Martes 27 de octubre, 2020

CIENCIA | 23-09-2020 11:16

Actuar como si no hubiera coronavirus: por qué algunos niegan la pandemia

Daniel Feierstein, doctor en Ciencias Sociales e investigador del Conicet, y una profunda reflexión acerca de los procesos de negación. El riesgo de creerse los mejores o los peores. Y la necesidad de rebelarse contra el relativismo absoluto.

La película actual tiene muchas caras. Muy diversas todas ellas. Pero dos de las más llamativas son, sin dudas, aquellas que muestran por un lado una epidemia que ya lleva más de ocho meses, que se extendió por todo el planeta y que causó la muerte de casi un millón de personas, mientras que por el otro arroja frente a las pantallas de televisores, smartphones y computadoras imágenes de marchas en los países más disímiles en los que pequeñas o grandes muchedumbres niegan eso: que hay un virus que enferma y mata. 
Mientras más de treinta mil estudios científicos buscan identificar cómo, cuándo, por qué, de qué modos morigerar los contagios, cada vez más esquinas, argentinas y extranjeras, congregan a personas que no guardan los más mínimos recaudos para evitar la transmisión de ese virus que mandó a aislarse a miles de millones de personas, bajo diferentes formatos y en distintos tiempos. 
Sin distanciamiento físico, sin uso de barbijos, amuchados, hombres y mujeres parecen vivir una realidad paralela a la del conteo de ocupación de terapias intensivas y los relatos de amigos y compañeros de trabajo que han perdido (o temen perder) a un ser querido. Daniel Feierstein, doctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet, especializado en temas de genocidio, apela a un concepto básico para intentar comprender este comportamiento: la negación social

Daniel Feierstein


Noticias: ¿Hay alguna explicación para estos dos mundos que vemos: el del aumento de enfermos y de muertos y el del relajamiento de los cuidados entre buena parte de la gente?
Daniel Feierstein: Hay varias pero diría que una importante para por comprender es que las representaciones de la realidad no son la realidad misma sino que constituyen algo distinto. Esto significa que no alcanza con que existan muertos sino que tenemos que poder hacerle un lugar a esos muertos en nuestra representación de la realidad y darles una entidad e interpretarlos con una explicación. Cuando algo nos aterra, cuando esa muerte nos aparece como cercana, cuando no sabemos qué hacer con ese terror y esa angustia que nos invaden, una respuesta muy común es la negación: comportarnos como si no existieran

Noticias: ¿Hay un solo tipo de negación?
Feierstein: Puede ser extrema y explícita (como decir “el coronavirus no existe, es una mentira”) o mucho más sutil y adaptada (como pensar que “no va a pasar nada si este fin de semana tomamos una birra con los amigos”). Por lo general lo más común es lo segundo, ya que no requiere de sistemas de pensamiento delirantes y conspirativos como la negación explícita sino simplemente considerarnos una excepción o dejar de pensar un rato en el tema y de ese modo escapar de la angustia que nos produce no tener una respuesta ni certezas acerca de cómo actuar o sobre cómo esta realidad afectará nuestras vidas.

Noticias: Uno supondría que entre más tensa la situación, más temor y por ende más resguardos. Pero eso no es lo que parece estar sucediendo.
Feierstein: Es que esa correlación parte del sentido común pero no tiene fundamentos históricos al analizar otros fenómenos de catástrofe o de quiebre profundo de la cotidianidad. Y se vincula con lo anterior: el tema no es que la situación se ponga objetivamente tensa sino que yo pueda comprender, sentir y representarme esa tensión. Cuando ese temor o esa tensión no pueden transformarse en palabras, no pueden simbolizarse, entonces no puedo construir una acción consciente sobre los mismos y lo que tendré son reacciones impulsivas, inconscientes, para intentar sacarme de encima el temor y la tensión. Sea negando, sea proyectando esa angustia en odio hacia otros, sea a través de formas de omnipotencia o cualquier otra defensa psíquica que pueda evitar lidiar con el miedo. El negador es el más miedoso de todos, porque ni siquiera se anima a mirar de frente a su miedo.

Noticias: ¿En qué punto una amenaza externa se convierte en rutina y pierde esa dimensión de riesgo que nos mueve a aumentar los cuidados?
Feierstein: Que la amenaza se convierta en rutina no es algo necesariamente malo. Tenemos muchas amenazas que son rutinarias y aprendemos a convivir con ellas. El problema no pasa por ahí sino por la incapacidad de hacer algo con el miedo, aceptar la amenaza y construir formas de lidiar con ella, instrumentar cuidados que también sería deseable que se conviertan en rutinarios, lo que tiende a llamarse la “nueva normalidad”. El tema es que se requiere hacer un duelo por la normalidad previa y esto todavía no se hizo. La idea de que esto era temporal, que sería un tiempo breve, ha impedido este proceso complejo y necesario de duelo de la normalidad previa y aceptación e incorporación de cuidados rutinarios y nuevas formas de socialidad.

