Lunes 23 de mayo, 2022

OPINIóN | 22-06-2020 15:48

Las vueltas de Alberto Fernández con Vicentin lo terminaron mareando

El Presidente se siente tironeado por quienes quieren expropiar y quienes le dicen que es una locura. Por qué intenta quedar bien con todos.

Que sí. Que no. Que se expropia. Que mejor decida la Justicia. Que todavía no hay nada decidido. Las vueltas de Alberto Fernández sobre qué hacer con Vicentin desconciertan a la opinión pública en general y al Gobierno en particular. Dos bandos bien definidos hay hoy en el seno del oficialismo, enfrentados por la polémica en torno a la cerealera santafesina. Están los duros del cristinismo que quieren arrebatarle de las manos la empresa a sus dueños bajo el eslogan setentoso de la soberanía alimentaria. Y están los moderados que le advierten al Presidente que esa expropiación lisa y llana lo pondría de espaldas al mundo occidental y congelaría cualquier atisbo de inversión extranjera. Entre unos y otros zigzaguea hoy Alberto, visiblemente incómodo por ese tironeo y por no poder quedar bien con todos a la vez, como dicta su estilo.

Repasemos sus marchas y contramarchas en esta trama. Al principio, Fernández se puso la camiseta e hizo propio un anuncio que en los tiempos y las formas estaba influenciado por su vicepresidenta: expropiar. Luego, ante la airada reacción del establishment argentino y extranjero, a la que se sumaron los cacerolazos antikirchneristas de la clase media, el Presidente pareció retroceder e inició una negociación con las autoridades de la cerealera. Pero ese paso atrás fue corregido en cuestión de horas, cuando el cristinismo le recordó que la CFK era su socia mayoritaria en la coalición gobernante. Se mantenía, entonces, el “exprópiese”. Hasta que ahora, tras las estruendosas protestas del sábado, el pánico volvió a apoderarse del jefe de Estado. Clarín, su medio favorito, tituló al día siguiente: “Tras el banderazo, Alberto Fernández archiva por ahora el proyecto de expropiación”. Decía que lo había decidido tras reunirse con el interventor de la empresa, Gabriel Delgado. Lo de “por ahora” en el título de Clarín era para prevenirse de la próxima contramarcha, que llegó hoy lunes, cuando Fernández informó que de ninguna manera estaba retrocediendo en el tema Vicentin, y que si no prosperaba la iniciativa del gobernador santafesino Omar Perotti, que promueve un salvataje sin expropiación, entonces retomaría la idea inicial.

La piruerta verbal parece, también, un intento por mostrarse duro en medio del retroceso, un gesto para la tribuna cristinista.

¿En qué terminará finalmente la historia de Vicentin? Es probable que ni Alberto lo sepa. Dio tantas vueltas que ya está mareado.

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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