Domingo 29 de enero, 2023

POLíTICA | 26-12-2022 16:23

Secretos de Gerardo Milman, el borrado de Patricia Bullrich

Por qué la candidata lo corrió de su campaña tras las denuncias por su supuesto rol en el atentado a Cristina. Otras causas.

En medio de la discusión acerca del rol de Gerardo Milman, Patricia Bullrich quiso llevar tranquilidad: “No me van a encontrar soltándole la mano”, aseguró la precandidata de Juntos por el Cambio mbio sobre quien fuera su jefe de campaña. mpaña.

Lo cierto es que el hombree hombre clave de la presidenta del PRO o ya no está activo. Al menos de manera era momentánea. Después de que el Frente rente de e Todos le apuntara como uno de los pr presuntos ideólogos del atentado a Cristina Kirchner, el hombre se recluyó ene en su casa, no tuvo más apariciones públicas y desde allí ve cómo aparece aparecen en una y otra denuncia en su contra. Un fin de año de terror.

AFUERA. Desde hace semanas que Milman elige el silencio. A pesar de las invitaciones y los interrogantes que le plantea el periodismo, el hombre clave de Bullrich prefiere aguardar que baje la ola para reaparecer. En el entorno de la líder de del PRO confiesan, incluso, que está á deprimido. La orden es salir a bancarlo públicamente, pero puertas adentro no para de recibir reclamos por su accionar.

Su última aparición también estuvo rodeada de escándalo: fue el 1° de diciembre, en plena Cámara de Diputados. El bloque de Juntos por el Cambio había logrado suspender la sesión que el Frente de Todos quería apurar, a pesar de no haber conseguido quórum. Todo terminó en gritos e insultos varios. Pero el que más resaltó es el que le espetó la legisladora entrerriana Blanca Osuna. “Milman asesino. Entregá el teléfono”, disparó desde su banca sobre la presunta intervención en el atentado a Cristina y la falta de colaboración ante la Justicia. El hombre de confianza de Bullrich la escuchó con claridad, pero prefirió no contestar.

La precandidata del PRO quiso acallar los rumores acerca del desplazamiento del diputado. “Hay operaciones políticas todo el tiempo. Al estar con problemas de salud por todo lo que sucedió y el estrés, ha pedido una licencia por la necesidad de cuidarse física y psicológicamente”, explicó p Bullrich en una entrevista con Radio Rivadavia.

Para la ex ministra de Seguridad, el kirchnerismo le armó una operación “tal como hicieron con el Caso Maldonado”. Lo denunciaron porque aseguran haberlo e escuchado en un bar decirle a un par de asesoras suyas que, cuando atentara atentaran contra la vicepresidenta, él estaría ca camino a sus vacaciones en la playa. La Las cámaras de seguridad lo ubican e en el bar en cuestión, Casablanca, pero nunca nadie podrá saber si dijo o no tal cosa. El que dice haber escuchado la frase es el asesor de un diputado del Frente de Todos, que declaró como testigo reservado ante la Justicia.

El textual de Milman habría sido: "Cuando la maten,, maten, yo estoy camino a la Costa". Ese viaje también lo realizó en simultáneo con el atentado a CFK.

Lo cierto es que Milman tampoco tenía un rol protagónico en la campaña de la presidenta del PRO. En el entorno de Bullrich aseguran que es ella su propia armadora, por lo que su día a día no se alteró. En la práctica, ya se produjo el ascenso del legislador porteño Juan Pablo Arenaza, en quien derivaron las tareas que llevaba a cabo Milman.

AL BANCO. Tras la avanzada K por el presunto rol de Milman en el atentado, Juntos por el Cambio sacó un comunicado para defenderlo. Pero luego empezaron a aparecer otras “desprolijidades”, como lo llaman en el PRO. Y allí ya nadie hizo referencia a su nombre. Son muchos los que le suelta sueltan la mano, incluso en la Cámara baja.

Es que hubo una revelación periodística que lo dejó en off side. Se descubrió que el diputado había contratado a 34 asesores, que generan más de 5 millones de pesos mensuales de gastos. Y que además su esposa, la legisladora bonaerense Florencia Retamoso, tiene otros 18 colaboradores, por 4 millones al mes, según contó el periodista Mauro Federico. Un total de 52 personas contratadas sólo por ellos dos.

En el PRO intentan bajarle la espuma a la discusión: “No es delito tener asesores”, aseguran sobre la contratación desmedida, pero en absoluto off confiesan que es un descuido que le pega en el talón de Aquiles a Bullrich: si la candidata quiere mostrar que el Estado tiene que ser más eficiente, no puede tener un hombre de confianza con tal nómina de trabajadores. Cuestión de lógica.

Los escándalos se acumulan. En el juzgado de Daniel Rafecas hay una causa que cobró impulso en los últimos días, en la que se investiga a Milman por darle facturas a una empresa que fue contratista del ministerio de Seguridad, mientras él formaba parte de esa cartera. Metalúrgica Oliva Hermanos SA incluso le habría dado un auto: el diputado se movía en un Peugeot 2008 de esa compañía con su respectiva tarjeta azul. Ahora el fiscal Carlos Stornelli podría acusarlo por aceptar dádivas.

Mientras Bullrich sigue adelante con su campaña presidencial, el otrora hombre de confianza no para de dar tropezones. Su futuro es incierto: ahora ya no sólo tiene que dar explicaciones políticas, sino que también lo deberá hacer ante la Justicia.

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Carlos Claá

Carlos Claá

Periodista político

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