El nuevo ranking de imagen elaborado por el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) modificó de manera significativa la fotografía que había dejado el relevamiento anterior y ubicó a Javier Milei fuera del podio de los dirigentes argentinos con mejor valoración. El estudio, realizado entre el 28 y el 31 de julio de 2026 sobre 2.895 casos a nivel nacional, colocó en el primer lugar a Myriam Bregman, con 44% de imagen positiva y 43% de negativa; en segundo término apareció Axel Kicillof, con 43% positiva y 54% negativa; tercera quedó Cristina Fernández de Kirchner, con 40% positiva y 58% negativa; mientras que el Presidente ocupó el cuarto puesto, empatado con Patricia Bullrich, ambos con 38% de imagen positiva y 61% negativa.

El dato que más sobresale es que Bregman se convirtió en la única de las 16 figuras evaluadas que consiguió un balance favorable entre imagen positiva y negativa. Su diferencial es de apenas +1 punto: 44% de valoración favorable contra 43% desfavorable, mientras que el 13% restante respondió que no sabía o prefirió no contestar. La particularidad adquiere mayor relevancia porque la dirigente del Frente de Izquierda de los Trabajadores obtuvo en las elecciones presidenciales de 2023 menos del 3% de los votos y, sin embargo, aparece ahora por encima del Presidente, de dos de las principales figuras del peronismo y de la propia Patricia Bullrich. El resultado no significa automáticamente que Bregman lidere una eventual elección presidencial, pero sí constituye un indicador de reconocimiento y valoración personal que la coloca en una posición excepcional dentro del escenario político argentino.

Axel Kicillof quedó a solamente un punto de Bregman en imagen positiva, pero su balance es claramente negativo: 43% favorable frente a 54% desfavorable, con un diferencial de -11 puntos. Cristina Kirchner, por su parte, alcanzó 40% de imagen positiva y 58% negativa, con un saldo de -18. El contraste es significativo porque ambos dirigentes ocupan el segundo y tercer lugar en valoración favorable, pero ninguno consigue acercarse al equilibrio que alcanzó Bregman. En otras palabras, el podio del ranking está encabezado por tres dirigentes opositores al Gobierno de Milei, aunque solamente una de ellas logra tener más opiniones positivas que negativas.

El caso de Javier Milei concentra buena parte del interés político del estudio. El Presidente obtuvo 38% de imagen positiva y 61% de imagen negativa, por lo que su diferencial se ubica en -23 puntos. El dato muestra que, aun conservando una base importante de valoración favorable, el rechazo supera ampliamente al respaldo personal. Milei quedó cinco puntos por debajo de Bregman, cuatro por debajo de Kicillof y dos por debajo de Cristina Kirchner en imagen positiva. También quedó empatado con Bullrich, que registra exactamente 38% positiva y 61% negativa. La diferencia entre ambos es que el Presidente ocupa el cuarto lugar del ranking por delante de Bullrich según el orden presentado por el estudio, aunque estadísticamente ambos comparten el mismo nivel de valoración favorable y desfavorable.
La fotografía de Milei es particularmente relevante porque se trata del dirigente con mayor centralidad institucional de todos los evaluados. Su 38% de imagen positiva no representa un derrumbe absoluto porque casi cuatro de cada diez encuestados mantienen una valoración favorable del Presidente. Pero el 61% de negativa muestra que el Gobierno enfrenta una fuerte dificultad para ampliar su aceptación fuera de su núcleo político. La relación entre ambas cifras permite observar una sociedad profundamente dividida alrededor de la figura presidencial, donde el apoyo continúa siendo considerable, pero el rechazo es todavía mayor. El diferencial de -23 puntos coloca a Milei lejos de cualquier situación de consenso mayoritario.

Patricia Bullrich presenta exactamente la misma combinación que Milei: 38% positiva y 61% negativa. La senadora y exministra de Seguridad queda así en el quinto lugar del ranking, empatada en términos porcentuales con el Presidente. Su resultado confirma que las principales figuras identificadas con el oficialismo o con el espacio político que acompañó al Gobierno tienen dificultades para superar el nivel de cuatro de cada diez opiniones favorables. El resultado también muestra que la incorporación de dirigentes de otros sectores al espacio libertario no elimina automáticamente el rechazo acumulado que arrastran de sus trayectorias políticas anteriores.
Por detrás del Presidente y Bullrich aparece Diego Santilli, con 29% de imagen positiva y 50% negativa. El actual jefe de Gabinete registra, por lo tanto, un diferencial de -21 puntos. Su nivel de valoración favorable es nueve puntos menor que el de Milei, pero también posee un rechazo considerablemente menor. Esto hace que Santilli aparezca como una de las figuras oficialistas con una relación relativamente menos negativa entre aceptación y rechazo. El dato resulta especialmente significativo porque su llegada a la Jefatura de Gabinete lo convirtió en una de las caras centrales de la segunda etapa de la administración libertaria.

Sergio Massa obtiene también 29% de imagen positiva, pero su imagen negativa asciende al 67%, lo que genera un diferencial de -38 puntos. El contraste con Santilli es evidente ya que ambos tienen exactamente el mismo porcentaje de valoración favorable, pero Massa recibe 17 puntos más de rechazo. El resultado muestra que la derrota electoral de 2023 no eliminó el fuerte nivel de reconocimiento de Massa, aunque su imagen continúa atravesada por un importante rechazo social.
Jorge Macri también llega al 29% de imagen positiva, pero registra 59% negativa, con un diferencial de -30 puntos. De esta manera, los tres dirigentes que siguen a Milei y Bullrich —Santilli, Massa y Jorge Macri— comparten el mismo porcentaje favorable, pero presentan niveles de rechazo muy diferentes. El dato permite observar que el ranking no debe leerse únicamente de acuerdo con la imagen positiva: dos dirigentes pueden tener idéntico nivel de aceptación y, sin embargo, presentar realidades políticas completamente distintas si se incorpora el rechazo.

