Sunday 25 de January, 2026

OPINIóN | 23-01-2026 20:46

Cuando el acreedor es el rehén: La fantasía suicida de Europa

La amenaza de tirar bonos del Tesoro al mercado suena potente en titulares, pero es un boomerang: deprime el precio, destruye tus propias reservas y deja al continente pegándole al único guardaespaldas que lo cubre.

En los pasillos de Bruselas y Downing Street circula por estas horas un rumor que oscila entre la desesperación y el delirio administrativo. Se dice que los líderes europeos, inquietos ante la posibilidad de que la administración estadounidense cierre un trato con Putin excluyéndolos de la mesa, barajan una "opción nuclear". Esta sería la venta masiva y coordinada de sus tenencias de bonos del Tesoro estadounidense, estimadas en unos $2,3 billones de dólares, para desestabilizar Wall Street y forzar a Washington a escuchar.

La idea puede sonar contundente en los titulares, pero analizada con frialdad, es la estrategia de un chico de cuatro años que amenaza con dejar de respirar para que le compren un juguete. Es una confusión fundamental sobre la naturaleza del poder. En las finanzas globales de alto nivel existe una regla de oro que Europa parece haber olvidado, cuando uno compra la deuda del rey, no se convierte en su jefe, se convierte en su rehén.

El mito de la palanca financiera

No es la primera vez que escuchamos esta narrativa. Durante dos décadas, analistas de todo el mundo advirtieron que China, el mayor acreedor extranjero de EE.UU., podría "hundir el dólar" volcando sus bonos al mercado si Washington cruzaba ciertas líneas rojas. Sin embargo, Beijing jamás lo hizo.

La razón no es la benevolencia, sino la supervivencia. Si un país posee billones de dólares en activos y comienza a liquidarlos agresivamente, provoca una caída en el precio de esos mismos bonos, destruyendo instantáneamente el valor de sus propias reservas. Es un boomerang financiero y China entendió que devaluar la deuda estadounidense era empobrecer a China. Europa, en su actual estado de desorientación estratégica, parece creer que ha descubierto la pólvora con una pistola de agua.

La paradoja de la deuda y el insomnio

Para ilustrar por qué esta amenaza carece de sustento real, vale la pena recurrir a un viejo chiste que explica la dinámica bancaria mejor que muchos manuales de economía.

Cuentan que un hombre daba vueltas en la cama a las tres de la mañana, visiblemente angustiado, incapaz de conciliar el sueño. Su esposa, preocupada, le pregunta qué le sucede.

“Es que le debo un millón de dólares a Jorge, y el vencimiento es mañana a las nueve. No tengo el dinero. No sé qué voy a hacer”, confiesa el marido.

La mujer, pragmática, toma el teléfono, marca el número y espera a que atiendan con voz dormida del otro lado.

—¿Hola? ¿Jorge? —dice ella. Escuchame bien: mi marido te debe un millón y tenía que pagarte mañana. Bueno, no tiene el dinero. No te va a pagar nada.

Y corta la llamada. Se da vuelta, mira a su marido y le dice:

—Listo, ahora dormite. Que el que no duerma sea él.

Esa es la realidad de la deuda soberana. Si uno le debe al banco cien mil dólares, tiene un problema. Si le debe cien mil millones, el problema es del banco. Pero en geopolítica, la ecuación cambia cuando el deudor es también el garante de tu seguridad física.

Disparar al guardaespaldas

Europa intenta asumir el rol de quien hace la llamada, pero olvida un detalle crucial: Estados Unidos no es un deudor cualquiera. Es el dueño de la moneda de reserva global y, más importante aún, el proveedor de seguridad de la OTAN.

Si Europa intentara un ataque financiero coordinado, el Presidente de los Estados Unidos cuenta con herramientas legales, como la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), para congelar activos por razones de seguridad nacional. Washington podría, en un escenario extremo, simplemente desconocer esa deuda o bloquear su liquidación. Europa se quedaría con papeles sin valor y sus economías devastadas.

Pero la ironía suprema es estratégica. Si Europa lograra su cometido de dañar la economía estadounidense, ¿quién financiará el despliegue militar que protege al continente de la agresión rusa? Es una lógica suicida. Europa le está diciendo a su guardaespaldas: "hacé lo que yo digo o te rompo las piernas". Si lo logran, se quedarán solos en un barrio peligroso y sin protección.

Esta supuesta "amenaza" confirma un temor creciente: el Viejo Continente ha perdido la brújula del Hard Power. Creen que acumular papeles de deuda les otorga autoridad, cuando en realidad solo les otorga dependencia. Quieren jugar al póker con la administración Trump, pero están sentados a la mesa con cartas prestadas, amenazando con prenderse fuego a sí mismos si no ganan la mano.

Como en la historia del insomnio, Estados Unidos puede dormir tranquilo. Quien realmente debe preocuparse por su futuro, y por cobrar, es Europa

 

Las cosas como son

 

Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

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Mookie Tenembaum

Mookie Tenembaum

Analista internacional, autor de Desilusionismo.

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