Martes 27 de febrero, 2024

POLíTICA | 29-07-2023 07:42

Juan Schiaretti: el cordobés que divide el voto

El gobernador de la provincia mediterránea le quita votos a Juntos Por el Cambio y también a Unión Por la Patria.

Juan Schiaretti, el gobernador saliente de Córdoba y precandidato a presidente con su propio partido, se convirtió en un personaje central en las semanas previas a las PASO. Ya había tenido su pico de rating en los días alrededor del cierre de alianzas, a principios de junio, pero ahora, con la carrera presidencial más avanzada, vuelve a ser un factor de discordia. 

Las dos elecciones en Córdoba, tanto la provincial como la de la intendencia de la capital, pusieron al peronismo cordobés en las primeras planas por la importancia de la tierra del cuarteto y el fernet con Coca en el mapa electoral. Algunos datos sobre Córdoba en materia electoral: están habilitadas para votar alrededor de 3 millones de personas, lo cual representa el 9 por ciento del padrón nacional. En el 2019, el macrismo obtuvo 61 puntos, unos 1,3 millones de votos, contra poco más de 600 mil de la fórmula Fernández-Kirchner.

Schiaretti y Macri

Así como el Conurbano bonaerense es clave en la estrategia electoral del peronismo, para Juntos Por el Cambio, Córdoba es una provincia que asegura un importante caudal de votos. A pesar de que el peronismo gobierna desde hace más de veinte años, siempre estuvo distante del kirchnerismo. Y esta vuelta no parece ser la excepción. En las elecciones para elegir gobernador, el PJ cordobés, que llevaba como candidato a Martín Llaryora, sacó 821 mil votos.

Juntos Por el Cambio salió segundo con 764 mil votos. Entre los dos suman más de 1,5 millones que son esquivos al kirchnerismo. Y es en este puntodonde la candidatura presidencial de Juan Schiarettijuega un papel clave, ya que, de mantenerla, podría ser quien capitalice los votos cordobeses y deje a JxC con un sabor amargo al debilitar su posición a nivel nacional. Incluso resulta nocivo para Patricia Bullrich, porque el votante cordobés anti K lo preferiría a Schiaretti antes que a ella. Mucho más en estos días en los que Llaryora revivió un espíritu anti porteño con su comentario sobre los “pituquitos”. Schiaretti, para el votante del interior,podría resultar más amigable. 

Conspiraciones

Pero, más allá de las chances reales de llegar a la presidencia, Schiaretti funciona más como un factor de división. ¿A quién le sirve su candidatura? Si el análisis se hace sólo sobre la provincia de Córdoba, el más beneficiado resulta Sergio Massa por el efecto división sobre el voto opositor. Los macristas más conspirativos sostienen que la candidatura de Schiaretti está sostenida por Massa, que, al no tener un candidato competitivo propio en Córdoba, optó por esa estrategia para lastimar a Juntos Por el Cambio.

Schiaretti hace su armado.

Agregan que la candidatura a diputado nacional de Diego Bossio, por el partido de Schiaretti, es una muestra de ese acuerdo: Bossio es amigo de Massa y el ministro de Economía quiso sumarlo al Gobierno, pero siempre fue vetado por La Cámpora. Bossio, a pesar de cruzarse en Twitter con dirigentes camporistas como Mayra Mendoza, está prestando un servicio invaluable para el sueño presidencial de Massa y la continuidad del kirchnerismo en el poder. 

Otra mirada sobre la candidatura del ex gobernadores que si toma a las provincias sobre las que Córdoba tiene influencia, como Santa Fe, San Luis, Catamarca o La Rioja, Schiaretti podría captar al votante peronista del interior que no comulga con Massa y mucho menos con el kirchnerismo. Córdoba es considerada “la capital del interior”, por su peso electoral, por sus universidades y también por la relación con las provincias vecinas, sobre todo con las que comparte actividades productivas como el campo.

División

Las estrategias electorales no solo se limitan a seducir a los votantes, también se planea la división de la oferta del adversario para que uno solo no se lleve todo la demanda opositora. Algo así sucedió en el 2015, cuando el propio Massa dividió el voto peronista en varias provincias y en algunas de ellas, por ejemplo, Jujuy, salió primero y dejó segundo al kirchnerismo. En San Luis pasó algo parecido con Adolfo Rodríguez Saa, que iba también como candidato a presidente y en su terruño salió primero. En aquella provincia el kirchnerismo salió tercero. 

Larreta y Massa

Hoy Schiaretti vale más por su capacidad de daño que por sus reales chances de acceder a la Presidencia. Y está trabajando en robustecer ese perfil. El martes 25 estuvo en Rosario junto a la socialista Mónica Fein y allí habló de la necesidad de formar un gobierno de unidad nacional, “porque la crisis del país exige tener mucho volumen de respaldo para poder solucionarlo. Y para eso hay que dejar atrás la grieta”. Pero a pesar de estas palabras conciliadoras, también criticó a Massa y dijo que las medidas que toma son “parche sobre parche”.

Schiaretti tiene buena relación con Horacio Rodríguez Larreta y quedó a un paso de armar una alianza con JxC, que fue frustrada por Mauricio Macri y Patricia Bullrich, quienes no lo aceptaronporque beneficiaba al alcalde porteño.  Aquel veto lastimó la convivencia en Juntos porque fue contraproducente para los candidatos de la oposición en Córdoba e incluso para el vínculo entre el peronismo cordobés y el larretismo, a cuyo líder y ex aliado los mediterráneos ahora llaman “pituco de Recoleta”. 

Por ahora, Schiaretti no se metió en esa discusión. Fue todo creatividad de su delfín Llaryora, pero sin dudas es una frase que toca la fibra sensible del interior en relación con la ciudad de Buenos Aires. Schiaretti buscará captar algo de ese espíritu y ser la oferta electoral para quienes no quieren volver a votar candidatos de los alrededores del puerto de Buenos Aires.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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