El departamento de San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, volvió a quedar en el centro de la escena judicial. Esta vez no por la prisión domiciliaria de Cristina Fernández de Kirchner, sino porque el Tribunal Oral Federal N° 2 dispuso un nuevo embargo preventivo sobre el inmueble como parte de la segunda etapa de ejecución patrimonial de la condena dictada en la causa Vialidad. La medida fue ordenada por el tribunal integrado por Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso, después de un pedido de los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola, y tiene como finalidad asegurar bienes suficientes para afrontar el decomiso establecido en la sentencia, cuyo monto actualizado fue fijado en torno de los $685.000 millones.
La decisión conocida el 12 de agosto de 2026 debe ser diferenciada de un antecedente judicial que también pesa sobre esa propiedad. El departamento ya se encontraba alcanzado por medidas cautelares dentro de la causa Hotesur-Los Sauces, expediente en el que se investigaron presuntas maniobras de lavado de activos y asociación ilícita vinculadas con las sociedades familiares. La novedad es que el Tribunal Oral Federal N° 2 decidió incorporarlo expresamente al universo de bienes afectados por las medidas destinadas a garantizar la ejecución patrimonial de la condena de Vialidad.
La razón de fondo del nuevo embargo está vinculada con el decomiso ordenado a partir de la condena de Kirchner y de otros acusados en ese expediente. La Justicia busca evitar que los bienes que eventualmente puedan utilizarse para recuperar el dinero fijado en la sentencia sean vendidos, transferidos o gravados mientras se determina cuáles quedarán definitivamente afectados al decomiso. El embargo es, por lo tanto, una medida cautelar. Esto quiere decir que no equivale por sí mismo a una expropiación, una subasta inmediata ni a una orden para que la dirigente abandone el domicilio. La resolución preserva jurídicamente el inmueble mientras continúa la ejecución patrimonial.

La situación resulta particularmente llamativa porque el inmueble no figura registralmente como propiedad personal de Cristina Kirchner. El departamento pertenece a Los Sauces S.A., la sociedad inmobiliaria de la familia de la ex Jefa de Estado. Precisamente esa circunstancia explica buena parte de la historia judicial de la propiedad. La sociedad adquirió la unidad en junio de 2015 y, desde entonces, el departamento quedó ligado a las investigaciones sobre el patrimonio familiar y las operaciones de Los Sauces.
La compra se concretó el 11 de junio de 2015 mediante la escritura pública N° 168, ante el escribano Jorge María Allende. Según documentación incorporada a la investigación, Los Sauces S.A. compró a Jorge Edmundo Coscia, la Unidad Funcional 5 del segundo piso del edificio situado en San José 1111/15, esquina Humberto Primo 1402/24. La operación con el entonces exsecretario de Cultura y director de cine de películas como "Luca Vive" y "El general y la fiebre" se pactó en US$370.000 y fue cancelada mediante la cesión y entrega de cuatro CEDINES.
La compra fue realizada formalmente por Los Sauces, pero el destino declarado del inmueble era que fuera utilizado como vivienda por Florencia Kirchner, la hija de la ex presidenta. La documentación del Ministerio Público Fiscal señala expresamente que la adquisición se hizo con esa finalidad y que la propiedad sería utilizada sin contraprestación por parte de la ocupante, quien era accionista de la sociedad.

La nueva medida del TOF 2, sin embargo, pertenece a otra etapa procesal. Después de la sentencia firme de Vialidad, la Justicia comenzó a ejecutar el decomiso dispuesto para recuperar el perjuicio económico atribuido por el tribunal. En noviembre de 2025 ya se había iniciado una primera etapa de identificación y decomiso de bienes, mientras que los fiscales Luciani y Mola avanzaron posteriormente sobre propiedades que estaban bajo titularidad de sociedades vinculadas con la familia Kirchner. El departamento de San José 1111 quedó dentro de ese segundo universo de activos.
En cuanto a sus características, se trata de un semipiso ubicado en un edificio antiguo de estilo señorial, en la esquina de San José y Humberto Primo. El inmueble del segundo piso tiene alrededor de 191 metros cuadrados, aunque distintas publicaciones inmobiliarias lo describieron como una unidad cercana a los 200 metros cuadrados. La construcción conserva características propias de los edificios tradicionales de Buenos Aires: techos altos, pisos de pinotea y sectores revestidos en mármol.
El acceso al edificio está marcado por una gran puerta de hierro negra y un hall con revestimientos de mármol y ascensor antiguo. Los detalles constructivos son parte central de su atractivo: la propiedad conserva pisos originales de pinotea en los ambientes principales y elementos de época que le otorgan una estética muy diferente de los edificios modernos. Las publicaciones inmobiliarias de unidades del mismo edificio permiten observar además la amplitud de los ambientes y la altura excepcional de los techos.

