Monday 8 de June, 2026

POLíTICA | 17-05-2026 21:55

Santiago Caputo y los hermanos Neuss: la trama empresarial detrás del poder libertario

Pasaron de una distribuidora eléctrica en Río Negro a controlar la principal transportadora del país. La amistad con Santiago Caputo.

El viernes 11 de julio del 2025, Santiago Caputo, el principal asesor presidencial, organizó un asado en la casa de su madre, en el country Martindale de Pilar, para festejar sus 40 años. Fueron pocos invitados y bien elegidos. Entre ellos, Juan Neuss (41), su amigo de la infancia: se conocen desde los cinco años, por haber pasado los fines de semana y los días de verano en las calles del country. Atravesaron juntos la adolescencia y, ya en la etapa universitaria, compartieron equipo en un torneo de fútbol de Pilar. El conjunto se llamaba "Los Ángeles de Lucas". Caputo jugaba de 2 y Neuss de 4. La defensa, codo a codo.

En el círculo rojo, el rumor es insistente: los negocios que vienen cerrando los hermanos Neuss estarían apadrinados por el asesor presidencial. Cerca de los empresarios involucrados aseguran que esa influencia es bastante menor de lo que se fantasea, pero nadie discute lo evidente: tener una "bala de plata" del peso de Santiago Caputo, lista para usar el día que haga falta, es un activo que pocos en la Argentina pueden exhibir. Y Juan Neuss puede levantar el teléfono y llamarlo cuando quiera.

Hoy, tanto Juan como su hermano Patricio “Paddy” Neuss (47) son los empresarios del momento en la Argentina de Milei: pasaron de tener una sola distribuidora eléctrica en la Patagonia a operar en toda la cadena eléctrica del país: generación, transporte y distribución.

Antes del desembarco libertario en la Casa Rosada, el portafolio eléctrico de "Paddy" y Juan Neuss se reducía a un solo activo de peso: Edersa, la distribuidora que abastece a Río Negro. Era una posición sólida pero acotada, lejos de la escala que los hermanos imaginaban para la próxima década. En 2023, con esa ambición a cuestas, hicieron una oferta importante por Edesur, la distribuidora que cubre la zona sur del Área Metropolitana de Buenos Aires. Los italianos de Enel, accionistas controlantes, llegaron a sentarse a la mesa, pero terminaron desistiendo de la operación. A esa altura, sin embargo, los Neuss ya tenían el ojo puesto en una expansión mucho más ambiciosa, y la apuesta política tenía que acompañar el plan industrial.

Santiago Caputo

La primera ficha la pusieron sobre Patricia Bullrich. Volcaron 20 millones de pesos a la campaña presidencial de Juntos por el Cambio y perdieron en primera vuelta. La recuperación fue notablemente veloz. La noche del ballotage que enfrentó a Javier Milei con Sergio Massa, los hermanos estaban en el búnker de La Libertad Avanza, en el Hotel Libertador. "Paddy" y Juan, con su primo Georgie a la par, observaban de cerca los movimientos del nuevo poder que estaba por asumir. No participaban del festejo: tomaban notas mentales, identificaban a los actores, meditaban quién mandaría a quién a partir del 10 de diciembre. Eso sí, ya tenían un amigo en el nuevo equipo de Gobierno.

Con los meses, el rol de los Neuss en el ecosistema libertario se fue robusteciendo. Pasaron a ser aportantes de la Fundación Faro, el think tank que conduce Agustín Laje y que administra Francisco Caputo, hermano del asesor presidencial y otro habitué del country Martindale. La cercanía no se limitó al cheque: pusieron a disposición el salón del Yacht Club de Puerto Madero para las cenas de recaudación de la fundación, esos encuentros donde el oficialismo ensambla agenda con el establishment porteño. Vale recordar que los Neuss fueron protagonistas absolutos del desarrollo de Puerto Madero en los años '90, cuando el barrio todavía era un puerto en desuso. La sintonía de la anterior generación familiar —Jorge Neuss y su hermano Germán— con Carlos Menem facilitó terrenos y permisos. El imperio inmobiliario que levantaron en esa franja de la ciudad terminaría apuntalando el resto de los emprendimientos familiares durante las tres décadas siguientes.

