En su cuenta personal de X, el presidente Javier Milei disparó contra los empresarios Paolo Rocca, CEO de Techint, Javier Madanes Quintanilla, dueño de la fabrica de neumáticos FATE y de ALUAR, y Roberto Méndez responsable máximo de neumáticos Neumen. En la red social, el mandatario resposteó un tuit del periodista Tomas Diaz Cueto, en el que se explicaba las maniobras poco honestas de las corporaciones nacionales.
"Rocca quiso licitar con un sobreprecio abismal; Industriales textiles admitieron márgenes inauditos e Industriales fabriles admitieron trabajar con stock y rentabilidad del 70%. Todos apadrinados por la vieja política y su proteccionismo", enumeró Diaz Cueto en X. El Jefe de Estado, ademas de compartir el mensaje, agregó: "Le hace dejar los dedos marcados a todos los chorros que poniendo la bandera de la industria nacional se asocian con empresaurios para robar a los argentinos de bien... Chatarrín y Gomita activaron a full el principio de revelación".

Momento después, en la misma plataforma, Milei mensajeó: "Agradezco profundamente con todo mi alma, las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días. Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien. Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un país que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente".
La disputa entre Rocca y el presidente se arrastra desde enero, en torno a una licitación para proveer caños destinados a un gasoducto clave entre Vaca Muerta y Río Negro. Techint quedó fuera del proceso en favor de una empresa india con una oferta más económica, lo que Milei y su entorno interpretaron como una señal de resistencia del sector industrial local a la apertura de mercados. En ese contexto, el mandatario publicó en su cuenta de X que Rocca —a quien llamó despectivamente “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”— integraba un “sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien”

Pese a la agresividad de las críticas presidenciales, el CEO respondió públicamente tratando de explicar por qué sus productos resultaron más caros en esa licitación, argumentando factores de insumos y producción; aunque no hizo una réplica ideológica en el mismo tono político, su carta buscó defender la competitividad de la empresa y el rol de Techint en el país.
En cambio, el choque con Madanes Quintanilla se produjo en el marco del anuncio de cierre de la histórica fábrica argentina de neumáticos Fate, que dejó a 920 trabajadores sin empleo y generó una fuerte reacción social y gremial. El gobierno nacional responsabilizó tanto a la empresa como a los sindicatos por la medida y planteó que el momento de la decisión fue “sospechoso” por coincidir con el debate de la reforma laboral en el Congreso .Por su parte, el empresario había sostenido en entrevistas pasadas la necesidad de mejorar las condiciones de competitividad y criticó lo que consideraba trabas al sector industrial local.
En el centro de la polémica por los neumáticos también surgió la figura de Roberto Méndez, de Neumen, cuyas declaraciones públicas sobre los precios del sector encendieron aún más el debate. En un diálogo con el streaming Ahora Play, el empresario afirmó con crudeza: “Soy el primero en reconocerlo: estaban robando las multinacionales, nosotros, los empresarios, porque teníamos un mercado que no era real. Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo” al referirse a las épocas de precios altos amparados por restricciones a las importaciones.
Las palabras de Méndez no quedaron allí: agregó que en condiciones normales la ganancia debería ser “no menos de 22%” antes de impuestos, contrastando con márgenes de “60-70%” en el pasado. Estas declaraciones fueron retomadas por Milei, quien las empleó para reforzar su argumento contra lo que él llama “nacionalismo barato” que —según su visión— encubriría prácticas empresariales perjudiciales para los consumidores, ademas de calificarlo como el "Señor Lengua Floja".
Por supuesto, la ofensiva presidencial no se limitó solo a los apodos virales: en actos públicos anteriores Milei había defendido la apertura de mercados y criticado lo que consideró “negocios turbios” entre grandes empresas y el Estado. En una intervención en Derecha Fest en Mar del Plata sostuvo que “si quieren hacer negocios turbios con el Estado, deben ir a la quiebra”, una frase leída por muchos como destinada a dirigentes como Rocca.
Este escenario de idas y vueltas entre el gobierno nacional y el sector industrial se superpone a otros debates más amplios en la economía argentina —sobre empleo, globalización y rol del Estado—, pero ha instalado en la agenda pública una imagen de confrontación que difícilmente se cierre sin avances negociados o nuevos capítulos de respuesta pública de los involucrados.















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