Martes 27 de septiembre, 2022

OPINIóN | 13-05-2022 10:27

Larreta, mentir es de mala educación

El legislador porteño Juan Manuel Valdés contesta los planteos del jefe de gobierno sobre su política en educación. Los números.

La educación pública, laica, gratuita y de calidad es un valor identitario de la sociedad argentina. Nos distingue ante el mundo y logró instituir una movilidad ascendente en nuestra sociedad. Sabemos bien qué gobiernos la han priorizado, creando leyes de financiamiento, impulsando escuelas técnicas, ampliando la cobertura de universidades nacionales, y cuáles han sido los gobernantes que consideraban que concurrir a una escuela pública era una “caída”. En la Ciudad de Buenos Aires hace años asistimos a una campaña publicitaria que muestra a Horacio Rodríguez Larreta y su Ministra Soledad Acuña como estadistas educativos. Escuchamos periódicamente grandes anuncios que nos hablan de una “secundaria del futuro”, la “UniCABA” o la reforma al estatuto docente que tuvo su sanción esta semana. Si miramos las políticas concretas desplegadas desde su gobierno y evaluamos los resultados, vemos una mentira flagrante tras otra, un cinismo de proporciones inaceptables.

Para tomar dimensión de forma más concreta, voy a detallar las principales falsedades que la gestión PRO propaga sobre su política educativa.

Menos recursos. La relevancia que una administración le da a un área está dada por la cantidad de fondos que se le asigna. Desde que el PRO gobierna la Ciudad, la inversión en educación nunca representó menos con respecto al total, 17,18% en 2021, el récord más bajo de la historia, mientras llegaba a un 27% al iniciar el gobierno de Macri. Tan solo con este dato alcanzaría como evidencia del vaciamiento educativo al que asistimos. Pero la excusa que suele utilizar el oficialismo es decir que se han incorporado otras funciones al presupuesto porteño, como la creación de la policía local. Esta coartada se desmorona si descontamos la inflación y observamos su evolución en valores constantes: disminuyó un 7%.

Larreta, mentir es de mala educación

 

En el distrito más rico, los maestros más pobres. Por otro lado, si como dicen desde el oficialismo porteño, creen que no hay nada más importante que enseñar, quienes toman esta tarea deben ser las personas mejor remuneradas, sobre todo si se trata de una Ciudad como Buenos Aires, que cuenta con grandes recursos, comparables a los administrados por metrópolis europeas. Sin embargo, la gestión destina a sus docentes un pago menor al de la media nacional. Quince provincias pagan salarios muy superiores. Santa Fe o Córdoba, con recursos mucho menores a los que goza la Ciudad de Buenos Aires y una superficie muchísimo mayor, reconocen a sus docentes con salarios un 30% más elevados que esta última. Pensemos que CABA tiene un presupuesto anual de 9 mil millones de dólares, algo irrepetible en ninguna otra jurisdicción.

En el siguiente gráfico se puede observar en términos tanto nominales como reales cuál fue la evolución del salario docente porteño a partir de las gestiones del PRO, considerando los gobiernos de Macri y Larreta. Está elaborado en base a datos de los Informes Indicativos de Salarios Docentes, realizados por la Coordinación General de Estudio de Costos del Sistema Educativo. Cabe decir que el poder de compra de un maestro se redujo en un 24% entre 2007 y 2021. Dicho de otro modo, desde que el macrismo gobierna la Ciudad, los salarios de los maestros se redujeron una cuarta parte.

 

Larreta, mentir es de mala educación

 

Larreta, mentir es de mala educación
Reconocer la tarea de enseñar no solo significa pagar dignamente sus ssueldos, sino también incentivar a la formación del personal. Mientras esta semana se debatió en la Legislatura un nuevo estatuto docente que incorpora la “meritocracia” para darle sumas adicionales a quienes se capacitan, aquel trabajador o trabajadora que se recibe con título universitario percibe un incremento de tan solo $1000 con respecto al salario básico ¿Será por eso que faltan profesores y que la Ciudad debe contratar a jóvenes que aún no culminaron sus estudios? En la siguiente tabla, figuran los adicionales correspondientes por título remunerados por la Ciudad de Buenos Aires.

Larreta, mentir es de mala educación

¿Dónde están las nuevas escuelas? El tercer engaño refiere al estado de la infraestructura escolar. Uno de los principales slogans es la construcción “Plan 54 nuevas escuelas”, que dicen haber finalizado en 2019. Sin embargo, en la web oficial del Gobierno, hay cifras que lo desmienten al indicar que se completaron 46 y 18 de ese total fueron edificios que reemplazaron otros ya existentes. Esto significa que el 36% de los establecimientos construidos no generó ninguna nueva vacante: https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/plan-54-nuevas-escuelas
 

En el actual presupuesto, recortaron un 97% los fondos en infraestructura y no se planifica construir ninguna escuela nueva durante el 2022 en la Ciudad, situación que seguirá agudizando la falta de vacantes escolares. Este año, en el inicio del ciclo lectivo hubo 118.169 familias que buscaron inscribir a sus hijos e hijas, de los cuales solo 61.337 lo consiguieron. Es decir, que 56.832 niños, niñas y adolescentes quedaron fuera del sistema educativo, entre los tres niveles (inicial, primaria y secundaria). Escuelas abiertas para unos pocos y en pésimas condiciones edilicias.

Educación del futuro. Vemos permanentes anuncios mostrando un distrito que incorpora contenidos nuevos, crea aulas virtuales, enseña robótica o inclusión financiera para preparar a los chicos para el futuro. Pero otra vez, nos encontramos con frases vacías y distantes de la realidad. El Plan Sarmiento, nave insignia de la tecnificación de las escuelas y la inclusión digital es víctima de constantes recortes. Sin ir más lejos, durante el último ejercicio se traspasaron $371 millones hacia la Dirección de Educación de Gestión Privada. Es importante saber que, de acuerdo a la Defensoría del Pueblo, la mitad de los hogares vulnerables de la Ciudad no tiene computadoras ni acceso a internet y que la única posibilidad de conexión de esas familias es a través de las computadoras que el Estado, en cabeza de Sol Acuña, se rehúsa a repartir.

Con respecto a la educación bilingüe descubierta en 2022 por el Jefe de Gobierno, más que un éxito la novedad de esta política parece la confesión de un fracaso. Tan solo esta modalidad será brindada por seis escuelas del norte de la Ciudad, cuando la ley que creaba el régimen es de 2003 y para llegar a todo el territorio distrital, la jornada completa tendría que ser una regla y no una excepción. Solo 1 de cada 2 estudiantes del sur tienen acceso a una escuela de doble turno. Allí la transformación no empieza.

La educación es el mayor puente que una sociedad puede construir hacia su futuro. Utilizar las necesidades de familias para hacer campaña publicitaria mientras se la vacía de contenido es una falla imperdonable para la ética de cualquier gobernante. Debemos comprometernos a una política educativa innovadora, de calidad y que se mida en resultados concretos que le cambien la vida a nuestros ciudadanos y ciudadanas. Lo otro es puro cuento.

*Juan Manuel Valdés es legislador porteño por el Frente de Todos.

 

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