La actriz y directora Leonor Benedetto, lectora apasionada y figura clave de la televisión argentina de los años ochenta, no vive anclada en la nostalgia. Pertenece a la tradición de los artistas que se resisten a quedarse quietos y nunca terminan de aceptar, con docilidad, el lugar que el medio les asigna.
Nació en Paraná, llegó a Buenos Aires siendo adolescente y empezó a recorrer un camino que la llevaría del teatro independiente a la televisión, del cine a la dirección, y de la ficción popular a los textos de Borges, como los que por estos días interpreta en diferentes museos porteños, acompañada al piano por el músico y compositor Alberto Favero.
El público la convirtió en un fenómeno popular a partir de “Rosa de lejos”, la telenovela que alcanzó cifras de audiencia extraordinarias y la transformó en una de las mujeres más famosas del país. Pero ese estrellato nunca fue el centro de su búsqueda. Siempre estuvo más interesada en el pensamiento que en la celebridad, en la palabra bien dicha antes que en el brillo efímero de la fama.
A lo largo de décadas alternó cine, televisión y teatro; de “Un lugar en el mundo” a “Padre Coraje”, de “Vita y Virginia” a “Perdida mente” y hasta la dirección de “El buen destino”, su propio film.
Cultiva una curiosidad intelectual que hoy expresa en reflexiones compartidas con miles de seguidores en IG y sigue trabajando con la misma premisa que atravesó toda su vida. El arte sólo tiene sentido cuando dialoga con el mundo que lo rodea. Ejemplo de que la verdadera trayectoria no es la que acumula éxitos, charla de forma distendida con NOTICIAS en el último piso del Palacio Libertad.
Noticias: Después de tantos años en el oficio, ¿qué pesa más a la hora de sostener una carrera, el talento o la forma de relacionarse con los demás?
Leonor Benedetto: Hay una selección natural, si se me permite el término, por la cual nos vamos encontrando con gente que cumplió con dos premisas a lo largo de la vida. Y es saber muy bien su trabajo y haber sido buena gente. Yo en los últimos años he escuchado, cuando los productores me dejan presenciar sus discusiones, sobre todo en un casting. Te dicen: "Fulano o fulana, son excelentes actores, pero son muy hinchapelotas”. Y ese queda descartado. Siempre es importante tener un buen ambiente laboral.
Noticias: ¿Eso explica por qué algunos dicen que después de cierta edad dejan de llamarlos?
Benedetto: Claro. Muchos dicen que no hay papeles para mujeres después de los cuarenta. A veces no es eso. Un buen clima de trabajo se construye entre todos. No aparece por arte de magia. Hay que contribuir a que exista.
Noticias: ¿Es cierto que de chica se sentía un poco fuera de lugar? ¿Por qué?
Benedetto: Sí. Sentía que no encajaba. Me costaba pertenecer a los grupos y todavía me pasa. Pero con el tiempo entendí que los grupos tienen reglas invisibles. Como un club donde no te dicen por qué no entras. Simplemente te dicen que el cupo está lleno. Comprender eso me ayudó mucho.
Noticias: ¿Antes de los 30 tuvo militancia política?
Benedetto: Sí, en la juventud peronista de actores. Lo más arriesgado que hacíamos era ir a cantar a las villas. Había un deseo muy fuerte de cambiar el mundo. También, si soy honesta, era un intento de pertenecer. Después entendí que mi lugar estaba en otro lado.
Noticias: Su vocación terminó siendo el arte.
Benedetto: Sí, pero el arte no tiene sentido sin el otro. Toda manifestación artística necesita un emisor y un receptor. Leonardo da Vinci no guardaba en el ropero lo que hacía. Si no está el público, soy una especie de onanista actuando para mí misma. Yo quiero que lo que hago tenga impacto en alguien.
Noticias: ¿De dónde viene esa mirada tan poco convencional sobre la vida?
Benedetto: De mis padres. Mi padre, Victorio, hacía autos desde cero, máquinas agrícolas, casas. Y mi madre, Honoria, era todo menos una ama de casa típica. Pintaba, grababa en madera, cosía nuestra ropa. En una época en que las nenas parecían repollos de organza, ella nos hacía túnicas marrones con moños verdes. Creo que ahí nació mi gusto por lo distinto, incluso en la manera de vestirme.
Noticias: Quizá de ahí venga también su estilo tan particular.
Benedetto: Puede ser. Yo jamás me puse un vestido convencional y no creo que lo haga. Hay algo en la exhibición del lujo que me resulta casi obsceno cuando pensás en la desigualdad del mundo. Hay mujeres que pagan por un vestido lo que podría sostener a una familia entera. Hay gente súper rica que vive en casas donde se podría levantar un pueblo. No digo que esté mal, cada uno hace con su vida lo que quiere. Simplemente yo no puedo hacerlo.
