Thursday 13 de August, 2026

POLíTICA | Hoy 09:16

Karina llamó a Macri y el PJ se unió: por qué en la misma semana

El Presidente oscila entre 35 y 41 puntos. Si aparece un tercero de centro, la primera vuelta se le escapa y el balotaje se vuelve una ruleta rusa.

El peronismo volvió a sentarse en una misma mesa después de meses de guerra fría, Karina Milei llamó a Mauricio Macri tras casi un año de silencio y Diego Santilli viajó a Posadas a escuchar a los diez gobernadores del Norte Grande. Todo en cuatro días. Ninguno de esos movimientos es, por sí solo, una alianza. Los tres juntos son otra cosa: la etapa de la soberbia terminó y empezó la de la aritmética.

El detonante fue el Senado. La caída de los capítulos de extranjerización de tierras y manejo del fuego dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada no fue una derrota más. Fue el momento en que el Gobierno descubrió que sus aliados podían decirle que no y cambiar de eje. Javier Milei sigue repitiendo que compite "contra sí mismo", una consigna que funcionó los últimos dos años, pero que hoy suena a diagnóstico recortado. Porque cuando se compite solo, también se puede perder solo.

El despertar del otro lado

La cumbre del peronismo en el hotel Emperador duró casi cinco horas y dejó una conclusión que hasta hace un mes parecía improbable: Axel Kicillof y Máximo Kirchner en el mismo salón. No se veían cara a cara desde octubre de 2025, cuando las elecciones nacionales terminaron de dinamitar una unidad que ya venía atada con alambre desde el cierre de listas. A esa mesa se sumaron Sergio Massa, los gobernadores Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Gustavo Melella, el senador Gerardo Zamora y los jefes de bloque Germán Martínez y José Mayans.

Kicillof con intendentes

El temario oficial fue la defensa de las PASO, más Presupuesto 2027, transferencias a las provincias, impuesto a los combustibles y situación fiscal de los distritos. Pero el temario real fue otro, y quedó resumido en la frase de uno de los participantes: "quien acompañe la eliminación o la suspensión de las primarias deberá asumir que está favoreciendo la continuidad de Milei en el poder". Traducido: primero la estrategia común, después las candidaturas. Es exactamente el orden inverso al que el peronismo viene aplicando desde 2023, cuando la discusión por los lugares en la boleta se comió cualquier posibilidad de discusión programática.

Osvaldo Jaldo

Que no haya sido una cumbre de amor lo prueban los cuestionamientos internos, y a los gobernadores peronistas Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo por su rol de colaboracionistas con la Casa Rosada. Pero el clima fue de tregua, y en el peronismo una tregua siempre es el paso previo a una lista. 

La llamada que cambió el humor

Del otro lado del tablero, el movimiento tuvo un solo protagonista. El lunes, Karina Milei llamó a Macri y hablaron media hora. El expresidente había perdido contacto con los hermanos Milei en octubre del año pasado, después de aquella visita a Olivos que terminó con la renuncia de Guillermo Francos y el ascenso de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete (un error que Macri había advertido y hoy la historia reciente le da la razón). En abril se cruzaron en la Fundación Libertad pero no se dirigieron la palabra. Pero como alguna vez dijo Macri: "pasaron cosas".

Mauricio Macri

Macri pasó los últimos meses pretendiendo hablar directamente con el Presidente. No pasó. Amenazó con su candidatura para dividir el voto de derecha. Pero sin convicción: Hernán Lacunxza apareció la semana pasadsa como un plan B, más para negociar que como estrategia real. Y la negociación empezó. El ex presidente aceptó que la interlocutora es Karina, porque es ella la que tiene la última palabra en las decisiones políticas. Y la comunicación derivó en la reunión de este jueves a las once en la Casa Rosada, donde Santilli y Eduardo "Lule" Menem por un lado, negocian con Cristian RitondoFernando De Andreis, dos hombres de máxima confianza del jefe del PRO.

Diego Santilli

La condición que puso la secretaria general es clara y es previa a cualquier discusión de candidaturas: los aliados deben respaldar los proyectos de Milei en el Congreso antes de sentarse a hablar de una alianza. En el oficialismo insisten en que fue "una primera reunión de equipos" y que hablar de fórmulas es prematuro. Macri, por su parte, quiere verificar primero que lo van a tratar bien. Busca reconocimiento antes de pasar a la letra chica. Detrás de la retórica del "blindaje del cambio" hay un cálculo bastante más terrenal. El PRO busca retener la Ciudad de Buenos Aires, y La Libertad Avanza necesita la provincia. Las dos Buenos Aires son el verdadero tablero de esta negociación.

Posadas, o el precio de los votos

El mismo miércoles en que el peronismo se reunía en Libertador, Santilli aterrizaba en Misiones. La cumbre del Norte Grande en el Centro del Conocimiento, con Hugo Passalacqua como anfitrión, reunió a ocho de los diez gobernadores de la región: Juan Pablo Valdés, Leandro Zdero, Gustavo Sáenz, Carlos Sadir, Elías Suárez, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil. Los ausentes fueron los dos más confrontativos, Quintela e Insfrán, que a esa hora estaban en el hotel Emperador.

