Thursday 29 de February, 2024

OPINIóN | 10-12-2023 06:44

Javier Milei y la venganza del interior contra el AMBA

Muchos argentinos se cansaron del creciente “ambacentrismo”. Revancha del voto provincial y los ignorados por el sistema.

En la historia democrática argentina reciente han ido creándose diversos partidos “nuevos” con la intención de disputarle la primacía a radicales y peronistas. En general se los denominó “terceros partidos” y si bien han tenido ideologías muy diversas tienen comparten muchas cosas en común. 

En general surgen de la Ciudad de Buenos Aires y/o de su área metropolitana (AMBA), se dan a conocer desde los mal llamados “medios nacionales” y les ha costado expandirse al resto de las provincias. A su vez, han encontrado un apoyo principal entre los jóvenes, especialmente de clases medias y, en tercer lugar, su posicionamiento programático e ideológico siempre ha sido más nítido y definido que el del PJ y la UCR.

En estos cuarenta años desde la restauración democrática el primero fue el Partido Intransigente que creció en los años ochenta “a la izquierda” de los dos partidos históricos, de la misma manera que lo hizo la UCeDe años después, pero desde la derecha. En los años noventa ese lugar lo ocupó, nuevamente desde la izquierda, el Frente Grande/FREPASO al igual que el ARI, Alternativa para una República de Iguales, ya en este siglo. En años recientes fue el PRO el que consiguió, en alianza con las radicales, romper el histórico bipartidismo argentino y ahora La Libertad Avanza (LLA) de Javier Milei el que lo logró en soledad, ambos desde la derecha del espectro político.

LLA comparte todas las características propias de los terceros partidos con una, importante, excepción: su desempeño político es mucho mejor bien lejos del obelisco. En las elecciones primarias del 13 de agosto Milei y LLA se impuso con casi el 30% de los votos en el país, sin embargo, en el AMBA (Ciudad de Buenos Aires más el conurbano) quedó en tercer lugar, muy lejos del Frente de Todos y de Juntos para el Cambio. A su vez, en las elecciones generales del 23 de octubre Milei quedó segundo, nuevamente con el 30 % de los votos en el plano nacional mientras que en el AMBA terminó tercero con sólo el 25% De todas maneras si solo votáramos los habitantes de nuestra área metropolitana no habría habido balotaje ya que Sergio Massa hubiera ganado directamente con el 47%. Finalmente, en la segunda vuelta Massa se volvió a imponer en el AMBA con el 52% mientras que Milei en el resto del país obtuvo casi el 60%.

Estos números de alguna manera nos indican que parte de la explicación del resultado puede estar en esta cuestión geográfica más allá de las causas que todos conocemos, es decir la sucesión de dos gobiernos mediocres, más de 10 años sin crecimiento, pobreza e inflación en alza y las irresponsables internas a cielo abierto de las dos principales coaliciones.

Posiblemente muchos argentinos se cansaron del creciente “ambacentrismo”, perdón por la palabra, que fue tomando la política argentina los últimos años y que llegó a su pico en la pandemia cuando las medidas sanitarias que se tomaban miraban centralmente a lo que ocurría algunos kilómetros alrededor del obelisco. Probablemente muchos ciudadanos de interior defraudados por gobiernos que no mejoraban sus vidas y se enfrascaban en discusiones internas y externas interminables sobre temas absolutamente lejanos a ellos encontraron en este diputado porteño no muy valorado en su ciudad el canal capaz de expresar su descontento frente al superporteñizado PRO y el peronismo conurbanizado.  

 

*Por Juan Manuel Abal Medina.

 

por Juan Manuel Abal Medina

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