El último estudio nacional de la Universidad de San Andrés dejó un dato tan llamativo como inusual para el escenario político argentino: los 25 dirigentes evaluados registraron un diferencial de imagen negativo. Es decir, en todos los casos la imagen negativa superó a la positiva, reflejando un clima generalizado de desgaste hacia el conjunto de la dirigencia política, sin excepciones entre oficialismo, oposición, referentes libertarios, peronistas, radicales o de la izquierda.
El relevamiento fue realizado por el Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés entre el 5 y el 11 de agosto de 2026 sobre una muestra nacional de 1.000 casos, con un margen de error de ±3,15 puntos porcentuales. La medición analizó los niveles de imagen positiva, negativa y el diferencial resultante de las principales figuras de la política nacional. El diferencial de imagen surge de restar el porcentaje de opiniones negativas al de opiniones positivas, por lo que un valor más cercano a cero implica un menor rechazo relativo.
En esta oportunidad, ningún dirigente consiguió un saldo favorable, un hecho que la propia universidad destacó como una muestra del profundo deterioro de la valoración pública hacia la clase política argentina. En ese ranking, la diputada nacional del Frente de Izquierda Myriam Bregman apareció como la dirigente con el mejor desempeño relativo. La legisladora obtuvo 36% de imagen positiva, 45% de imagen negativa y un diferencial de -9 puntos, el mejor resultado de toda la encuesta y el único cuyo saldo negativo quedó por debajo de los diez puntos. Aunque también terminó con un diferencial desfavorable, fue la figura con menor nivel de rechazo relativo entre los 25 dirigentes evaluados.
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Detrás de Bregman se ubicaron la diputada cordobesa Natalia de la Sota, con un diferencial de -14 puntos, y el exministro de Economía Hernán Lacunza, con -17 puntos. Ambos aparecieron entre los dirigentes mejor posicionados, aunque el estudio aclara que registran niveles de conocimiento público inferiores a los de otras figuras nacionales, un factor que incide en la lectura de sus resultados.
La primera representante del oficialismo en el ranking fue la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien obtuvo 37% de imagen positiva, 58% de imagen negativa y un diferencial de -19 puntos. Muy cerca quedó el gobernador bonaerense Axel Kicillof, con 36% de imagen positiva, 58% de imagen negativa y un saldo de -22 puntos. También entre los primeros lugares apareció la vicepresidenta Victoria Villarruel, que registró 31% de imagen positiva, 54% de imagen negativa y un diferencial de -23 puntos.
En la zona media de la tabla se ubicaron las figuras con mayor peso político nacional. El presidente Javier Milei quedó en el puesto 13 con 33% de imagen positiva, 61% de imagen negativa y un diferencial de -28 puntos. El dato más comentado del estudio fue que el mandatario obtuvo exactamente los mismos porcentajes que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien también registró 33% de imagen positiva, 61% de imagen negativa y un diferencial de -28 puntos. Ambos quedaron empatados en la medición de imagen personal, pese a pertenecer a espacios políticos antagónicos.

El informe también ubicó en ese segmento a dirigentes como Jorge Macri, Martín Llaryora, Juan Grabois, Nicolás del Caño, Elisa Carrió, Dante Gebel y Jorge Brito, todos con diferenciales negativos que oscilaron entre los 20 y los 35 puntos. Ninguno consiguió revertir la tendencia general de rechazo predominante en la encuesta. La parte baja del ranking estuvo integrada por dirigentes con elevados niveles de rechazo. Mauricio Macri terminó con un diferencial de -37 puntos, Martín Lousteau con -36, Guillermo Moreno con -42 y Sergio Massa con 24% de imagen positiva, 68% de imagen negativa y un diferencial de -44 puntos. El exministro de Economía volvió a aparecer entre los dirigentes con peor valoración pública del país.
En el otro extremo del estudio quedaron Lilia Lemoine y Máximo Kirchner, quienes registraron los peores diferenciales de imagen de toda la encuesta. Dentro del oficialismo, la diputada de La Libertad Avanza solo consiguió 11% de imagen positiva, 65% de imagen negativa y un diferencial de -54 puntos. La legisladora, una de las dirigentes más cercanas al presidente, volvió a exhibir uno de los mayores niveles de rechazo de la política argentina.
En el peronismo, el peor resultado correspondió al diputado nacional y presidente del PJ bonaerense Máximo Kirchner, quien obtuvo 20% de imagen positiva, 70% de imagen negativa y un diferencial de -50 puntos. Además de ubicarse entre los últimos puestos del ranking, fue el dirigente con el porcentaje de imagen negativa más alto de toda la encuesta, alcanzando siete de cada diez opiniones desfavorables.

La Universidad de San Andrés señaló que el estudio refleja una crisis de representación que atraviesa a todo el arco político. El dato sobresaliente es que no existe hoy ninguna figura nacional que combine un alto nivel de conocimiento con un saldo positivo de imagen. Incluso la dirigente mejor posicionada, Myriam Bregman, terminó con nueve puntos más de rechazo que de aprobación, mientras que oficialistas, kirchneristas, dirigentes del PRO, radicales y referentes de la izquierda compartieron un mismo denominador común: todos finalizaron la medición con un diferencial negativo de imagen.















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