Lunes 16 de mayo, 2022

OPINIóN | 12-06-2020 14:22

Vicentin y la vice

El verdadero rol de Cristina Kirchner en el proyecto de expropiación. Y por qué Alberto Fernández puso la cara.

Anabel Fernández Sagasti, la impulsora en el Senado del proyecto de expropiación de la cerealera Vicentin, fue clara en cuanto a la autoría intelectual de esa movida. El día que Alberto Fernández la anunció como si fuera una idea propia, una ofrenda de él a la militancia radicalizada del cristinismo, ella, sentada a su lado, lo dejó al descubierto: le agradeció por “acompañarnos en nuestro proyecto”. “Nuestro”, claro, significa de la vicepresidenta y sus seguidores, no de Alberto. Porque Fernández Sagasti es una de las principales espadas de CFK en el Congreso.

A medida que pasan las horas y el Presidente sigue dando vueltas en torno a la conveniencia de expropiar –el verbo maldito que encendió alarmas en el establishment argentino y el internacional–, su participación casi marginal en esta trama se va aclarando cada vez más. Marcelo Bonelli acaba de revelar que Cristina le encargó, hace un mes, un informe a Ricardo Echegaray sobre qué hacer con la cerealera santafesina, endeudada hasta lo indecible y aportante, para colmo, de las campañas presidenciales de Macri. El ex titular de la AFIP fue contundente en el paper que le entregó a la jefa: hay que expropiar, le dijo.

Alberto sostiene que en paralelo estudiaba la situación de Vicentin con su ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. Pero lo cierto, según fuentes sinceras de la Casa Rosada, es que en aquel borrador de Kulfas nunca se evaluó ir tan lejos como en el de Echegaray. La idea de una expropiación lisa y llana espanta a inversores extranjeros y empresarios nacionales que temen que podrían ser los próximos blancos. Roberto Lavagna, un supuesto aliado del Presidente, también lo criticó con dureza. Y los cacerolazos de estas horas terminaron de calentar del todo el ambiente.

¿Qué necesidad tenía Alberto de instalar un conflicto tan espinoso en el preciso momento en que la opinión pública estaba entretenida con las revelaciones sobre el espionaje PRO a propios y extraños? ¿Tanto le pide la vicepresidenta? De un día para otro, la agenda política se le volvió en contra y el mundo nuevamente mira con desconfianza a la Argentina.

Como en la famosa fábula del escorpión y la rana, CFK acaba de picar a Alberto a mitad del río. El daño también se lo hace a sí misma.      

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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