Malena Pichot y Daniel "Gordo Dan" Parisini protagonizaron un cruce mayor al habitual en X. Todo empezó cuando la actriz y humorista publicó un comentario sobre "Bastardos sin gloria", la película de Quentin Tarantino en la que un grupo conspira para hacer estallar una sala de cine con toda la cúpula del régimen nazi adentro, incluido Hitler. "¿Alguien vio Bastardos sin gloria? Porque parece el evento indicado", escribió Pichot.
El comentario llegó en referencia a un encuentro que reúne, en los próximos días, a referentes cercanos al Gobierno y al mundo libertario internacional. La Fundación Libertad y Progreso recibirá en el país al empresario tecnológico Peter Thiel, descripto como "el polémico socio de Milei en Silicon Valley", el 1 y 2 de septiembre, en un evento donde también se esperan las participaciones de figuras como el ministro Luis "Toto" Caputo, Federico Sturzenegger, Axel Kaiser y James Heckman.

La chicana de Pichot no tardó en generar una respuesta furiosa desde el otro lado de la grieta. "Malena Pichot está llamando a MATAR a Toto Caputo, Federico Sturzenegger, Peter Thiel, Axel Kaiser y James Heckman", publicó Gordo Dan, uno de los militantes libertarios con más seguidores en redes, en un tuit que también se viralizó rápidamente.
La acusación de incitar a un magnicidio contra funcionarios y empresarios de primera línea escaló la disputa a otro nivel, muy por encima del habitual ida y vuelta de chicanas entre distintas tribus políticas en la red social. Hasta el momento, Pichot no salió a responder públicamente a los dichos de Parisini.
Pichot es actriz, guionista y comediante, con una fuerte impronta de humor feminista que la convirtió en una de las voces más activas del ala progresista en X, donde suele mezclar chicanas políticas con comentarios sobre la actualidad cultural. Parisini, por su parte, es uno de los streamers e influencers libertarios con mayor alcance del ecosistema digital afín al Gobierno, y viene de un rol protagónico en la campaña que llevó a Javier Milei a la presidencia en 2023.
El episodio también reabre un debate que atraviesa a la política argentina desde hace tiempo: dónde termina la ironía o el humor negro en las redes sociales y dónde empieza un discurso que puede leerse como una incitación a la violencia. En un clima de polarización creciente, tuits de este tipo suelen escalar rápido y sumar acusaciones cruzadas entre referentes de uno y otro sector.














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