Jueves 3 de diciembre, 2020

OPINIóN | 19-11-2020 12:03

De representaciones, vacunas y pandemia: la necesidad de recomponer el diálogo

La extensión de cuestionamientos sobre lo que está científicamente comprobado, como la posible efectividad de la inmunización masiva, pone en riesgo nuestra continuidad como comunidad.

Vivimos en una época en que el debate por las representaciones de la realidad ha llegado a un extremo inviable. En la era medieval europea se disputaban interpretaciones sobre el universo religioso judeo-cristiano. Algo similar sucedía en otras regiones del planeta con cosmovisiones diversas.

El proceso de secularización moderno generó el reemplazo de estas visiones religiosas por el paradigma científico, basado en la fuerza de los razonamientos y las demostraciones. La disputa de interpretaciones aceptaba entonces paradigmas fundamentales o buscaba ponerlos en cuestión desde el razonamiento o la demostración.

El avance del relativismo en el siglo XXI y la imposibilidad de discriminar la circulación de información ha generado una situación donde se desvanece la propia posibilidad de construir un universo común sobre el cual divergir.

Se pone en cuestión la existencia de un virus (pese a su aislamiento en laboratorio), la letalidad del mismo (aun con la patente constatación de los muertos) e incluso la posible efectividad de las vacunas para tratarlos, algo que ha ido creciendo con los “movimientos anti-vacunas” pero que ha cobrado una dimensión mayor en el caso de la Covid-19, donde aparecen teorías conspirativas, al igual que en el terraplanismo, entre otros planteos.

Recomponer la primacía de los procedimientos de razonamiento y demostración por sobre la circulación de noticias infundadas o delirantes resulta una prioridad central para la supervivencia del ser humano como especie.

Somos seres sociales, no hay modo de constituir comunidad si no es sobre la base de un universo compartido de creencias y verdades y algún modo que permita zanjar las diferencias y distinguir entre verdad y mentira, justicia e injusticia.

Más allá de la necesidad de la vacuna, necesitamos recomponer ese universo de condiciones para el diálogo si pretendemos seguir compartiendo la vida en común.

 

*Doctor en Ciencias Sociales e investigador CONICET/UNTREF/UBA.

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por Daniel Feierstein*

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