Business. Durante todo el 2024, los hermanos se prepararon para escalar el negocio energético en serio. La irrupción comercial de la inteligencia artificial generativa les sirvió como argumento de venta para seducir a empresarios con espalda más grande que la propia. El primer llamado fue para Rubén Cherñajovsky, dueño de Newsan, una de las ensambladoras de electrodomésticos de Tierra del Fuego beneficiadas por el régimen de promoción industrial. Una elección estratégica: Cherñajovsky maneja un negocio bajo amenaza permanente del propio gobierno de Milei, que tensa cada tanto contra los privilegios fueguinos. Diversificar hacia energía no era para él una jugada cualquiera: era casi un seguro de continuidad.

Cherñajovsky

¿Cómo lo convencieron? Los Neuss desplegaron un análisis cargado de números sobre la demanda eléctrica de los países que lideran el desarrollo de IA. La conclusión era contundente: la proliferación de datacenters y la automatización masiva de procesos exigen una capacidad eléctrica que ningún sistema tradicional puede absorber sin inversión nueva. Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), en 2025 se sumaron 53 gigawatts de capacidad nueva al sistema norteamericano, la mayor instalación anual desde 2002. Para dimensionar lo que eso significa: la capacidad eléctrica instalada total de la Argentina ronda los 43 GW. Es decir, Estados Unidos sumó en doce meses lo que la Argentina tardó más de veinte años en construir, y la mayor parte de esa expansión está orientada al consumo de IA. En el departamento de Cherñajovsky de la calle Casares, en Palermo, Juan Neuss le pintó el escenario sin rodeos: la Argentina enfrentará un cuello de botella eléctrico inminente por el salto de demanda y eso, en el corto plazo, es una oportunidad de magnitud histórica. La ventana, advertía, no es eterna: la velocidad con la que avanza la IA hace que cada mes cuente.

Tras esa charla, Cherñajovsky levantó el teléfono y llamó a Ezequiel Carballo, banquero accionista del Banco Macro junto con los herederos de Jorge Brito padre, para transmitirle la visión. Carballo los citó en la sede central del banco. Juan Neuss había trabajado siete años en el Macro mientras estudiaba Administración de Empresas, y ese pasado en común ayudó a romper el hielo desde el primer minuto. El banquero se entusiasmó con la tesis y, sin demorar, convocó a sus socios habituales de Inverlat, el fondo de inversión administrado por Damián Pozzoli, Carlos Giovanelli, Guillermo "Willy" Stanley y Federico Salvai. Cherñajovsky, por su parte, sumó a Luis Galli, el CEO histórico de Newsan, y participó del proyecto a través del fondo Perseo. Los Neuss canalizaron todo desde Woden SA, el holding que hoy nuclea sus negocios. Así nació Edison Energía, con un reparto accionario de 60% para Woden, 20% para Perseo y 20% para Inverlat.

La hoja de ruta arrancó con una operación precisa: la compra de los activos del fondo Apollo, que era dueño de un paquete eléctrico extendido, sobre todo en el norte del país. La transacción incluyó a Edet, la distribuidora de Tucumán; Ejesa, la distribuidora de Jujuy; la hidroeléctrica jujeña Las Maderas; las centrales mendocinas Potrerillos, Cacheuta, El Carrizal y Álvarez Condarco; y Litsa, la transportadora que opera la interconexión con el sistema del NEA. Un combo que en pocas semanas convirtió a Edison Energía en jugador de primera línea. Para cerrar la operación, los Neuss movilizaron todos los canales disponibles.

Y conviene recordar que Caputo no es el único puente con la política de los hermanos. "Paddy" está casado con María Blaquier, nieta del fallecido Carlos Pedro Blaquier, dueño del ingenio Ledesma y, durante décadas, uno de los principales empleadores privados de Jujuy. La reunión en la que los hermanos le contaron al gobernador Carlos Sadir su intención de quedarse con activos eléctricos provinciales la armó "Charly" Blaquier, suegro de "Paddy". El apellido Blaquier abre puertas en Jujuy de un modo en que ningún otro puede.

