domingo, diciembre 8, 2019

POLíTICA | 14-11-2019 12:31

Bolivia: el peligro de un golpe de Estado racista

Facundo Giampaolo, historiador del peronismo, reflexiona sobre el riesgo para el resto del continente sobre lo que sucede en el país vecino.

Lo que sucedió en Bolivia es un golpe de Estado con un grado de discriminación racial pocas veces visto en nuestra América Latina. En estos momentos en el país hermano los que fueron funcionarios del gobierno democrático de Evo Morales están siendo sometidos a una cacería humana.

Por ejemplo, el presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, fue secuestrado junto a su hermano, atados a un árbol y obligados a renunciar. La alcadesa Patricia Arce Guzmán, jefa comunal del municipio de Vinto, fue secuestrada, le cortaron el pelo y la obligaron a caminar descalza y la bañaron en pintura. Grupos de sicarios recorren con armas las calles, amenazando a los campesinos al grito de “mueran los indios”. Periodistas tuvieron que abandonar sus puestos de trabajo, al ser amenazados.

Son sólo algunos casos. Para ver imágenes similares hay que remontarnos a la Segunda Guerra, cuando las mujeres de los vencidos eran humilladas por los vencedores.

Uno de los líderes de este golpe racial se llama Luis Fernando Camacho, que declaró públicamente que había que actuar “como hacía Pablo Emilio Escobar Gaviria”, sacar la agenda para anotar a los traidores del pueblo. Estos grupos siguen su accionar, incendiando la casa del hermano de Evo Morales, y saqueando la casa del Presidente depuesto. El jefe del Ejército, Williams Kaliman, que se negó a combatir a los golpistas, ahora sí reprime a los partidarios de Morales en nombre de la pacificación.

Entonces: la crisis boliviana no es económica, sino que es racial, sectores blancos que no soportaron que por primera vez los indígenas tengan derecho a una vida más digna, o que no pueden tolerar ver a funcionarios de color negro por primera vez en su historia.

Los números son claros. El presidente depuesto deja un país con un crecimiento promedio anual de 4,9% del Producto Interno Bruto (PIB), que pasó a precios corrientes de 9.000 millones de dólares en 2005 a 40.500 millones en 2018, equivalentes a un PIB per cápita de aproximadamente 4.000 dólares. Las cifras oficiales muestran que entre 2005 y 2018 la pobreza extrema en Bolivia se redujo del 38,2% al 15,2% de la población, en tanto que la pobreza moderada bajó de 60,6% a 34,6%. En ambos casos, son las tasas de disminución más altas del continente.

Hay que estar atentos con lo que está pasando en el país vecino. Es muy peligroso para las democracias del mundo lo que sucede en Bolivia: de ahora en más, podría pasar que cualquier militar pueda derrocar a un Gobierno en nombre de la libertad o la democracia.

Por Facundo Giampaolo

Historiador y Vicepresidente de la Juventud Peronista

por Facundo Giampaolo

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