Monday 26 de October, 2026

POLíTICA | Hoy 03:20

Jueces saltarines

La Corte Suprema cuestionó los concursos. Un relevamiento de NOTICIAS mostró casos irregulares en los nombramientos.

El nombramiento de jueces es siempre una tarea que se mira con lupa. Antes de la existencia del Consejo de la Magistratura, era el presidente de la Nación quien, con su sola voluntad, nombraba jueces a discreción. Pero desde la reforma de la Constitución de 1994 se creó ese órgano colegiado que se encarga de evaluar a los jueces mediante un concurso y enviarle al Presidente una terna para que la parte discrecional de esa selección esté acotada a un universo de tres personas, que, en teoría, son los mejores para ese cargo. Por eso ya no alcanza con saber de derecho. Hoy, para ascender en la carrera judicial, es necesario tener una red de relaciones que tenga lazos con consejeros de la magistratura, políticos, funcionarios del Ministerio de Justicia y hasta con el propio ministro, Juan Bautista Mahiques.

A comienzos de este mes, en San Martín de los Andes, el vicepresidente de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz, habló ante jueces de tribunales orales y protestó por el método de nombramiento: dijo que el examen no evalúa los conocimientos generales de derecho, que los antecedentes se puntúan sin criterios claros y que las entrevistas personales pueden alterar el orden de mérito con argumentos ajenos al mérito.

Esta crítica fue en línea con una acordada que la Corte envió en marzo al Consejo de la Magistratura para crear un nuevo reglamento de concursos. La propuesta está impulsada por Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, casi en contraposición con el tercer supremo, Horacio Rosatti, que en la actualidad preside el Consejo de la Magistratura y debe hacer equilibrio con los miembros de ese organismo.

El ojo de los jueces de la Corte está puesto, sin dudas, sobre la ola de pliegos que entraron al Senado para completar vacantes. Sin dudas es una deuda de la política con la Justicia, pero al mismo tiempo es motivo de suspicacias.

Según surge del análisis de los concursos hecho por NOTICIAS, hay alrededor de 45 concursos de jueces, de 128 estudiados que no habrían entrado en una terna gracias a la suma del examen y los antecedentes sino que lo hicieron en etapas posteriores. Dieciséis entraron a la terna por su desempeño en la entrevista personal. Cinco, en concursos que se reordenaron años después sin volver a entrevistar a otros candidatos. Y a once los nombraron directamente desde la lista de suplentes.

Ejemplos. El caso más resonante, por su apellido, fue el de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte, nombrado juez del Tribunal Federal de Juicio de Santa Fe. En el concurso, arrancó cuarto. En las impugnaciones, una subcomisión lo subió al tercer lugar. Y después de la entrevista, los consejeros Hugo Galderisi y Miguel Piedecasas lo pusieron primero. El único fundamento fueron elogios genéricos a sus respuestas. El Senado aprobó su pliego en una votación por fuera de un paquete de jueces.

Facundo Cortés, nuevo camarista federal de Córdoba, es primo hermano del diputado libertario Gonzalo Roca, que entró al Consejo en diciembre de 2025 en representación de la Cámara de Diputados. Cortés estaba 18° en el concurso 474 y saltó al 5° lugar. Roca integró la subcomisión que siguió el concurso y se abstuvo en la Comisión de Selección, pero luego votó a favor de las ternas en el plenario, sin excusarse. El Gobierno eligió a Cortés por encima de José Manuel Belisle y Manuel Malbrán, mejor ubicados en la misma terna.

Diego Souto, juez criminal y correccional porteño, empezó el concurso en el puesto 36. En 2018, cuando era consejero en representación del Poder Ejecutivo, Mahiques le dio una mano, le subió el puntaje y lo adelantó cinco lugares. En la entrevista volvió a sumar puntos y ocho años después, con Mahiques como ministro, su pliego también fue aprobado.

