo ladino, de los descendientes de sefaradíes, griego, turco, francés, español, y pierdo la cuenta. Ella le dijo a mi padre que nos mandara a la escuela francesa porque debíamos aprender el idioma. Así que imaginate, nací en el 54 y en aquella época el francés era lo que hoy es el inglés. Mi padre era joyero, que a los nueve años dejó la escuela para aprender el oficio para ayudar a su madre que era la encargada de portería de un edificio de la calle Juan Carlos Gómez y Reconquista. Ahí nació mi papá. Mi abuelo, había muerto muy joven, de cáncer, así que era un esfuerzo muy grande para ellos. Mi padre tuvo dos hermanos mayores que emigraron a Perú, donde les fue bien, donde tengo familia por allá. Mi padre quedó en Montevideo y con mucho esfuerzo logró tener a sus tres hijos universitarios. Mi padre había leído mucho, y el tema de los médicos a él le atraía mucho. Ese respeto del doctor, estaba encarnado en mi papá. Hay profesiones que se valoran más que otras. Hoy en día, también se habla mucho del comerciante exitoso, del industrial exitoso, es decir, que el tema del éxito cuenta.

Noticias: En su caso también, se lo ha presentado como el mejor gastroenterólogo del mundo. ¿Por qué le dieron esa distinción?

Cohen: Ese título lo puso una periodista y no es verdad. En realidad el título es Master de la Organización Mundial de Gastroenterología (OMG). Fue una pegada periodística que hizo que tuviera más repercusión. Un editor de El País lo puso en tapa y se puso bravo para seguir desmintiéndolo. En realidad me distinguieron entre un grupo de 60 mil gastroenterólogos del mundo, eligen a uno por región y uno fui yo. En la carta que recibí dicen de mi compromiso con la gastroenterología internacional y también por lo que he hecho para hacerla más igualitaria por el desarrollo de los países más pobres; mi tarea en América Latina. Ya son muchos haciendo esto.

Noticias: Toda esa tarea, y los vínculos generados, han permitido que Uruguay esté muy bien equipado en la materia.

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Cohen: Sí, gracias a que ya estaba en la OMG, pude aplicar una cantidad de ideas para el desarrollo de la Cátedra, lo que permitió que la gastroenterología uruguaya, por lo menos desde el Hospital de Clínicas, estuviera equipada al máximo nivel. No me canso de decir que tenemos el servicio mejor equipado del país. Estoy orgulloso de que en el Hospital de Clínicas, que está rezagado en un montón de cosas, en el piso cuatro estemos a nivel internacional y con elementos que no hay en Latinoamérica a nivel público. El personal médico está capacitado a través de becas en el exterior en forma permanente.

Noticias: Qué bueno saber eso, porque por momentos da la sensación de que el Clínicas es una piedra en el zapato....

Cohen: ... y lo es. El problema es que teníamos un plan, elaborado por el Dr. Eduardo Touyá, durante el gobierno de Jorge Batlle que era excelente, pero no prosperó por aspectos políticos internos de la Universidad. Era el proyecto Centro médico. Hoy, no sé cuántos años después, hemos perdido varias ocasiones. En su momento hablé con el presidente Tabaré Vázquez -María Julia Muñoz era la ministra de Salud- y el doctor Francisco González- y él ofreció solicitar dinero al BID para el hospital, creo que eran unos veinte millones, y los gremios que tienen el poder, porque hay una Ley orgánica, dijeron que no. Y ojo que no tengo nada contra la democracia universitaria. En el Clínicas hay muchas cosas para cambiar. No pierdo la esperanza de que cambie, ya que tenemos un muy buen decano, que es Miguel Martínez y sé que tiene una cantidad de planes. La reforma es muy lenta. Fijate que nosotros estamos en el hospital sólo de mañana. En ninguna parte del mundo pasa eso. Hay que estar “full time” y hacen toda la medicina allí.

Noticias: ¿Pero cuál es el problema de raíz del hospital universitario?

Cohen: El Clínicas tiene un presupuesto que es parte del presupuesto de la Universidad de la República. Sabes muy bien que siempre estamos peleando por un mejor presupuesto universitario. Sería una parte muy importante del presupuesto de la UDELAR, por lo cual la piedra en el zapato empieza allí. Y después, probablemente no hemos tenido el gobierno adecuado dentro de la Universidad, o del Clínicas, como para poder darle una continuidad a los cambios. Ha habido cambios positivos, por cierto. Hay cada vez más islas dentro del hospital. El hospital debería estar todo parejo bien. Y lo que nosotros hemos tenido en estos quince años de profesor titular, es que los adelantos científicos empiecen en el Clínicas y de ahí vayan a la sociedad. Que empiecen con un espíritu científico. Hoy lo digo con mucho orgullo: en mi cátedra se produce científicamente y se publica a nivel internacional. No digo que sea al máximo, pero estamos publicando en revistas a nivel mundial. Lejos de estar nostalgioso porque me voy muy feliz de como queda la cátedra y la gente que queda, no sólo los que la van a dirigir, sino los jóvenes que quedan, que son entusiastas, inteligentes, trabajadores. Y hablo de jóvenes de alrededor de los treinta años.

Noticias: El papel del médico ha cambiado mucho en los últimos tiempos.

Cohen: Sí, el tipo de trabajo. La mutualización de la medicina. Me considero un privilegiado. Siempre trabajé para la Universidad de la República y en la clínica donde estoy ahora, salvo un par de años en una mutualista. Pude centralizarme en eso y como no era muy ambicioso, no andaba corriendo atrás del dinero. Cuando algo no funciona, no se les puede achacar a los médicos con el régimen de trabajo que tienen. El Sindicato Médico está peleando por mejorar la dedicación. Hay cargos de alta dedicación, aunque hay que corregir algún exceso de horas de trabajo que puede ser negativo. También esas guardias eternas. Pero es cierto que un médico joven que se recibe, consigue trabajo bastante más temprano que antes, que era más difícil.

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Noticias: Hoy el manejo de información es diferente.

Cohen: Leía hace poco que el porcentaje que llega a la consulta después de haber consultado Internet, es muy alto. Esto hay que respetarlo. Nunca hay que enojarse con los pacientes porque ellos están buscando su bienestar, aunque hagan cosas que pueden no gustarnos. Ellos tienen todo el derecho a hacer lo que crean conveniente. Todo ha cambiado, favorablemente a mi criterio, de una medicina demasiado paternalista a una más respetuosa de lo que siente y quiere hacer el paciente, que es el que tiene siempre la última palabra. Nosotros podemos estar convencidos de que hacer esto es lo mejor, pero si el paciente quiere hacer aquello, es la decisión de él y capaz que los hechos le dan la razón. Uno no tiene la bola de cristal para estar seguro de las cosas. La medicina ha cambiado mucho, donde el paciente es la figura principal. Ya no es el médico y eso está bien. Ahora se conocen mucho más las normas de ética médica, el respeto hacia el prójimo y el que el médico no tiene la verdad revelada, porque siempre tenemos la chance de estar equivocándonos. El problema es que del error nuestro paga el paciente, por lo que siempre hay que tener un margen de duda. Son todas cosas que se aprenden con el paso del tiempo.

por Jaime Clara

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