"Escándalo en la embajada de Argentina en España. Wenceslao Bunge, el Embajador puesto por Hugo Sigman. Gran triunfo del kirchnerismo ahí", fue el breve y contundente posteo que Eduardo Feinmann publicó en su cuenta de X. El periodista compartió un extenso mensaje del diplomático argentino Alejandro Nimo en el que apunta a internas con el actual titular de la embajada argentina en el país ibérico.
Wenceslao Bunge es el actual Embajador argentino en España elegido por Javier Milei, aunque con ciertas versiones de presuntas influencias de la familia Sigman en el nombramiento. El representante del Estado Argentino en la nación europea fue ex CEO de Credit Suisse y no se le conoce antecedentes en la carrera diplomática de manera previa. Por otro lado, tanto Bunge y Leandro Sigman, hijo de Hugo, participan de programas de apoyo al emprendedor como Acelera España.

El vinculo entre la familia Sigman con el progresismo, con cierta simpatía con gestiones kirchneristas pasadas, fue parte implícita en el mensaje de Nimo y recordado por Feinmann en su tuit. "Por decisión del embajador Bunge me han quitado el despacho (la oficina) en la que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina, la que se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia de los admiradores de Javier Milei en España. No comprendo la decisión del embajador, ya que no se me dio ninguna explicación razonable al respecto", detalló el funcionario.
"Es evidente que no soy la víctima aquí, ya que en mi despacho tenían en un lugar central un cuadro con la imagen de nuestro presidente Javier Milei, así como muchas imágenes y símbolos que hacen a mi recorrido en la batalla cultural por Europa, además de un muñeco de nuestro presidente con la motosierra, esto parece que incomodaba a muchos que ya no deberían estar en la embajada, algunos de ellos pertenecientes a la casta diplomática contra la que me enfrento a diario. Agradezco todo el apoyo recibido, así como al presidente Milei por reconocer siempre el trabajo que hago a diario en soledad por defender las medidas que él implementa desde Argentina y lograr interesar a inversores españoles en invertir en nuestro país", destacó Nimo.

Finalmente, el diplomático cerró: "Lo que me preocupa del Embajador Bunge no se trata de una decisión por una oficina, realmente me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente, creo que en eso no está en sintonía y las veces que he tratado de llevarle un plan para reducir notablemente el gasto de la embajada se negó siquiera a recibirme. No lo juzguen por una decisión de una oficina, que me afecta solamente a mi, en todo caso hagan juicio de valor por su la falta de convicción en las ideas que representan nuestros valores. Deshacerse de mí Oficina no fue deshacerse de mí. Fue deshacerse de un símbolo dentro de la embajada que representaba a la verdadera libertad, es decir: a las ideas del presidente Milei".
Por otro lado, la tormentosa relación entre Argentina y España durante la presidencia de Milei estuvo marcada por una combinación de afinidad ideológica con sectores de la derecha española y una sucesión de crisis diplomáticas que tensaron al máximo el vínculo bilateral. Desde el inicio de su gestión, Milei mostró cercanía con dirigentes como Santiago Abascal y Isabel Díaz Ayuso, participando incluso en actos partidarios en Madrid, como el evento “Viva 24” organizado por Vox, donde se posicionó como parte de una red internacional de líderes libertarios y de derecha. Esta afinidad política contrastó con la relación institucional con el gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, que rápidamente derivó en un conflicto abierto.

El punto de quiebre se produjo en mayo de 2024, cuando Milei, durante su participación en un acto en Madrid, cuestionó duramente al gobierno español y calificó como “corrupta” a Begoña Gómez, esposa del presidente. La reacción fue inmediata: España retiró a su embajadora en Buenos Aires y exigió disculpas formales, en una medida diplomática de alto impacto que dejó la relación al borde de la ruptura. Lejos de retroceder, Milei rechazó disculparse y profundizó sus críticas, llegando a calificar a Sánchez de “cobarde” y a insistir en sus cuestionamientos al socialismo, lo que consolidó la escalada del conflicto. En paralelo, el Ejecutivo argentino respondió exigiendo disculpas a España por declaraciones previas de funcionarios españoles, en especial del ministro Óscar Puente, quien había insinuado que Milei “ingería sustancias”, lo que alimentó un intercambio de acusaciones cruzadas.
La crisis se prolongó durante varios meses y tuvo episodios adicionales que profundizaron el deterioro del vínculo. España mantuvo retirada a su embajadora durante casi cinco meses, una señal de gravedad inusual en relaciones entre países históricamente cercanos, mientras evaluaba incluso medidas más duras. Durante ese período, Milei volvió a viajar a Madrid, donde fue distinguido por autoridades locales pero no fue recibido por el rey Felipe VI, en otro gesto que evidenció el enfriamiento institucional. Recién hacia fines de 2024, con el nombramiento de un nuevo embajador español en Buenos Aires, comenzó una normalización progresiva del vínculo, aunque sin que Milei se retractara de sus declaraciones.
En conjunto, el caso con España se convirtió en uno de los ejemplos más claros del estilo confrontativo de la política exterior del gobierno libertario, donde la afinidad ideológica con determinados actores convivió con choques diplomáticos de alto voltaje con gobiernos de signo opuesto.














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