Gustavo Valdes

El objetivo del Gobierno era desactivar la rebelión que había estallado en el Senado y asegurarse los votos para aprobar Zonas Frías sin modificaciones que obliguen a devolver el texto a Diputados. Los gobernadores llegaron con su propia factura: quieren garantizado el régimen de Zonas Cálidas antes de habilitar el tratamiento, más fondos para infraestructura vial, la Hidrovía y medidas ante el fenómeno de El Niño.

Santilli sostuvo después que casi el noventa por ciento de los reclamos provinciales están resueltos. Los gobernadores no lo confirmaron. Quedaron en volver a verse la semana próxima. Ese desacuerdo sobre el estado de las cosas es la mejor síntesis de la nueva etapa. Durante dos años el Gobierno les dijo a los gobernadores qué había que votar. Ahora los escucha y todavía no consigue que le firmen el recibo.

El tercero que apareció en escena

Hay una explicación que ninguno de los dos bandos reconoce en voz alta pero que ambos calculan desde hace semanas, y que ayuda a entender por qué la aceleración fue simultánea. Se llama Emilio Monzó. El ex presidente de la Cámara de Diputados, el hombre que le armó a Macri la estructura de fiscales que le permitió ganarle al peronismo en 2015, volvió a hacer lo que mejor sabe: construir desde afuera. Esta vez con dos empresarios como materia prima. Daniel Hadad, fundador de Infobae, y Jorge Brito, presidente del Banco Macro y ex titular de River Plate. Los acompañan en la mesa Nicolás Massot, Diego Bossio y Bruno Screnci. La consigna que repiten es de manual: la sociedad se cansó de los extremos.

Daniel Hadad

La semana pasada el globo de ensayo salió a volar. Hadad dio una entrevista en A24 donde no confirmó ni desmintió nada, pero dijo lo suficiente. Anunció que antes de fin de año vuelve a vivir a la Argentina después de cinco años afuera, cuestionó al equipo económico por no ver que la pobreza aumenta, reclamó empatía con los sectores vulnerables y sostuvo que el talento que el país necesita no está dentro de los partidos políticos. Sobre su propia candidatura dijo que hablar de eso hoy sería una irresponsabilidad porque las campañas se hacen en seis meses, y cerró con una frase que es todo un posicionamiento: su abuelo inmigrante le diría que no sea cobarde, pero el tiempo dirá qué decide. En la misma charla elogió a Brito como un gran candidato, un tipo centrado que tiene todo para dedicarle cuatro años al país.

Paolo Rocca

La jugada no es improvisada ni es solo mediática. Detrás hay una preocupación concreta del establishment, la misma que llevó a Paolo Rocca y a Héctor Magnetto a tantear en su momento a Patricia Bullrich: que la alternativa a Milei termine siendo Kicillof. El objetivo declarado es capturar ese 30 por ciento de centro que no votaría ni a uno ni al otro en primera vuelta, colarse en el balotaje y presentarse como la oferta sensata. Ninguno de los dos descarta jugar con el peronismo no kirchnerista. Y un dato que pasó casi inadvertido: un grupo de dirigentes sindicales que venía armando una mesa intersectorial con la Iglesia ya giró hacia la figura de Hadad. 

La Boleta Única hace el resto. Una candidatura nacional ya no exige la estructura territorial que Macri tuvo que construir a pulmón. Monzó, que sufrió aquella obra, sabe mejor que nadie el atajo que se abrió.

La duda que apuró a todos

Acá está el nudo de la semana. Nadie sabe qué efecto tendría ese tercer espacio si llega a materializarse. Puede debilitar a Milei quitándole el voto de centro que resiente sus modos y la falta de gestión, evitando el triunfo en primera vuelta que el Presidente sueña. O puede tener el efecto exactamente inverso: fragmentar el voto opositor, licuar al peronismo no kirchnerista y regalarle a La Libertad Avanza una primera vuelta cómoda. Las dos hipótesis circulan con la misma convicción en los mismos despachos.

Javier Milei

Como nadie tiene la respuesta, ninguno de los dos bandos quiso arriesgarse. Y ahí está la clave de por qué el peronismo y el oficialismo aceleraron sus armados en la misma semana, casi con las mismas horas de diferencia. No se apuraron por lo que el otro hace, sino por lo que un tercero podría hacer. Es la primera vez en dos años que Milei y el peronismo reaccionan al mismo estímulo.

Los números explican la urgencia. Las encuestas que se leen en la Casa Rosada ubican la intención de voto de Milei entre un piso de 36 puntos y un techo de 41, y las mediciones que maneja el entorno de Monzó lo ubican en torno a 35. Es un número que alcanza para ganar en primera vuelta con una oposición dispersa y que se vuelve peligrosísimo en una segunda contra un candidato ordenado. La cuenta es sencilla: si el peronismo se une, Milei necesita un frente más amplio del que tiene hoy

De ahí que la suspensión de las PASO se haya convertido en el premio mayor del oficialismo en el Congreso, y en la línea roja del peronismo. No es una discusión sobre ingeniería electoral. Es una discusión sobre cuántas veces va a votar la gente el año que viene y con cuánto tiempo cuenta cada espacio para ordenar su interna. La política se despertó esta semana. Falta ver si la economía la deja dormir.

Galería de imágenes

En esta Nota

Maximiliano Sardi

Maximiliano Sardi

Editor de Noticias

Comentarios