Noticias: ¿Cómo empezó su carrera artística?
Benedetto: Casi por accidente. Tengo que ser honrada y decir que fui encontrando el camino. En mi vida apareció gente muy fuerte, por cierto, mi madre fue la primera. Yo tenía 4 años y quería ir a bailar de puntas, pero ella me agarró del cogote y me metió a estudiar declamación. Tenía el lema de “Nike, tú puedes” (sonríe). El teatro empezó en mí por un novio que me llevó a un grupo vocacional y me empujó a rendir el examen del Conservatorio. Yo decía que no podía y él insistía. Era otro personaje exigente en mi vida, como mi madre.
Noticias: ¿Ahí alguien percibió algo en usted?
Benedetto: El maestro Néstor Nocera. Salud, maestro (levanta su taza de té). El primer día me llamó y me dijo: “De todos ustedes, sólo dos van a hacer carrera. Usted es una”. Así, sin anestesia.
Noticias: Pero el medio la vio de otra manera.
Benedetto: Totalmente. Yo quería ser la gran trágica argentina y me llamaban para bajar escaleras en combinación y convertirme en sex symbol. El día que vi una escena que grabé para “Rolando Rivas, taxista”, entendí cómo me veían los demás. Yo quería que miraran mis ojos y miraban otra cosa. La popularidad es una cosa muy extraña. A veces te encierra en una imagen que no sos vos.
Noticias: ¿Le molestaba?
Benedetto: Me sorprendía. Pero tampoco puedo decir que todo lo que hice fue de excelencia. Al principio hice mucha basura porque tenía una hija y necesitaba trabajar. Lo importante es que siempre traté de hacerlo con seriedad, aún las cosas más banales. Hasta que un día apareció María Herminia Avellaneda (directora de TV) y me introdujo de todas las maneras posibles en la intelectualidad. Ella era de esas personas que tienen un mar de generosidad, aunque no siempre se les nota.
Noticias: Hoy es muy activa en redes sociales, donde se aprecia una faceta muy reflexiva.
Benedetto: Leo mucho y siempre me interesó pensar el mundo. Tengo un enorme deseo de crecer como persona y de transmitir algo. Me gusta esa imagen de pasar el faro a los que vienen. Si uno aprendió algo, lo lógico es compartirlo. Hace tiempo que leo más ensayos que ficción. Siempre tengo varios libros en la mesa de luz. Los abro en cualquier página y sé que ahí voy a encontrar algo.
Noticias: ¿Tiene hábitos muy disciplinados?
Benedetto: Hago pilates y hace más de cuarenta años que soy vegetariana. Pero no soy militante de eso. Cada uno tiene que encontrar su propio camino. El problema de decir que sos vegetariana es que en una mesa se vuelve el tema central de la conversación. Te preguntan: “¿Y por qué? ¿No crees que te van a faltar nutrientes?” (sonríe).
Noticias: ¿Le gusta mucho Borges?
Benedetto: Sí. Vengo leyendo y trabajando su obra desde hace tiempo. Tiene algo fascinante, una manera de pensar el mundo que abre puertas infinitas. Él decía que el universo es una biblioteca y que allí están todas las posibilidades humanas. Creo que llevamos dentro todo; lo mejor y lo peor. Creo que tengo adentro mío todas las maravillas y todas las mierdas. El amor, el odio, la generosidad, la mezquindad. El trabajo del actor es ir a buscar todo eso dentro de uno.
Noticias: ¿Nunca se encontró con algo que no quisiera ver?
Benedetto: Todo el tiempo. Pero es inevitable. Nada de lo humano me es ajeno. Si un personaje odia, tengo que reconocer que ese odio también existe en mí. La diferencia es qué decidís hacer con eso en la vida real.
Noticias: ¿Dónde siente que está hoy?
Benedetto: En un lugar que siempre quise habitar. No desde la fama sino desde la libertad. Hoy puedo hacer lo que realmente me interesa. Por ejemplo, leer a Borges en voz alta con música en vivo. Parece algo simple, pero para mí es una experiencia muy profunda.
Noticias: ¿Qué pasa cuando aparece el público?
Benedetto: Ahí se completa todo. El arte necesita del otro. Cuando el público escucha, reacciona, se emociona, recién ahí el círculo se cierra.
Noticias: Después de todo lo que vivió, ¿qué le gustaría dejar?
Benedetto: Ojalá pueda dejar el mundo un poquito mejor de como lo encontré. Sé que suena pretencioso, pero es lo que intento. Si algo aprendí en todos estos años es que la vida no consiste en brillar solo, sino en iluminar un poco el camino de los demás. Y en ese intento sigo. Porque todavía tengo curiosidad, todavía quiero aprender. Y mientras eso exista, el viaje continúa.


















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