El vocero presidencial Adrián Ravier volvió a quedar en el centro de la escena política luego de la conferencia de prensa que brindó el martes 18 de agosto en la Casa Rosada, donde defendió la continuidad del programa económico de Javier Milei, aseguró que “la motosierra no se apaga nunca” mientras el actual Presidente permanezca en el poder y, ante una pregunta sobre el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores y el endeudamiento de las familias, respondió que el oficialismo se imagina “reelecto en primera vuelta” en 2027. La frase se produjo después de una intervención del periodista Fabián Waldman, de FM La Patriada, quien cuestionó al funcionario por la distancia entre los indicadores económicos que exhibe el Gobierno y la situación que, según planteó, atraviesan numerosos trabajadores.
La pregunta textual de Waldman fue: “¿Cómo van a llegar al 2027, si piensan seguir aumentando las tarifas y liberando los precios a las empresas privadas para que hagan a mansalva? Si no van a salir a recuperar a los pequeños ahorristas que se vieron con la pistola en la cabeza, como lo dijo el Presidente Milei, debido a que no pueden llegar a fin de mes para comprar alimentos. No estoy diciendo comprar zapatillas ni comprar un lujo. ¿Qué acción va a tomar el Gobierno para impedir que siga degradándose la vida de los trabajadores y las trabajadoras en Argentina?”.
La respuesta de Ravier fue extremadamente breve en comparación con la extensión de la pregunta. “Si la pregunta es cómo llegamos a octubre del ‘27…, nos imaginamos reelectos en primera vuelta. Siguiente pregunta”, contestó el vocero. De esa manera, no desarrolló una medida concreta para asistir a los trabajadores o a las familias endeudadas y trasladó el eje de la respuesta desde la situación económica hacia las perspectivas electorales del oficialismo.
El intercambio provocó inmediatamente una reacción dentro de la propia sala. Waldman intentó continuar con su planteo, pero Ravier le respondió: “Tiene que aprender a preguntar, Fabián”. Otro periodista intervino entonces para señalar que el vocero no había contestado las preguntas formuladas por su colega y le pidió que respetara el trabajo periodístico. Ravier volvió a cortar el intercambio con un “Siguiente”. El episodio fue posteriormente destacado por distintos medios como uno de los momentos centrales de una conferencia caracterizada por los cruces entre el funcionario y los periodistas.
La conferencia había comenzado con una fuerte defensa del rumbo económico. Ravier sostuvo que la reducción del gasto público constituye uno de los pilares de la gestión libertaria y afirmó que el Gobierno no tiene previsto abandonar la estrategia de ajuste. “El Presidente ha sido enfático: la motosierra no se apaga nunca. Mientras el Presidente sea Javier Milei, la motosierra va a continuar”, señaló. Según su explicación, el objetivo es reducir el tamaño del Estado para permitir que el sector privado disponga de una mayor cantidad de recursos. En la misma exposición, aseguró que la Argentina atraviesa récords de producción, exportaciones y consumo y atribuyó a la política económica oficial la reducción de la pobreza y de la indigencia.
El episodio se produjo apenas unas semanas después de que el propio Ravier hubiera tenido que explicar públicamente el crecimiento de la morosidad de los hogares. En una conferencia del 14 de julio, Stella Garnica, de A24.com, le había preguntado cómo explicaba el alto nivel de morosidad de las familias argentinas, que según su planteo alcanzaba a cerca de seis millones de personas con dificultades para afrontar deudas y créditos personales. La periodista también quiso saber si el Gobierno temía que el fenómeno pudiera afectar al sistema financiero y qué medidas pensaba adoptar para asistir a los deudores.
En aquella oportunidad, Ravier respondió que el aumento de la morosidad debía ser interpretado como una consecuencia del retorno del crédito a la economía argentina. Según su explicación, durante los años anteriores la inflación había prácticamente eliminado el crédito y, por lo tanto, también había reducido la morosidad porque no existía un volumen significativo de préstamos. Con la recuperación de las líneas crediticias, sostuvo, reapareció también el incumplimiento. El funcionario planteó que los bancos estaban refinanciando deudas con tasas más bajas y plazos más largos, pero también sostuvo que los propios consumidores debían “volver a aprender” cuál era el nivel de crédito que podían asumir de acuerdo con sus ingresos.

La definición generó críticas porque colocaba parte de la responsabilidad del endeudamiento sobre el comportamiento financiero de los propios hogares. Ravier sostuvo que “a veces la gente misma se expone a riesgos de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones”, aunque aclaró que la situación preocupaba al Gobierno y que esperaba que la refinanciación bancaria contribuyera a resolverla.
La Casa Rosada volvió sobre el tema el 4 de agosto, cuando el mismo Fabián Waldman de FM La Patriada, planteó que había alrededor de 21 millones de personas endeudadas y siete millones de morosos y preguntó cómo afrontarían los argentinos la situación mientras esperaban la recuperación económica. En ese entonces, Ravier explicó entonces que el Gobierno entendía la deuda entre las familias y los bancos como un contrato privado y sostuvo que la solución debía surgir fundamentalmente de acuerdos entre las partes. “No le corresponde al Gobierno meterse en ese vínculo privado”, afirmó.
En esa misma conferencia, el funcionario señaló que los bancos estaban llegando a acuerdos de refinanciación con personas físicas y jurídicas mediante plazos más extensos y tasas de interés menores. A su vez, sostuvo que el aporte del Estado debía consistir en estabilizar la economía y reducir la inflación, porque una menor inflación permitiría una reducción de las tasas de interés y facilitaría el proceso de refinanciación. La Casa Rosada, por lo tanto, descartaba un salvataje estatal directo para las familias endeudadas.

Los cruces con la prensa forman parte de un historial que Ravier comenzó a construir desde que reemplazó a Manuel Adorni como vocero presidencial. Uno de los episodios más recordados ocurrió el 21 de julio, cuando en plena conferencia de prensa comenzó a leer una respuesta que no correspondía a la pregunta que acababa de recibir. Después de aproximadamente veinte segundos advirtió el error, interrumpió la lectura y dijo: “Perdón, está mal la respuesta. Era una respuesta a otra pregunta”. Luego buscó entre sus papeles y comenzó a leer el texto correspondiente.
El episodio fue rápidamente comparado con un famoso blooper protagonizado por Carlos Menem en 1994, cuando el entonces presidente leyó durante un acto en la Bolsa de Cereales un discurso equivocado y finalmente reconoció: “Me confundí de discurso”. La diferencia fue que, en el caso de Ravier, se trató de una conferencia de prensa en la que el funcionario tenía que responder preguntas de los periodistas, lo que alimentó las críticas sobre la utilización de respuestas previamente preparadas.
En conclusión, la frase “nos imaginamos reelectos en primera vuelta” terminó condensando el tono de la conferencia, frente a preguntas sobre salarios, endeudamiento, consumo, tarifas y deterioro de las condiciones de vida, el vocero optó por responder desde la confianza electoral del oficialismo.















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