El 15 de diciembre de 2024, en el teatro Broadway, hubo un show con entrada agotada: "La Misa del Gordo Dan", del canal de streaming Carajo. En las primeras filas estaba Augusto Marini, empresario de medios y de aplicaciones sanitarias, sentado al lado de Santiago Caputo, el asesor más blindado del gobierno de Javier Milei. Seis meses después, el 22 de junio de 2025, Marini recibió en una oficina de su canal Blender a Máximo Kirchner, que acababa de darle una entrevista a Tomás Rebord. Dos fotos que resumen un método: el mismo hombre puede sentarse con Caputo y con Máximo porque es dueño de las dos plataformas donde ambas tribus hablan.
Un año después de aquel café, el método cruje por partida doble. En Buenos Aires, un conflicto sindical dentro de Blender terminó con despidos, contratos rescindidos y su principal figura fuera del aire y amenazando en redes con revelar negocios espurios de su ex jefe. En paralelo, en Posadas se juega una guerra política inédita: el gobernador Hugo Passalacqua se rebeló contra el patrón político de la provincia, Carlos Rovira, y amenaza con revisar los contratos que se hicieron con la venia del ex gobernador. Marini está entre esos observados: la Legislatura de Misiones aprobó por unanimidad un pedido de informes sobre el contrato de AlegraMed, su aplicación de salud digital, con la Fundación Parque de la Salud, una caja paraestatal creada a instancias de Rovira. Fuentes del gobierno provincial confirman a esta revista que Passalacqua tiene previsto revisar ese contrato. Los dos frentes se abrieron en el mismo mes.
Vida. Marini tiene 30 años, nació en 1995 en General Las Heras y proviene de una familia de la agroindustria. Su padre creó Congo, la marca de alimento balanceado que competía contra Pedigree y se publicitaba en el living de Susana Giménez con el laberinto de los perros. La familia vendió Agroindustrias Baires en 2011 y con ese capital se construyó Cale Group, un holding con presencia en seis jurisdicciones argentinas, ocho industrias, Estados Unidos y España. Marini empezó Derecho en la UCA, pero no terminó. Hoy, a pesar de que es el más chico de tres hermanos, preside el holding por una razón que él mismo define sin vueltas: "Es una cuestión de ambiciones personales".
Su apuesta más visible son los medios. En 2021 fundó Blender, pensada primero como portal digital. El fenómeno Luzu lo hizo cambiar de plan: "Le pegamos el volantazo para, en vez de hacer un portal digital, lanzarnos al streaming político", cuenta a NOTICIAS. Blender se consolidó como la señal del progresismo de redes, con Tomás Rebord como su gran figura. Tras el triunfo de Milei llegó el segundo movimiento: Carajo, la nave insignia del discurso libertario, conducida por el provocador Daniel "Gordo Dan" Parisini. Entre los dos canales suman más de 21 millones de vistas mensuales en YouTube y, en el recorte de streaming político puro, dejan atrás a Gelatina, Neura y Cenital.
Rebord. La crisis de Blender explotó por una discusión salarial: los empleados reclamaban mantener los aumentos de sueldo cada tres meses y Marini quería que fueran cada seis. La respuesta de la empresa a la asamblea fue rescindir contratos y desvincular personal, un ajuste que según la versión oficial afectó al 10% de una plantilla de casi cien personas. La víctima más resonante fue Tomás Rebord, la cara del canal: le rescindieron un contrato que rondaría los 35 mil dólares. Rebord respondió con una amenaza que en el entorno de Marini leyeron como una declaración de guerra: salir a contar "los negocios de Misiones".
Marini da su versión sin que se le mueva un pelo. Describe el pedido de los trabajadores como algo que llegó "con amenazas de poner en la pantalla del canal mensajes y algunas intimidaciones a los directivos" y sostiene que los dos canales cerraron el ejercicio 2025 con resultado positivo y balances auditados.
Los números que circulan por afuera cuentan otra historia. En los radiopasillos se dice que Blender pierde unos 300 millones de pesos por mes y que Marini lleva hundidos entre 4 y 5 millones de dólares en el canal. La decisión de cerrar la canilla de golpe, según esas mismas fuentes, coincide con la revisión del contrato de AlegraMed en Misiones.
Salud. Una de las grandes fuentes de ingresos de Marini está en AlegraMed, la aplicación que administra el sistema público de salud de Misiones: asigna turnos, organiza historias clínicas, hace teleconsulta y gestiona campañas sanitarias. Quien la contrató fue la Fundación Parque de la Salud, un organismo creado por ley en 2017 por iniciativa de Rovira, el jefe político eterno de la provincia. La fundación se financia con fondos públicos y escapa a cualquier control estatal: no responde al Tribunal de Cuentas ni le rinde a la Auditoría. Ahí desembarcó AlegraMed, con una contratación directa y discrecional cuyo monto mensual nadie conoce.
Sobre esto Marini dice: "Llegamos a la provincia de Misiones en la pandemia". Y recuerda el episodio fundacional, un error de carga en las planillas de vacunación contra el Covid que citó a 15 mil personas en un mismo vacunatorio y empujó a la provincia a buscar una solución tecnológica. En Posadas todos dan por hecho otra genealogía: el contrato llegó por su relación con Ramiro Rovira, el hijo del jefe. La amistad se consolidó lejos del radar político, en la noche porteña y los veranos esteños.













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