Augusto Marini es tema de conversación todos los días en Misiones. El empresario dueño de los canales de streaming Blender y Carajo se convirtió en un actor central de la política misionera producto de que su alto perfil terminó exponiendo al ex jefe político de la provincia Carlos Rovira, quien quedó en el ojo de la tormenta.
La última novedad en la provincia es que el gobernador Hugo Passalacqua dará de baja Alegramed, la plataforma de telemedicina propiedad de Marini, que creció al calor del vínculo con su actual rival, el histórico jefe provincial Carlos Rovira. En Misiones eso se leyó como una represalia y profundizó la guerra en el partido gobernante.
La decisión la confirmó el ministro de Salud de la provincia Héctor González: "Se está desarrollando una aplicación propia, que lleva un proceso y tiempo, pero venimos trabajando bien en eso, para que tenga funciones y que mejore un montón de cuestiones". Desde el rovirismo sostienen que el contrato con Alegramed se vence en octubre de este año y que presentar el hecho como una discontinuación del contrato es "inexacto".
En el passalacquismo, una corriente nueva de la política misionera, sostienen que uno de los factores que afectó la continuidad de Marini en la provincia fue que su nombre está asociado a Ramiro Rovira, el hijo del ex gobernador que tenía una fuerte influencia en algunas áreas del Gobierno y también en el Parque Industrial de Posadas, donde se asentaron empresas de amigos. Este es uno de los puntos de mayor tensión entre Rovira padre y Passalacqua: la intromisión del hijo en la gestión. Era un secreto a voces que Ramiro Rovira tenía funcionarios que respondían a él, y Passalacqua los fue corriendo desde que la relación se quebró.
La cronología de la guerra entre Passalacqua y Rovira se remonta a abril de este año. Ese mes, Rovira disolvió el Frente Renovador de la Concordia Social, el sello con el que gobernó desde 2003, sin avisarle a quien entonces era su socio, el propio Passalacqua. En su lugar armó un partido a su medida, Encuentro Misionero, que meses después sería el escenario de su propia derrota.
CONTRAATAQUE. En mayo, 67 de los 78 intendentes de la provincia firmaron en la localidad de Ruiz de Montoya un acta que reconocía a Passalacqua como "la máxima autoridad política del Estado" y "articulador estratégico" entre la provincia y los municipios. El documento no mencionaba a Encuentro Misionero. Un operador resumió el clima que se estaba gestando: "Nació el passalacquismo".
El nuevo líder entonces empezó a definirse como "un gobernador sin partido". Luego hubo gestos simbólicos que apuntaron hacia la familia Rovira. El ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, ordenó reponer en la Ruta Nacional 12 el cartel "Bienvenidos a la provincia de la tierra colorada", que había sido reemplazado por "provincia start up", una iniciativa de Ramiro Rovira. La lectura fue unánime: un desmarque de la impronta que el hijo del ex gobernador había impuesto en la gestión.
El 11 de julio, Passalacqua terminó de darle forma a su espacio, el Movimiento por lo que Viene, pensado para romper con dos décadas de conducción rovirista. Se sumaron dirigentes relegados como el ex gobernador Maurice Closs.
La interna escaló al Congreso el 24 de julio: los senadores Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, con bancas ganadas gracias a Rovira, quedaron entre lealtades cruzadas. Rovira pedía sostener el pacto con la Casa Rosada, mientras que Passalacqua exigía marcar diferencias con el capítulo de venta de tierras a extranjeros de la ley de inviolabilidad de la propiedad. La situación se resolvía en el Senado al cierre de esta edición, aunque con novedades internas: Rojas Decut dejó el bloque compartido con Arce y creó un monobloque, "Movimiento por Misiones", identificado con Passalacqua, mientras Arce quedó solo al frente de un Encuentro Misionero reducido a la mínima expresión.
El quiebre se hizo formal la semana pasada, cuando Passalacqua renunció ante la Justicia Electoral como afiliado a Encuentro Misionero: "Renuncié al partido Encuentro Misionero (ex Partido de la Concordia Social, al que me afilié oportunamente)", escribió en la red social X. Era la primera vez desde 2003 que un gobernador quedaba fuera del espacio conducido por Rovira.
Al día siguiente, dieciséis diputados presentaron notas para invalidar renuncias a sus bancas que, denunciaron, habían firmado sin saberlo al asumir. El bloque de Rovira caería de 21 a 5 legisladores. Casi cien afiliados tramitaron su baja en Posadas, denunciando su incorporación al padrón sin consentimiento, y el intendente de la capital, Matías Vilchez, formalizó la suya para respaldar al gobernador.
Rovira confirmó que no será candidato en 2027 —primera ausencia desde 1999—, gesto leído como un reconocimiento de su poder erosionado. Todavía no está claro si la estampida misionera se debe a que los antiguos roviristas estaban contenidos y ahora se liberaron, o solo están olfateando dónde se encuentra el nuevo poder.















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