Bares.


Noticias: Aquello de “la cuarentena más larga del mundo”…
Feierstein: Un eslogan falso, pero que tuvo muchísimo impacto porque se basó en este modo tan propiamente argentino de sentirnos especiales. Los mejores o los peores, pero siempre especiales. Un sentimiento bastante infantil de los argentinos. Algo parecido ocurría con las filminas que mostraba el presidente que, tan interesantes y efectivas en la primera conferencia de prensa, se transformaron en un ejercicio donde se intentaba demostrar que éramos los mejores del mundo, algo que aparecía casi como delirante en función de las condiciones de las que partíamos y que cada vez obligaba a distorsionar más las filminas que se mostraban. Era imposible ser los mejores y no podíamos proponernos eso pero, al plantear las cosas de ese modo, luego el gobierno se vio confrontado a la desesperanza y enojo de la población al ver que nos iba mucho peor que a los demás pese al esfuerzo realizado y entonces se proyectó toda la culpa en el propio presidente. 

Noticias: ¿Cuál debería haber sido la actitud del Gobierno?
Feierstein: Un mayor realismo oficial hubiera jugado de modo mucho más positivo. Asumir el país que se recibía (con un sistema de salud devastado, con una pobreza enorme, con el hacinamiento de millones de personas) podía justificar proponerse objetivos más modestos y la enorme satisfacción de ir lográndolos. La idea de “la cuarentena más larga del mundo” se montó en esa frustración para utilizar el error como boomerang. Ahora resultaba que no éramos los mejores sino los peores, los más ineptos, los fracasados. Y no es ni una cosa ni la otra. La cuarentena no es la más larga del mundo porque la mayoría de los países hicieron más o menos eso: cierres estrictos un tiempo, aperturas controladas, diferencias regionales, etc. Y el gobierno (al igual que la mayoría de los otros gobiernos) hizo algunas cosas bien y otras mal, porque esto es algo nuevo y se van descubriendo elementos día a día y aun hoy se sabe bastante poco. Una mirada más realista y más humilde sobre nuestros propios límites jugaría un efecto muy potente para desarmar tanto los mecanismos de negación como estas campañas que buscan convertirnos en los peores del planeta. 

Protestas.


Noticias: ¿Qué otros fenómenos pueden hacer que grupos humanos se rebelen contra la información objetiva? Pienso en los movimientos “anti” que se ven en muchos lugares del mundo.
Feierstein: Opera un fenómeno que ha tenido muchísima fuerza en las últimas décadas y que puede ser arrasador para la humanidad tal como la conocemos: el avance del relativismo, tanto epistemológico como moral. Después de un milenio de una verdad moral impuesta por la religión y varios siglos de reemplazo gradual de la misma por un positivismo cientificista era necesario poner un poco en cuestión el concepto de verdad. Pero tanto desde cierta derecha (más bien fascista) como desde cierta izquierda (más bien culturalista) avanzó un relativismo que cuestiona cualquier concepto de verdad, sea científica o moral. Parece ser que nada nunca puede ser verdadero porque mi legitimidad para decir que pienso que es de otra manera no necesita dar más argumentos para colocarse a la misma altura que el planteo contrario, como “verdad alternativa". Las redes sociales han amplificado esto. 

Noticias: ¿Cómo podríamos enfrentar esta especie de relativismo absoluto?
Feierstein: Necesitamos rebelarnos, creo que esa es la batalla política más importante. Entender que si yo me coloco frente a un auto que viene a 120km/h me va a atropellar aunque yo diga que la velocidad es subjetiva o que no creo en la inercia. Lo mismo vale para el plano moral. No creo que cualquier práctica social sea aceptable simplemente “porque a mí me parece” o “porque nosotros lo venimos haciendo así” o porque “tengo derecho a hacer eso y nadie me lo puede cuestionar”. Eso implica el fin de la comunidad.

Noticias: ¿Cree que las autoridades subestimaron las reacciones sociales al delinear la estrategia frente a la pandemia? 
Feierstein: Me parece que fueron subestimadas, pero no creo que sea solo ni fundamentalmente un problema de las autoridades. La sociología de la salud lo ha caracterizado como el problema del “modelo médico hegemónico”, algo que tiene que ver con la formación de los médicos hasta el día de hoy y algunos elementos que surgen de no haber reflexionado lo suficiente sobre las presiones a las que se somete una disciplina que lidia cotidianamente con el peligro de muerte. Entonces no es que las ciencias sociales fueron subestimadas con el coronavirus sino que fueron y son subestimadas a la hora de pensar la tuberculosis, el chagas o muchos otros problemas. El proceso de salud-enfermedad-atención es infinitamente más complejo que la medicina. La medicina aparece cuando todo el resto falla. Pero los médicos tienden a creer que la medicina es lo primordial e incluso lo único... 