Para la Cámara Federal porteña, la que revisa las causas de Comodoro Py, el concurso quedó trabado en 2022 con Pablo Bertuzzi en el puesto 20 y Pablo Yadarola en el 9, los dos fuera de las ternas. En abril de 2026, sin examen ni entrevistas nuevas, el consejero Diego Barroetaveña propuso otro orden sobre aquellas entrevistas y los dos quedaron adentro: 6° y 5° respectivamente. Bertuzzi fue el camarista que quedó envuelto en una polémica porque Mauricio Macri lo había trasladado desde un tribunal a la Cámara Federal. Yadarola fue uno de los jueces que viajó junto con Mahiques en octubre de 2022 a Lago Escondido, la estancia del magnate británico Joe Lewis en Río Negro.

Los saltos más largos mezclan arbitrariedades con errores corregidos. El mayor fue el de Miguel Ángel Asturias, hoy juez criminal y correccional Nº 27. En el examen que evaluó sus conocimientos sobre derecho quedó en el puesto 110. Luego en las impugnaciones pasó al 32°, porque le habían cargado los antecedentes de otra persona. La corrección tuvo sustento, pero aún así seguía fuera de carrera. En ese concurso, se elegían jueces para 7 juzgados. Al final de la competencia, Asturias terminó 26 e ingresó como 5º suplente. Lo nombraron igual salteando a los titulares y los 4 suplentes que tenía adelante. Un caso de éxito.

Evangelina Lasala subió del 72° al 24°. Era la última de la 8va terna para tribunales orales. Logró entrar a pesar de que en todas las etapas previas del concurso siempre estuvo afuera. Pasó gracias a la entrevista. Juan Manuel Gaset Maisonave saltó del 46° al puesto 18 para el Tribunal Oral Federal Nº5 de San Martín porque anabolizaron su curriculum y le contaron como magistratura sus años de fiscal ad hoc. El consejero Ricardo Recondo dejó escrito que ese cómputo no tenía respaldo documental.

Y siguen los éxitos: Maximiliano Callizo, juez criminal y correccional Nº58, pasó del puesto 40 al 23 gracias al informe de Eduardo “Wado” de Pedro que destacó su “experiencia en la gestión”. El juez del Tribunal Oral Criminal Nº 3 Hugo Decaria había quedado último en 2022. Dos años después, sin una nueva entrevista, subió 13 lugares con un informe de una sola línea firmado por Sebastián Amerio. Fernando Pascual, Juez Criminal y Correccional Nº 41 y ex secretario de Julián Ercolini, nunca entró en una terna, porque estaba en el puesto 28 cuando participaban 24. Fue nombrado desde la lista de suplentes. No es el único ex secretario de un juez federal promovido este año: Adolfo Piendibene, secretario de María Romilda Servini desde 2000 y hoy juez criminal y correccional Nº 38, estaba en la lista de suplentes del concurso 417. En 2024, sin entrevistas nuevas, los consejeros Hugo Galderisi y Miguel Piedecasas presentaron una “propuesta de consenso” que lo pasó del puesto 30 al 21 y lo metió en la quinta terna. Pablo Wilk, secretario durante casi veinte años de Luis Armella en el juzgado federal de Quilmes, subió del 30 al 20 en el concurso 366 de 2018 con los votos de Leónidas Moldes y del propio Mahiques. Competían 18 jueces y Wilk era el segundo suplente. Fue nombrado en el Tribunal Oral Federal Nº 2 de La Plata.

De los doce secretarios de juzgados federales que se convirtieron en jueces este año, diez llegaron saltando posiciones, y nueve salieron del tercer lugar de la terna o directamente de la lista de suplentes. Según el análisis de este medio alrededor del 45% de los jueces nombrados este año estaban en el tercer puesto de la terna o afuera. Es decir que no alcanza con ser el mejor, sino con estar cerca del poder. El último paso se define por afinidad. En palabras de Rosenkrantz: hay etapas que no suman puntos y puede cambiarlo todo.

El sistema que el juez de la Corte critica también benefició a su gente. José Sebastián Elías, secretario letrado de la vocalía de Rosenkrantz desde 2016, concursó para la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza. Arrancó quinto, pero terminó primero. Sin embargo, el final no fue feliz. Porque el ministro Mahiques decidió mandar al Senado un solo pliego de los tres que competían, dejando su nombre afuera. ¿Esto habrá profundizado el enojo de Rosenkrantz? Su discípulo todavía espera deshojando la margarita.

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Rodis Recalt

Rodis Recalt

Periodista de política y columnista de Radio Perfil.

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