POLíTICA | 19-11-2019 16:51

El día que Aníbal Fernández se burló del sueño presidencial de Alberto Fernández

Los dos bigotes K se trenzaron en 2011. La ironía que se convirtió en realidad.

El cruce se dio en 2011, pocos meses antes de que Cristina Kirchner, ya viuda, obtuviera su reelección con el plebiscitario 54 por ciento de los votos. Alberto Fernández ya no era su jefe de Gabinete y la criticaba sin disimulo en los medios: entre otras cosas, decía que ella vivía en “su mundo dual”, que actuaba “como una adolescente”, que sufría “una distorsión de la realidad” y que debía “recuperar la cordura”. Harta de esos destratos, CFK lo liquidó con el mote de “vocero de Clarín” y lo caracterizó como un traidor y un lobbista de las corporaciones. En medio del fuego cruzado intervino el otro Fernández, Aníbal, por pedido de la jefa. Y con tanto poder profético que anticipó -pero en formato de broma- lo que sucedería ocho años después: Alberto Presidente. Así lo cuento en mi libro “Fernández & Fernández”, que acaba de salir a la calle y narra la tensa relación entre CFK y su ex jefe de Gabinete.

¿Qué dijo Aníbal? El 28 de julio de ese año le dedicó una carta abierta a Alberto en el diario La Nación respondiendo a otra que este último le había escrito a Cristina. Empezaba así: “Alberto Fernández trata de desmentir, en una carta llena de agravios a la Presidenta, lo que no se ha cansado de confirmar en su constante trajinar mediático: que es una persona al servicio de Héctor Magnetto (CEO del Grupo Clarín). Esa carta sirve para ver en toda su dimensión el accionar del ex jefe de Gabinete. La agresividad para con Cristina, la viuda de quien él llama su 'amigo', es el rasgo distintivo”. 

Luego repasaba la zigzagueante carrera del otro Fernández, incluyendo su anterior cercanía con Domingo Cavallo, como si los Kirchner no hubieran sido también amigos del ex superministro. Y lo describía a Alberto con esta cita: “Como supo decir Groucho Marx: 'Estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros'”.
Y por último -esto es lo divertido- lo chicaneaba por lo lejos que lo veía de su sueño íntimo, el de ser algún día Presidente: “A veces pienso que Alberto, el hombre que vive la realidad, debería ser candidato. Es raro que no lo sea, siendo que se atribuye la fundación y la interpretación de lo que piensa 'la gente'. Sacaría cientos de miles de votos, pero, como entre sus hipervirtudes figura la de tiempista, debe estar esperando el momento”.  

Sí, Aníbal lo predijo en 2011. Hoy se debe estar mordiendo la lengua.

Terminaba diciendo ese irónico texto: “La verdad es que da pena que de jefe de Gabinete de Néstor Kirchner termine de operador de Héctor Magnetto. Da pena. Porque, ¿sabe qué?, en la vida lo más importante no es cómo se comienza, sino cómo se termina”.

Al momento de escribir estas líneas, Alberto ya era el Presidente electo.

¿Y Aníbal? Seguía siendo un Fernández locuaz, ingenioso, pero no tocado por la varita mágica de la jefa. Candidato a primer concejal de una lista derrotada en las PASO de Pinamar.
Así terminó cada uno. 

Alberto Fernández

 

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Franco Lindner

Franco Lindner

Editor de Política, columnista de Radio Perfil y autor de "Fernández & Fernández" (Planeta).

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