Equipo Covid.


Noticias: Ausencia de científicos sociales en el equipo de asesores…
Feierstein: A nadie se le ocurriría que un sociólogo puede ponerse a atender las salas de guardia a las que llegan las personas con problemas respiratorios o cardíacos por coronavirus pero resulta que a todos nos parece natural que un conjunto de médicos organicen una cuarentena. Y digo que no es un problema solo de los gobernantes, porque nadie los cuestionó por eso y porque los médicos consideraron que era parte de su función y que podían hacerlo solos. La única discusión que apareció era qué pasaba entretanto con la economía pero nadie se preguntó, por ejemplo, si el esquema de cinco fases tenía sentido

Noticias: ¿Y tiene sentido pensar en fases para el aislamiento social?
Feierstein: Creo que no. Es imposible para el conjunto de la población entender cinco fases con todas sus complejidades y entonces el resultado es que uno no sabe mucho qué hacer. No se le puede pedir a la población que se ponga a leer decretos larguísimos que cambian cada 15 días para evaluar qué cosas puede hacer y qué cosas no o cómo tiene que cuidarse. Y al final entonces terminamos discutiendo todos si los runners podían salir o si los peluqueros podían atender y, del mismo modo, si eran los responsables del contagio. No todo se puede prever, claro, porque esta situación es totalmente nueva, se trata de un virus desconocido. Pero paradójicamente lo desconocido es el virus, sobre las reacciones sociales en catástrofes se sabe bastante más y hay muchos que las estudiamos hace muchos años.

Para Feierstein, sin embargo, esta crisis mundial puede dejar una enseñanza. “Ojalá nos permita por una vez valorar la importancia de los sociólogos, psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales en el área de salud porque entonces nos llevaremos como resultado no solo una estrategia más exitosa de lucha contra el coronavirus sino que podremos también enfrentar mejor la tuberculosis, el chagas e infinidad de otros problemas que persisten en la sociedad argentina. Ojalá podamos aprovechar esta vez la oportunidad”.

Fenómeno contagio

Daniel Eduardo Feierstein enfatiza que es importante distinguir el fenómeno psíquico de la negación de su aparición en tanto práctica social. “A nivel psíquico individual podríamos decir que corresponde más a lo que el psicoanálisis identifica como renegación (sé que algo existe y sin embargo me sigo comportando como si no existiera)”, explica. Y puntualiza: “Sin embargo, yo pienso en la articulación social de procesos de negación, que tienden a ser muy contagiosos, en el sentido de que encuentran ratificación en los otros. Si vemos que otros actúan como si nada ocurriera, nos sentimos compelidos a hacerlo”. 

De acuerdo con Feierstein, “la presencia mediática permanente de aquellos que actúan de modos más extremos su negación (como en el casos de las marchas anticuarentena, los bailes en la calle, por ejemplo) y la ausencia mediática de quienes deciden lidiar de modos más responsables con el miedo y cuidan de ese modo a todos, tiende a acentuar las modalidades de negación. Más allá de que se haga una crítica explícita, de algún modo el darle tanto espacio a los otros que lo hacen autoriza también a quien se siente impelido a hacerlo pero tenía más dudas al respecto”. 

Terapia.

El consenso

La cantidad de personas con Covid-19 y los fallecidos en la Argentina siguen en aumento. La situación de muchos hospitales está en tensión máxima. ¿Cómo seguir ahora, cuando se conjugan gravedad sanitaria con un consenso social débil en cuanto a las medidas de cuidado frente a la pandemia?

Daniel Feierstein: Lo central es no perder la esperanza. Siempre podemos seguir, siempre tenemos caminos para actuar. Los consensos sociales son muy dinámicos y así como el apoyo a las medidas de cuidado y a la necesidad de apostar a salvar vidas era enorme al inicio de la cuarentena y está mellado en estos meses, algunas intervenciones e interpelaciones certeras pueden reconstruirlo. 

Noticias: ¿Por ejemplo?
Feierstein: Primero es necesario comprender la situación, explicarse por qué y a partir de qué eventos fue que las medidas de cuidado fueron perdiendo consenso en algunos sectores y cómo hacer para recomponer la sensación de comunidad y la disposición solidaria al cuidado. Se requiere mucha paciencia también, para no entrar en el binarismo de los odios, en que el cuidado sea identificado solamente con un gobierno o con uno de los lados de la grieta porque de ese modo la discusión se distorsiona. Interpretar que los negadores son siempre los otros no sirve para nada a la hora de lidiar con la negación. Asumir la negación en primera persona también puede resultar positivo. 

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Andrea Gentil

Andrea Gentil

Editora de Ciencia, Medicina y Tecnología. Coordinadora carrera de Comunicación Digital, UNaB.

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