Después llegó el turno de las hidroeléctricas del Comahue, un capítulo central del rompecabezas energético argentino. Con las concesiones de las grandes represas vencidas y la información de que el Gobierno avanzaría con una licitación, Edison se anotó con la ilusión de quedarse con El Chocón, la mayor de las cuatro centrales en juego. Perdieron contra Manuel Santos Uribelarrea, de MSU, que se llevó la pieza más codiciada. Pero los Neuss compensaron con dos premios consuelo de envergadura: ganaron Alicurá y Cerros Colorados, dos represas que sumaron capacidad de generación gestionable a su portafolio. No es poco para un grupo que doce meses antes solo distribuía electricidad en Río Negro.

Y enseguida apareció la siguiente oportunidad: Transener, la transportadora que opera el 85% de la red de alta tensión del país, una infraestructura crítica que conecta generadores con consumidores en todo el territorio nacional. El Estado licitaba su participación accionaria y los Neuss volvieron a presentarse, ahora con un socio adicional para apuntalar la oferta: Jorge Brito hijo, que aportó a través de Genneia, la generadora renovable que controla junto al mexicano David Martínez y el fondo norteamericano PointState. La alianza ampliaba la base financiera y agregaba un actor con peso propio en el mercado.

La licitación quedó cruzada por un escándalo técnico que disparó alarmas en el sector. El 28 de abril, a las diez de la mañana, debían publicarse simultáneamente las tres ofertas económicas en la plataforma oficial Contratar. Solo aparecieron dos: la de Central Puerto, con US$ 301 millones, y la de Edenor, con US$ 230 millones. La oferta de Edison-Genneia no figuraba en pantalla. El sistema se cayó dos veces. Recién pasadas las once apareció la oferta ganadora: US$ 356 millones a nombre de Edison-Genneia. 

Futuro y pasado. ¿Qué viene ahora? Edesur sigue siendo la materia pendiente, la pieza que se les escapó antes de que Milei aterrizara en la Casa Rosada. Hoy los italianos no la tienen en venta. Pero en la Argentina la última palabra nunca está dicha, y los Neuss aprendieron hace tiempo que las puertas que parecen cerradas suelen abrirse cuando cambia el viento político. Y este viento, por ahora, sopla a favor.

La historia del clan en la Argentina arranca en 1891, cuando Hermann Neuss, nacido en Hannover y formado como químico en la Universidad de Heidelberg, desembarcó en Buenos Aires para trabajar en el Hospital Alemán. Detectó que el agua municipal propagaba enfermedades y olfateó el negocio del embotellado. Fundó Soda Neuss Belgrano, la primera empresa de bebidas gasificadas del país, que se transformó rápidamente en líder del mercado. Con el siglo XX y el abaratamiento del vidrio, la compañía lanzó marcas que quedaron en el imaginario popular: Pomona, Pomelo Neuss, Naranja Neuss. Algunas todavía se consiguen. Esa fábrica fue el punto de partida de un grupo que, en más de 120 años, se diversificó hacia los servicios públicos, la energía, las telecomunicaciones y el real estate.

Hoy los negocios están desdoblados. Germán, el mayor de los hijos de Jorge, se quedó con Neuss Capital: inmobiliaria, parking medido y concesiones de VTV. Su última jugada fue intentar comprar el 70% de Metrogas que pertenece a YPF, junto al fondo árabe Mubadala. Viajó 14 veces a Abu Dhabi en el último año. La semana pasada les notificaron que quedaron afuera de la siguiente etapa.

Jorge, padre de Juan y "Paddy", era una figura del establishment con roce político permanente. Cultivó una relación estrecha con Carlos Menem, con quien jugaba al golf. El riojano lo llamaba "Pomelo". A fines de los '90 cargó con una denuncia por coimas en la asignación del espectro radioeléctrico, junto a la francesa Thales Spectrum. La causa se investigó en simultáneo en la Argentina, Suiza y Francia. Terminó sobreseído.

La vida de Jorge culminó en tragedia. En octubre de 2020, en el último tramo del confinamiento, discutió violentamente con su esposa Silvia Saravia en la casa de Martindale. La asesinó y se pegó un tiro. Juan vivía a dos cuadras, "Paddy" a cinco. Llegaron corriendo y vieron una escena que ya no se les borra.

Hoy los hijos apuntan a convertirse en los grandes jugadores eléctricos del país. Para eso ponen sobre la mesa todo lo que tienen: know how, capital propio, socios robustos y amistades políticas de primera línea. A la hora de hacer negocios, todos los medios valen si el fin los justifica.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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