Wednesday 1 de July, 2026

POLíTICA | Hoy 15:31

El backstage de la primera conferencia del vocero Ravier: Santiago Caputo tras bambalinas

El asesor presidencial estuvo detrás de cámara en el debut de Adrián Ravier: diseñó la narrativa, la polémica nueva escenografía y llevó a su séquito.

Santiago Caputo volvió a mostrar que la comunicación oficial pasa por sus manos. El asesor presidencial se sumó a la primera conferencia de prensa de Adrián Ravier en la Casa Rosada y, aunque no habló ni se dejó ver frente a las cámaras, su impronta estuvo en cada detalle de la puesta en escena.

Caputo ingresó a la Sala de Conferencias recién unos minutos después de iniciada la transmisión. Se ubicó al fondo del salón, mezclado entre voceros ministeriales, lejos del centro de atención. Apenas se cortó la señal de streaming, se retiró sin saludar a nadie y volvió a su despacho en el Salón Martín Fierro.

No fue solo. Lo acompañó su mesa chica de comunicación: Macarena Alifraco, el secretario de Comunicación Digital Juan Pablo Carreira y el encuestador Julián Hampton. La ausencia que más llamó la atención fue la de Lucas Luna: en su entorno explicaron que se había quedado dormido.

Adrián Ravier

La presencia del asesor no se limitó a formar parte de la platea. La nueva escenografía de la Sala de Conferencias, motivo de comentarios dentro y fuera de Casa Rosada, fue diseñada y encargada por el propio Caputo. Un detalle que, sumado al libreto que manejó Ravier durante toda la exposición, deja en claro quién arma el detrás de escena de la vocería.

Aunque Ravier se mudó del Congreso a la Rosada por pedido directo de Javier Milei, en el círculo caputista lo consideran uno de los suyos. Tanto el vocero como su jefa de Gabinete, Alexia Sagemuller, integraron desde el inicio la Fundación Faro, el think tank que el propio Caputo fundó junto a Agustín Laje.

El periodista Pablo Lapuente reconstruyó la escena: describió a un Ravier que llegó doce minutos tarde, repitió el libreto que ya había mostrado días atrás y, ante las preguntas más sensibles -el caso Adorni y los reclamos de la prensa acreditada por las restricciones para trabajar en la Casa Rosada-, leyó respuestas escritas de antemano. La exposición de unos 25 minutos, con tono monocorde, generó bostezos entre los presentes.

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