La vicepresidenta Victoria Villarruel ocupa otro de los lugares relevantes del ranking. Obtiene 28% de imagen positiva y 63% negativa, con un diferencial de -35 puntos. El resultado supone una valoración favorable diez puntos inferior a la de Milei, pero también confirma que su imagen se encuentra lejos de representar una alternativa de consenso dentro del conjunto del electorado. La distancia entre su imagen positiva y negativa es particularmente amplia: por cada opinión favorable existen más de dos desfavorables dentro del universo que manifestó una valoración.
Mauricio Macri también alcanza 28% de imagen positiva, aunque su rechazo llega al 70%. Su diferencial es de -42 puntos, uno de los peores del conjunto de dirigentes evaluados. El expresidente queda así por debajo de Villarruel no en imagen positiva —ambos tienen 28%— sino en el nivel de rechazo. El dato vuelve a mostrar la persistencia de una fuerte polarización alrededor de su figura, incluso después de haber dejado la Presidencia y de mantener una relación política compleja con el Gobierno de Milei.

Karina Milei aparece más abajo, con apenas 23% de imagen positiva y 68% negativa. Su diferencial alcanza -45 puntos, uno de los más desfavorables de todo el ranking. La hermana del Presidente y secretaria general de la Presidencia queda así en una situación particularmente complicada, solamente algo menos de una cuarta parte de los encuestados manifiesta una valoración favorable de ella, mientras que más de dos tercios expresa una valoración negativa. El dato resulta políticamente relevante porque la funcionaria es considerada una de las figuras con mayor influencia en la organización interna de La Libertad Avanza y en la estrategia política del Gobierno.
Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe, también registra 23% de imagen positiva, pero su situación es considerablemente diferente a la de Karina Milei. El santafesino obtiene 46% de imagen negativa, lo que genera un diferencial de -23 puntos. Es decir, tiene exactamente el mismo nivel de imagen positiva que Karina Milei, pero 22 puntos menos de rechazo. La comparación demuestra nuevamente la importancia de mirar el conjunto de indicadores y no únicamente el porcentaje favorable.

Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos, también alcanza 23% de imagen positiva, pero registra 44% negativa. Su diferencial queda en -21 puntos, similar al de Santilli. Además, el estudio registra un 33% de personas que no definieron una valoración sobre Frigerio, una cifra elevada que debe ser considerada al interpretar su posición. Esto significa que su nivel de rechazo es considerablemente inferior al de varios dirigentes nacionales, pero también que existe un segmento importante de la sociedad que todavía no tiene una opinión definida sobre su figura.
Martín Llaryora aparece en los últimos lugares del ranking con apenas 13% de imagen positiva y 56% negativa. Su diferencial es de -43 puntos. El gobernador cordobés queda así muy lejos de los niveles de aceptación de Kicillof, Bregman, Cristina Kirchner o Milei, pero también enfrenta un problema adicional: el 31% de los consultados no expresó una opinión definida sobre él. Su bajo nivel de imagen positiva, combinado con un alto rechazo y un importante nivel de desconocimiento, configura una situación compleja para una figura que pretende proyectarse más allá de la política provincial.
Sergio Uñac, exgobernador de San Juan, registra 12% de imagen positiva y 27% negativa. En su caso, sin embargo, el dato no puede interpretarse de la misma manera que el de Milei o Cristina Kirchner porque el nivel de conocimiento de su figura es mucho menor: 61% de los encuestados respondió que no sabía o no quería contestar. Su diferencial es de -15 puntos, pero ese número debe leerse con cautela porque una mayoría de los entrevistados no manifestó una valoración concreta.

El último lugar corresponde a Dante Gebel, que obtiene solamente 7% de imagen positiva y 38% negativa. Su diferencial es de -31 puntos. Pero, nuevamente, existe un factor decisivo: 55% de los encuestados declaró no saber o no contestó al momento de evaluar al pastor e influencer. Por lo tanto, su posición no puede equipararse automáticamente con la de dirigentes de conocimiento masivo como Milei, Cristina Kirchner o Mauricio Macri. El bajo porcentaje de imagen positiva convive con un alto nivel de desconocimiento.
La conclusión política del relevamiento es compleja. El Presidente todavía conserva una imagen positiva considerable, pero permanece atrapado en un diferencial negativo de 23 puntos. Bregman, Kicillof y Cristina Kirchner lo superan en valoración favorable, aunque solamente la legisladora consigue un saldo neto positivo. Y, al mismo tiempo, figuras del oficialismo como Santilli y Bullrich muestran que existe espacio para dirigentes con niveles de rechazo diferentes a los del Presidente y su entorno inmediato.
La encuesta de OPSA-UBA dibuja así una Argentina en la que nadie parece haber conseguido construir todavía una mayoría social amplia alrededor de su figura. El dato más contundente no es únicamente que Milei haya quedado cuarto, sino que 15 de los 16 dirigentes medidos tienen más imagen negativa que positiva. La excepción es Bregman, cuya ventaja es mínima pero suficiente para convertirse en la única dirigente del ranking con diferencial favorable. En el resto del sistema político prevalece el rechazo, una señal que anticipa que la disputa hacia 2027 será, entre otras cosas, la de revertir la percepción negativa de los principales candidatos. .
por G.W.
















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