La distribución incluye cuatro dormitorios, uno de ellos en suite, cocina comedor, dos baños completos, toilette, lavadero y una habitación de servicio con baño ubicada en la planta alta. Algunas descripciones del inmueble también mencionan techos de más de cuatro metros de altura y un entrepiso realizado aprovechando esa característica constructiva. En una unidad del tercer piso, utilizada como referencia inmobiliaria por tratarse de una propiedad prácticamente idéntica en tipología, la superficie original de 191 metros cuadrados fue ampliada hasta 232 metros cuadrados mediante la construcción de un entrepiso.
En términos de decoración, lo que más sobresale no es un diseño contemporáneo sino la conservación de elementos arquitectónicos originales. El mármol del hall, la pinotea de los ambientes, las molduras, los techos elevados, la puerta de hierro y el ascensor antiguo forman parte de una estética porteña de principios del siglo XX. Las fotografías difundidas por medios y por inmobiliarias muestran pasillos amplios, habitaciones luminosas y una estructura que mantiene buena parte de los rasgos originales del edificio.
Lo cierto es que el valor del inmueble también fue cambiando según la época. Cuando Los Sauces lo compró en 2015, la escritura estableció un precio de US$370.000. En 2025, NOTICIAS, basado en fuentes inmobiliarias, lo ubicó alrededor de los US$300.000. Por lo tanto, las cifras de mercado disponibles permiten ubicar actualmente el departamento en ese orden, aunque no existe una tasación pública actual que permita afirmar un precio exacto de venta.

La paradoja actual es que el mismo inmueble elegido para garantizar que Cristina Kirchner pudiera cumplir su condena fuera de una cárcel terminó incorporado al circuito patrimonial de la propia condena. El departamento continúa siendo el lugar donde cumple la prisión domiciliaria, pero al mismo tiempo quedó alcanzado por un embargo preventivo destinado a asegurar el eventual decomiso de activos para recuperar el dinero que, según la sentencia de Vialidad, debe ser restituido al Estado.
El futuro del inmueble dependerá ahora de cómo avance la ejecución patrimonial. El embargo mantiene bloqueada su libre disponibilidad y evita que pueda ser transferido o gravado mientras el TOF 2 define el alcance definitivo del decomiso. Si la Justicia determina que San José 1111 debe ser ejecutado para cubrir parte del monto de la condena, recién entonces podría abrirse una etapa diferente, con una eventual realización del bien. Hasta ese momento, la ex mandataria puede continuar utilizando el departamento como domicilio de cumplimiento de la pena, porque el embargo patrimonial y el régimen de prisión domiciliaria son decisiones judiciales distintas.
Por eso, el embargo no significa que la ex presidenta haya perdido automáticamente el uso del inmueble. Tampoco implica que el departamento vaya a ser rematado de manera inmediata. Lo que la Justicia hizo fue preservar la disponibilidad jurídica del bien mientras continúa la determinación de los activos que finalmente serán decomisados para cubrir el monto establecido en Vialidad. Si posteriormente el inmueble queda incluido en forma definitiva en el decomiso, entonces deberá resolverse su destino y eventualmente podría avanzarse hacia su realización económica. Por otro lado, en la actualidad, la vivienda de San José 1111 adquirió una importancia simbólica y muy singular a partir del momento que Cristina Kirchner solicitó cumplir allí la condena de seis años de prisión impuesta por la Justicia.
















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