El mundo de los secretos tiene una invitación a la vista. Aparecieron afiches firmados por la Secretaría de Inteligencia de Estado con una consigna: “Buscamos a los mejores”. La frase coincide con la que encabeza la sección Carreras de side.gob.ar. Pero esa coincidencia no acredita quién encargó o colocó los carteles: la autoría de la pegatina no está confirmada.
Lo verificable es la convocatoria oficial al Cuerpo de Inteligencia de la Nación. La inscripción está abierta del 3 al 30 de noviembre, mediante un formulario digital. El mensaje apela al patriotismo y advierte sobre un trabajo de máxima exigencia, con riesgos y sin reconocimiento público. Una manera de tentar candidatos que también anticipa las condiciones del oficio.

Los requisitos mínimos publicados son ciudadanía argentina, secundario completo y disponibilidad para trasladarse a la ciudad de Buenos Aires. Hay que superar controles de seguridad y médicos, incluida una investigación de antecedentes. El formulario exige al menos 18 años y solicita información personal, estudios, idiomas, experiencia laboral y manejo de herramientas de oficina. Los datos se presentan como declaración jurada.
Anotarse no garantiza un puesto. Primero habrá una selección de perfiles y un examen digital de conocimientos generales. Después llegarán pruebas escritas, físicas y psicológicas, además de una entrevista personal. Los elegidos cursarán el Básico de Ingreso en la Escuela Nacional de Inteligencia. La incorporación dependerá del desempeño y de las vacantes disponibles.
El llamado se inscribe en una reforma más amplia. El Decreto 1021/2026 aprobó un nuevo estatuto del personal, cuyas disposiciones entrarán en vigor el 1 de enero de 2027, con una excepción para el régimen de transición. La SIDE presenta el cambio como una apuesta por el mérito, la capacitación y una selección despolitizada: objetivos oficiales cuyo cumplimiento deberá verse en la práctica.
El estatuto prevé además concursos anuales y una etapa de planta condicional, con contratos de hasta un año. Aprobar el curso tampoco concede, por sí solo, un derecho automático a quedar en la planta permanente.
La página de reclutamiento no detalla salarios ni la cantidad de puestos a cubrir. Tampoco permite deducir qué destino tendrá cada postulante. Entre el eslogan y el ingreso efectivo hay filtros, formación y una decisión final. Por ahora, la convocatoria tiene respaldo oficial; la procedencia de los afiches sigue siendo una incógnita.














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