El día que abandonó la Cancillería, Gerardo Werthein le explicó al Presidente por qué no quería seguir adelante: “Esto parece un kindergarten”, le dijo sobre su gobierno, siempre atravesado por las intrigas entre los distintos protagonistas en pugna. Y lo cierto es que ese jardín de infantes descrito por el ex funcionario no solo es una metáfora acertada, sino que en él hay un maestra que decide, que premia a algunos y castiga a otros. Es Karina Milei.
En los últimos días, la maestra jardinera acaba de demostrarle una vez más al niño más revoltoso de la sala, el asesor estrella Santiago Caputo, que el verdadero poder lo tiene ella. Es que los cambios en el ministerio de Justicia, uno de los últimos bastiones del caputismo, significaron una pésima noticia para ese sector: afuera Mariano Cúneo Libarona y Sebastián Amerio, el tándem del asesor, y adentro Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, dos soldados de la secretaria general de la Presidencia. Tan brutal fue la jugada de Karina que el viceministro Amerio incluso se enteró de su salida sin previo aviso, mientras estaba en medio de una reunión del Consejo de la Magistratura. El gesto tardío de nombrarlo después como procurador del Tesoro no alcanzó para atemperar los ánimos.
Caputo viene sufriendo un recorte sistemático de sus atribuciones desde el triunfo mileísta de octubre pasado. Karina impidió su llegada a la Jefatura de Gabinete primero y al ministerio del Interior después -puso allí a dos leales como Adorni y Santilli-, lo desplazó del control informal de la SIDE y ahora dicen que planea sacarle las áreas que le guedan: YPF, Salud y la ex AFIP rebautizaba ARCA. La obra se llama “El asesor desplumado”. En el fondo, la hermana presidencial nunca soportó que Caputo pretendiera competir en poder con ella y sus dos escuderos, “Lule” y Martín Menem. La maestra que decide en el kindergarten es una sola.
Pero, así como hay quienes caen del subibaja del poder, otros ascienden. Impulsada por Karina, hoy la nueva estrella del Gobierno es Patricia Bullrich, jugadora clave en las elecciones pasadas en CABA y nueva mujer fuerte del mileísmo en el Congreso, donde fue a ella a quien felicitó el Presidente por la sanción de la reforma laboral. Sin embargo, en el universo libertario, crecer tanto y tan rápido significa un problema. Porque ya se sabe que Karina no soporta la competencia y porque, para 2027, Bullrich tiene en la mira el mismo objetivo electoral que la hermana: la jefatura del Gobierno porteño. Y aunque la secretaria general le sugirió a “Pato” que su candidata en la Ciudad podía ser ella, lo cierto es que en boxes también espera el “karino” Adorni, alguien que a priori parece más confiable.
El problema de la maestra del kindergarten con Bullrich es que sabe que tiene ambiciones propias. Y que, así como nunca fue del todo macrista, hoy tampoco parece genuinamente mileísta.
¿Qué es? Bullrichista.













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