Lilia Lemoine sumó un nuevo capítulo, tan insólito como bajo, a su enfrentamiento con Victoria Villarruel. La diputada de La Libertad Avanza comentó con un emoji de burla una foto de la vicepresidenta caminando por la calle que, editada con inteligencia artificial a través de Grok, le agregaba una balanza trucada marcando 92 kilos. La imagen, manipulada y falsa, se viralizó en X, y el gesto de Lemoine funcionó como un espaldarazo a la burla.
El episodio no es un hecho aislado, sino la última muestra de una interna que lleva meses escalando en tono y en dureza. En julio, ambas se cruzaron duramente por la diferencia salarial entre diputados y senadores: Lemoine acusó a Villarruel de haber impulsado un aumento en el Senado "para quedar bien con la alta política" y la apodó "Kukacruel", mientras la vicepresidenta le retrucó con un "cerebro de microbio".

Días después, Lemoine volvió a la carga con otro sobrenombre, "Bichacruel", y la calificó de "débil de carácter" luego de que Villarruel respondiera a los funcionarios -entre ellos el canciller Pablo Quirno y el jefe de Gabinete Diego Santilli- que le reclamaron abandonar el cargo por no acompañar el rumbo del Gobierno. También la llamó "domadora de bombillas", en alusión a sus fotos en actos tradicionalistas.
El historial de cruces incluye además el conflicto por Malvinas, cuando Lemoine acusó a Villarruel de hacer "populismo nazionalista" con sus posteos sobre los "piratas usurpadores" ingleses en la previa de la semifinal del Mundial, con el argumento de que podía costarle una sanción deportiva a la Selección. Y se remonta a abril, cuando Villarruel denunció penalmente a Lemoine por hostigamiento y amenazas, mientras la diputada le exigía públicamente la renuncia.
La foto trucada de esta semana, lejos de ser una anécdota menor, confirma que la interna entre ambas referentes libertarias ya no distingue entre lo político y lo personal.














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