POLíTICA | 21-10-2021 13:50

La interna en Cambiemos y los difusos roles de cara al futuro electoral

Las urnas no terminaron de resolver dudas en la oposición, a menos de un mes de las elecciones generales. Los frentes de Larreta, la conexión Vidal-Peña y el ruido de los halcones. ¿Quién lidera?

Faltan menos de un mes para que el PRO -y el frente que integra- termine su primera experiencia de una interna real y a nivel nacional. Este experimento novedoso era casi inevitable: la dura derrota del 2019, la desaparición de un liderazgo claro y la fragmentación política e ideológica puertas para adentro obligaban a definir el futuro del espacio en las urnas. Pero, a semanas de las generales, nadie se anima a pronosticar que todos los debates hayan quedado saldados. ¿Cambió algo en Cambiemos?

Primus inter pares. Es que las últimas votaciones fueron tan categóricas contra el Gobierno que el árbol de la victoria está tapando el bosque, pero toda la primera línea de la oposición sabe que hay dudas que están lejos de estar resueltas. “Si alguien pensaba que de estas internas salíamos con un candidato claro para el 2023 quedó en evidencia que se equivocaba. Vamos a tener otras PASO en dos años”, asegura uno de los candidatos tops en la Provincia.  

Ahí todos los focos apuntan a Horacio Rodríguez Larreta. Aunque tuvo un crecimiento impensado una pandemia atrás, y aunque su primer anillo asegura que “nunca estuvo tan cerca de ser Presidente”, el jefe de gobierno tiene varios frentes abiertos que tendrá que enfrentar si se quiere poner la banda presidencial. Los más evidentes son dos: se le fueron cerrando las puertas del diálogo con el oficialismo -movimiento antigrieta que siempre fue la gran bandera del “amigo Horacio”- y que ahora tiene que lidiar con un Cambiemos mucho más horizontal que el que le tocó a Mauricio Macri. O sea, por un lado el corte de relación con el Gobierno lo obliga a endurecerse y por otro el nuevo reparto de poder en el espacio -con la instalación de figuras como Facundo Manes, Patricia Bullrich, Martín Tetaz, Alfredo Cornejo o Martín Losteau- le quita autonomía.

Hasta ahora, el alcalde porteño encontró una solución para este entuerto. Es la ambulancia política o, como lo llaman los suyos con gracia, “el Cottolengo de Don Horacio”, incluir a todos, duros, blandos y medianos. Es una tarea que en parte se buscó sólo: el enroque de Santilli a Provincia y Vidal a Capital por definición iba a dejar heridos por doquier. Es algo que se está viendo en estos días en distritos como Quilmes, Tigre, Hurlingham e Ituzaingó, donde las internas terminaron con resultados tales que las listas perdedoras quedaron afuera. En otros casos hubo milagros para Larreta: en Lanús la lista radical pasó el mínimo -en ese distrito era del 25% de los votos dentro de Cambiemos- apenas por 0,2%. Si no lo hacía la UCR miraba desde afuera, con el mal trago que eso significa.

El jefe de gobierno, que anda de recorrida diaria por el Conurbano, ya está intentando cicatrizar heridas: la más que probable llegada de Jorge Macri a un ministerio en Caba -movimiento que para varios anticipa un regreso dentro de dos años a Vicente López, intendencia que hasta hoy el primo gobierna- es parte de ese zurcido. Movimiento similiar hizo con Emilio Monzó, al que le ofreció el puesto del ministerio de Gobierno pero que el ex titular de la Cámara no terminó aceptando.

Pero los ruidos no van sólo hacia afuera. Desde que Vidal aceptó los consejos de Marcos Peña, que la había contactado para sugerirle algunas ideas para la campaña -entre ellas, dejar de insistir en conceptos como #Basta y ofrecer más ideas a futuro-, toda clase de rumores se dispararon dentro del PRO. Los halcones juran, en estricto off, que hay varios motivos por los cuales la ex gobernadora está descontenta: que nunca la convenció el pase a Capital, que sólo a ella le tocó pagar los platos rotos por ese truque -para el que además dio un aporte fundamental al abrirle su red de intendentes a Larreta-, que no la convenció el endurecimiento de su discurso al que la habría impulsado el comando de campaña porteño por la amenaza de Milei, que no le daban la autonomía suficiente y que al gabinete porteño y al resto de la lista –salvo casos como el de Tetaz- le había faltado aparecer. Cerca suyo y en la Ciudad desmienten varias de estas acusaciones y le bajan la importancia al rol del ex jefe de Gabinete, pero algo es claro: sumar, a un mes de las votaciones, a un asesor político como Peña -con lo que eso significa puertas para adentro- es toda una señal. De hecho, algunos dicen que está pesando más de lo que se cuenta. “María Eugenia la rompió en el debate en TN, está mucho más sólida que antes. Esa es la mano de Marcos”, asegura un hombre que ve casi a diario a Macri.

El rol de Vidal, a quien muchos en su círculo ven con chances reales de competir por la presidencia en el 2023, y también el de su flamante asesor, están en la lista de debates a zanjar.

Y también está el ex Presidente. Si algunos se esperanzaban con que el fundador del PRO tire la toalla respecto a su carrera política el tiempo les demostró que no tenían razón. Macri volvió a repuntar en todas las encuestas de imagen -apalancado por la caída constante de Alberto Fernández y su gobierno- y dejó claro con el libro que todavía quiere seguir jugando. Incluso lo terminaron convocando, contra el deseo original de muchos, a la campaña. “El que piensa que está descartado para unas PASO en el 2023 se equivoca”, dicen cerca suyo. No todo es color de rosas ahí: luego de que compartiera, en los últimos días de septiembre, una carta de Julio Sahad, el candidato del PRO en la Rioja, los chispazos con su otrora delfín Patricia Bullrich volvieron a aflorar. Ahí Sahad lanzaba duras acusaciones a la ex ministra. A Bullrich le cayó pésimo y Macri la llamó para asegurarle que había sido un error, que sólo quería compartir la primera parte de la carta. Son choques que algunos temen que haga cierto, en un futuro, el acercamiento entre Bullrich y liberales como Milei. “Ojo, que capaz para el 2023 se sumen al espacio los liberales”, advierten en el comando de campaña. Falta que pase mucha agua abajo del puente todavía.

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Juan Luis González

Juan Luis González

Periodista de política.

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