Friday 12 de July, 2024

POLíTICA | 17-09-2023 10:29

Cómo es el plan anti narcos de Maximiliano Pullaro

El ganador de las elecciones de Santa Fe es un viejo enemigo de los narcos. Amenazas y nuevas leyes.

La comunicación telefónica es parte de un expediente que investiga al narcotráfico y se hizo pública en una audiencia. Un preso de la cárcel de Piñero habla con otro integrante de su banda por las expectativas electorales del 2023: “Para enero, por ahí, ya cambia el Gobierno. Si es que no ganan la Bullrich ni Pullaro, porque si gana uno de esos dos, sabés qué… ¡Nos vemos ‘Nemo’!”, dice. Una de sus apuestas aún está en juego, la otra ya salió mal: el domingo 10, el dirigente radical de 48 años arrasó en las elecciones a gobernador de Santa Fe. Ahora tiene un objetivo por delante y está dispuesto a todo: pelear contra las bandas narco.

Maximiliano Pullaro fue ministro de Seguridad en el gobierno de Miguel Lifschitz y debió convivir con amenazas de bandas organizadas que continuaron incluso cuando había dejado el ministerio. Empezó su campaña hace dos años, superó en la interna con comodidad a Carolina Losada y en las generales se convirtió en el candidato a gobernador más votado de la historia de Santa Fe, superando el millón de electores. Un hombre de Hughes, pueblo del interior santafesino, ex repartidor de pizzas y boxeador amateur, que dice haberse preparado toda la vida para este momento: enfrentarse a la mafia de la droga. El resultado empezará a verse desde diciembre.

Cambios. 

Con mayoría en ambas cámaras, Pullaro va a presentar el primer día de gobierno el proyecto de ley de narcomenudeo, una de sus banderas de campaña. Su búsqueda será crear una estructura especializada de fiscales y una policía local para ejecutar tareas de persecución de la comercialización de pequeñas dosis de droga.

La provincia tiene problemas de narcomenudeo con altísimos índices de violencia. Nosotros tenemos que tener herramientas para ir contra eso”, le explica a NOTICIAS el gobernador electo. Días después de las elecciones, Pullaro evalúa posibilidades con su equipo de Seguridad: estudian crear una unidad dentro del cuerpo ya existente, pero también miran con atención la experiencia de Córdoba, que tiene una policía especializada.

También barajan una opción B, si logran consenso legislativo. “Yo aún soy diputado provincial. Por ahí, si conseguimos mayorías durante la transición, presento los proyectos ahora y llego al 10 de diciembre con las leyes aprobadas”, se envalentona.

“Hay que golpear fuerte y rápido”, le pidió Pullaro a su equipo. Para eso, completará el plan sacando a toda la policía a la calle desde el primer día de gestión e intentará controlar las cárceles, lugar desde donde se origina gran parte del delito organizado.

El gobernador electo está convencido de que revertirá el estigma local. Como ministro lo intentó y padeció amenazas de todo tipo: debió moverse en auto blindado, aunque nunca usó el chaleco antibalas que le habían proporcionado. “Era muy incómodo”, asegura. También su familia sufrió por su trabajo: en una audiencia, un delincuente contó cómo se había planeado el secuestro de uno de sus hijos. Finalmente el plan no se ejecutó.

“Ya los metí presos una vez, lo voy a hacer de nuevo”, repetía en campaña el gobernador electo para desalentar lo que decía su rival en la interna, Carolina Losada, quien le adjudicaba cierta connivencia con el narcotráfico. Esa maniobra dolió más en la coalición de Unidos para Cambiar Santa Fe (el sello que representó a Juntos por el Cambio en esa provincia) que las críticas del peronismo. A partir de eso, la relación con la senadora quedó resentida, a pesar de que él públicamente diga que “está todo olvidado”.

Mientras se prepara para la gestión, Pullaro hace campaña por Bullrich. “Vamos a gobernar con quien toque”, advierte, pero asegura que, para su planes, “un gobierno kirchnerista sería el peor escenario”. El resultado lo motiva: “Nuestra elección va a tener impacto en el orden nacional”, concluye.

El PJ de Santa Fe y una derrota histórica.

El búnker de Marcelo Lewandowski, el candidato del PJ, lució casi vacío el domingo 10. Ni el gobernador Omar Perotti ni los demás dirigentes se acercaron al espacio que habían montado en Rosario. Cada uno esperó los magros resultados de la elección en un lugar distinto: postales de lo que está sucediendo con el peronismo en Santa Fe. 

“Hay que reconstruir de cero”, analiza tras la aplastante derrota y con una fuerte autocrítica el presidente del justicialismo, Ricardo Olivera. Para el dirigente local, la estrategia estuvo equivocada desde el comienzo. “Lanzamos candidatos que se bajaron y dos horas antes del cierre de listas tuvo que agarrar Lewandowski. A esa altura Pullaro ya había dado cinco vueltas a la provincia”, protesta. Además de perder la gobernación, el bloque del PJ será minoría en Diputados y en el Senado, algo que no sucedía desde los ‘80. Una derrota histórica.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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