Thursday 15 de January, 2026

OPINIóN | Hoy 18:36

La fractura filosófica que define el futuro europeo: Kant hacia adentro, Hobbes hacia afuera

Un documento oficial de Estados Unidos advierte que Europa opera con una lógica normativa que ya no coincide con el orden global. Washington sostiene que, sin poder material ni disuasión, el continente corre riesgo de irrelevancia estratégica.

El gobierno de Estados Unidos publicó un documento oficial de estrategia que incluye una advertencia dirigida a Europa. El texto describe un continente que, según Washington, perdió capacidad de acción, vive dentro de categorías mentales que ya no corresponden al mundo actual y se encuentra en riesgo de volverse irrelevante en el tablero global.

La advertencia no se formula en términos abstractos ya que el documento describe una Europa con una visión normativa del orden internacional, confiada en las reglas y las instituciones para organizar el comportamiento de las potencias y con una expectativa de estabilidad similar a la que existía bajo la protección militar y tecnológica norteamericana durante toda la posguerra.

Según la lectura de Washington, esa expectativa ya no tiene fundamento porque el ecosistema estratégico cambió de manera irreversible. Estados Unidos describe un mundo donde las potencias relevantes actúan con una lógica distinta, basada en la fuerza, la disuasión y el cálculo de supervivencia. En este punto conviene aclarar quiénes son los dos nombres que atraviesan todo el análisis.

Thomas Hobbes fue un filósofo inglés del siglo XVII que describió la política como administración del miedo y de la lucha por la seguridad. Su visión sostiene que los actores solo encuentran estabilidad cuando disponen de poder suficiente para impedir que otros los dañen. Una estructura Hobbesiana entiende el mundo como un ámbito donde la supervivencia depende de capacidad material, liderazgo, recursos y coerción.

Por otra parte, Immanuel Kant fue un filósofo alemán del siglo XVIII que imaginó un orden internacional organizado mediante leyes, instituciones y cooperación racional. Una estructura Kantiana interpreta que los conflictos pueden reducirse si todos los actores aceptan reglas comunes, mecanismos de arbitraje y restricciones legales aplicables a todos.

El contraste con Europa aparece cuando se observa la raíz filosófica de su comportamiento actual. El continente construyó la Unión Europea, los tribunales internacionales, los códigos regulatorios y la cultura jurídica sobre la base de esa tradición Kantiana. El documento estadounidense describe un desfasaje entre esa visión y el entorno real.

La potencia militar rusa actúa desde una lógica de fuerza. Por su parte, las potencias emergentes operan desde intereses estratégicos que no responden a principios universales. Entre tanto, los desarrollos tecnológicos, especialmente la inteligencia artificial, aceleran un tipo de competencia donde ya no existen terrenos neutrales ni mecanismos externos de contención.

En ese mapa, una estructura kantiana no genera protección ni produce ventajas. El diagnóstico de Washington funciona como un ultimátum conceptual. Estados Unidos no se detiene en justificar su posición y expone la asimetría. Mientras tanto, Europa mira el mundo como si las reglas crearan realidad; sin embargo, el resto del sistema internacional crea reglas cuando sirven a su realidad.

sta diferencia explica por qué, según el documento, Europa está debilitada. El texto sostiene que el continente no convierte su peso económico en poder estratégico, no adapta su aparato militar al ritmo de las amenazas actuales y confía en mecanismos jurídicos que ya no operan como disuasión. Este escrito funciona como un choque cultural deliberado.

Estados Unidos deja por escrito que Europa debe abandonar la ilusión de que el orden internacional sigue siendo Kantiano, y al mismo tiempo propone una lectura donde la supervivencia depende de adoptar la lógica Hobbesiana y reconstruir capacidad material para operar en un entorno sin árbitro.

Esto conduce al punto final del análisis. Si Europa mantiene su tradición Kantiana completa, el resultado se vuelve previsible. Las potencias Hobbesianas avanzan sobre un espacio que no ejerce poder ni disuasión. La advertencia norteamericana expresa una realidad material. En un mundo definido por capacidades y no por deseos, la continuidad estricta del paradigma Kantiano conduce a la pérdida de control estratégico. Estados Unidos puede sostener un orden interno Kantiano y un comportamiento externo Hobbesiano porque posee el poder para sostener esa dualidad.

Rusia opera con una lógica Hobbesiana integral porque no reconoce utilidad estable en la norma.Y por su parte, Europa ensaya acciones kantianas hacia adentro y hacia afuera sin disponer de los recursos que vuelven viable esa estructura. La conclusión del documento queda planteada sin ambigüedad. Europa preservará su organización interna kantiana sin conflictos internos.

El problema aparece en la política exterior. Un sistema kantiano hacia afuera no tiene capacidad de sobrevivir en un ecosistema Hobbesiano. Para Estados Unidos la alternativa resulta lineal, o Europa corrige el rumbo y adopta una política exterior Hobbesiana suficiente para evitar el avance de potencias que ya operan con esa lógica o queda expuesta. La decisión no depende de intención ni de aspiración, sino que depende de reconocer la naturaleza del mundo en el que se encuentra.

Las cosas como son

 

Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.

Galería de imágenes

En esta Nota

Mookie Tenembaum

Mookie Tenembaum

Analista internacional, autor de Desilusionismo.

Comentarios