POLíTICA | 06-10-2021 12:56

Cómo es el plan “Sí” de Alberto Fernández para convertir planes en empleo

Obra pública y el programa Registradas son las pruebas pilotos para escalar la conversión del presupuesto que se destina a los movimientos sociales .

Ayer el presidente habló ante empresarios de la construcción. El gabinete a pleno lo había precedido (la semana que viene algunos ministros repetirán frente a otro sector empresario en el Coloquio IDEA, el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina).

En ese discurso, Alberto Fernández planteó las bases de la nueva estrategia gubernamental y partidaria frente a los empresarios, una que deje atrás la dialéctica de rivales abonada por los sectores más duros del kirchnerismo, y plantee un incentivo inapelable para muchas empresas: planes por trabajo.

Parte del plan que viene a apoyar el discurso “Sí”, que recuerda en parte al “Sí, se puede” de Mauricio Macri, y que fue acercado al oficialismo por el publicista español Antoni Gutiérrez Rubí. “Le digo que sí al trabajo y no al desempleo. Digamos sí al que invierte y no al que especula. Digamos sí a la Argentina que nos merecemos y no a esa Argentina que tantos dolores nos trajo”, remarcó Alberto Fernández en el cierre de su elocución.

Antes, el presidente había hecho un cuadro de situación actual y esbozado algunas líneas de su plan. “A nosotros no nos hace feliz que tanta gente haya perdido su trabajo y deba vivir de la asistencia del Estado. Lo que debemos hacer es lo que comenzamos a hacer ayer, ver como convertimos planes sociales en empleo, devolver la dignidad y reconstruir la cultura del trabajo”, marcó en una búsqueda por la reconstrucción propia también.

“El dilema no es discutir entre economía formal o popular, el dilema es ver si podemos salir de la economía de la especulación para pasar a la economía que produce”, apuntó el presidente en un discurso que apuntó a dialéctica del propio Frente de Todos, donde un sector ve con buenos ojos impulsar el trabajo popular, pero no el incentivo financiero, a grandes sectores empresarios.

La construcción tiene algo virtuoso que es multiplicador en materia económica. Celebro que la obra pública tenga la fuerza que tiene hoy”, apuntó el presidente frente a los gigante del rubro, que aplaudieron la medida. El gobierno podría no solo ser el gran cliente de esas constructoras, también financiar parte de la mano de obra.

“En el caso de la construcción son 200 mil puestos de trabajo que están hoy participando en la obra pública de los 400 mil que tiene la construcción. En los últimos doce meses se viene entregando empleo genuino, una recuperación que se va viendo de a poco en todos los sectores”, apoyó Gabriel Katopodis, ministro del área en diálogo con Delta 90.3.

“Esta es una elección donde se reafirma un rumbo, de cómo tenemos que llevar la economía, de qué manera tenemos que seguir invirtiendo en la obra pública. Ahora, lo que nos une a los argentinos es el trabajo, es las ganas de salir adelante”, agregó el ex intendente, uno de los ministros fieles al presidente.

“Argentina tiene 40% de pobreza, tiene 25% de desocupación en los jóvenes de hasta 29 años, y tiene 45% de trabajo informal, está claro que la situación social es crítica”, reconoce por su parte el ex ministro y candidato a legislador bonaerense, Daniel Arroyo.

Quien tuviera a su cargo la cartera de Desarrollo Social es uno de los “técnicos” que el albertismo pretende introducir en el Congreso para discutir estos temas. Arroyo dice tener varios proyectos en la materia, para convertir planes en trabajo y propiciar líneas de créditos económicos para trabajadores independientes.

“El mundo del trabajo viene cambiando, y la pandemia aceleró esos cambios. Hay que ampliar la torta productiva, fomentar la inversión privada con incentivo fiscal. Y para las empresas que tomen a jóvenes en su primer trabajo”, puntualizó Arroyó en El Disparador.

“Hay proyectos para quienes cobran un plan social puedan convertir eso en el 50% de un ingreso, para que las empresas puedan incorporarlos. Argentina hay que reconstruirla de abajo hacia arriba”, remarcó el ex ministro, que también piensa en una línea de créditos blandos desde el Estado.

“Un crédito no bancario para que un carpintero tenga su sierra circular, y la costurera una máquina de coser. Un gran sistema de créditos no bancarios con intereses lógicos, es parte de un debate profundo que se debe dar en la Argentina”, agregó Arroyo.

El crédito es un gancho además para seducir a una masa enorme de trabajadores que hoy tienen toda su economía en negro. Como lo fueron la semana pasada los incentivos para el blanqueo de las trabajadoras domésticas: el pasado viernes 1 de octubre abrió la inscripción para el programa Registradas que ofrecer subsidios de hasta $ 15.000 por seis meses en los salarios.

En ese plan, el empleador debe registrar al empleado para pagar sus aportes, contribuciones y la otra parte del salario que no cubre el gobierno, con el compromiso de sostener ese empleo una vez vencido el subsidio hasta completar el año (el empleador debe tener $ 175.000 o menos de ingresos brutos mensuales promedio y solo puede registrar a una trabajadora).

Una prueba piloto y doméstica de los incentivos estatales para generar empleo privado que puede alcanzar hasta a 200 mil personas estiman, reduciendo las cifras de desempleo y generando un viraje para la economía Argentina más allá de los objetivos electorales del “Sí, se puede”.

 

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Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Internacionales.

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